Siempre por primavera

(Recomendable escuchar esta pieza musical mientras se lee el artículo)

Cómo me emociona Osuna cada vez que narra como solo ella sabe hacerlo la mayor de las injusticias jamás acontecida desde los orígenes de la humanidad; el tiempo durante una semana se detiene, y el pasado en forma de tradición ancestral y sabia se siente a cada instante; los que nos dejaron, y se han ido tantos y tan buenos, se hacen presentes en forma de mecida elegante de costero a costero en la cuesta de los Abades, en forma de trajes azul marino, de dulces de Santo Domingo, de helados en los Valencianos el Viernes Santo y de tantas y tantas tradiciones, que los siento pasear por las calles como si esa Osuna eterna nunca se hubiera ido, sabedor de que cuando marcharon algo de mí se murió con ellos en una muerte lenta y cadenciosa que a veces reparo en mis soledades al acordarme de cofrades señeros que ya no están con nosotros; y me acuerdo, claro que me acuerdo de ellos; por eso, qué hermoso es recordarles y sentirles tan cerca durante la Semana Santa a través de su legado.

Es ésta una Semana, en la que incluso los emigrantes regresan a su pueblo para reconciliarse con él; vuelven a esta Osuna, a veces madre, a veces madrastra, a la cual nunca jamás podrán dejar de amar por más que puedan echarle en cara mil reproches, que nunca Osuna es más plena que en su Semana de Pasión donde la sangre de los ursaonenses se hace una y verdadera en Hermandad Pura; bendita chicotá desde la Plaza España hasta la “Colegiá” de Jesús el de la “Vitoria”, que camina con paso firme hacia su destino, seguido de una Osuna que se revela ante la injusticia en mil oraciones y plegarias de cruces sobrecogidas, formando yo parte de ella en un todo absoluto, pleno y hermoso. El año que viene esperaré con anhelo esa Semana en la que el pasado se hace presente, siempre por primavera.

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Amigos y paces

Pues nada. Que estoy sentado en uno de los bancos de la plaza situada justo debajo del piso en el que resido en Madrid, pensando que bueno, que tampoco pasa nada por estar en la capital del reino un miércoles santo con un libro de Valle-Inclán en la manos —“Tirano Banderas”, concretamente— y un paquete de tabaco como compañía. O sea. Que no hay mal que por bien no venga. O eso creía.

A veces uno tiene suerte y el gilipollas que se te acerca es de los de raza, uno de esos gilipollas que lo llevan en la sangre y que, por mucho que se lo trabaje, lo seguirá siendo toda su vida. Pero estos gilipollas, a medida que la conversación va avanzando, pueden llegar a caerte bien. <<Mira, pues es graciosete, el imbécil este>>, te puedes llegar a decir. Muy distinto es el caso de los dos gilipollas que se acaban de plantar ante mí pidiéndome fuego; un gilipollas y una gilipollas, para ser exactos. Estos pertenecen al GPV (grupo de los gilipollas por vocación): Tipos y tipas que —gracias a un esfuerzo diario—, son cada día más gilipollas a través del desprecio hacia lo desconocido y de un asqueroso y repugnante vanaglorio sobre aquello que creen conocer. Lo malo es que, a diferencia de los primeros —que más o menos los puedes tener localizados—, los vocacionales te asaltan en plan a la vuelta de la esquina, o cuando te dispones a fumar un pitillo y seguir con la lectura, por poner un par de ejemplos.

Le paso el mechero al susodicho para que encienda su petardo, y la susodicha —que ya me ha bicheado bien de arriba abajo, se ha percatado del asento sevillano y me ha dejado claro que el acompañante es su mejor amigo, y como todos sabemos, las chicas no se enrollan con sus mejores amigos—, se sienta a mi lado, coge el libro pasando las hojas y me suelta la frase de buenas a primera: No te pega. La miro a los ojos fijamente, sin responder. Si antes estaba en plan caramelo, ahora se le ha puesto de agüita de limón —me digo, mientras ella recoge la fotografía que ha caído al suelo de entre las hojas del libro. Dicha fotografía es un regalo de mi amigo Jose Luis. En ella aparece la imagen de Nuestra Señora de Consolación de Osuna y, sin importar cuál sea el punto al que me dirija de esta gran ciudad, e independientemente del autor o autora que lea en ese momento, coloco la fotografía entre las páginas del libro y me acompaña allá donde vaya.

Os juro que poco me ha faltado para coger la fotografía, limpiarla con el jersey, pasarle la lengua por el reverso y estampármela en la frente. Plaf ¿Qué, me pega o no, Mariló? Pero no. Dos aptitudes fundamentales —entre otras— para este trabajo son: saber adaptarse a las circunstancias, y el olfato. Y aquí mis colegas huelen que te tiran de espaldas y rebotas. A la Julieta todavía le dura el sofoco y está en plan calladita estoy más guapa. Y la verdad es que lo está, la jodía. Pero el colega, no. Aquí el Roberspiere le ha pegado un par de caladas al petardo y le ha salido la vena Anguita y usted recuerde que no es mi cura, pero yo sí soy su Alcalde. Y como si me conociera de toda la vida, comienza a hablarme de Sevilla, de su Semana Santa, de lo memos —son tela de fino por aquí arriba— que hay que ser para poner esa semana cuando más llueve, de los cofrades y de sus pintas de fachorros, que si las iglesias están vacías durante todo el año y ahora mira, que si el paso no pesa tanto, y que si esto y que si lo otro, y bueno… ahí lo dejamos con su retahíla.

Mi padre tiene uno de este escritor en casa, me dice mientras me devuelve el libro. ¿Teatro o novela? le pregunto. Teatro, responde. Pues será “Luces de Bohemia” —le comento mientras me coloco la chaqueta—. Fue lo único que escribió don Ramón tras luchar en la Guerra Civil en el bando republicano. Perdió una mano en la batalla del Ebro, y se tuvo que exiliar a la Argentina, donde escribió la tal obra. Y la chica, ya totalmente segura, me dice que sí, que ese es el libro y que le gustó mucho. Muchísimo. Le pido el mechero al colega. Este me lo devuelve mientras ella se ofrece a llevarme en su coche. Vivo justo ahí arriba, le digo señalando uno de los balcones. Y con una sonrisa y un guiño, me despido hasta la próxima.

En el ascensor, y mientras grabo la imagen de la chica en mi memoria, recuerdo aquella frase que un manchego le dijo a su escudero: No con quien naces, amigo Sancho, sino con quien paces. O algo así.

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La dignidad no admite recortes

Estimados paisanos:

Lean Vds. completa, la carta de despedida de un hombre valiente, que con su gesto ha querido ir mucho más allá que quitarse la vida, puesto que lo ha hecho en las puertas del Parlamento de su país, poniendo de manifiesto que aunque las instituciones hayan perdido la Dignidad Nacional sometiéndose al chantaje del eje franco-alemán y de traidores a su patria, al servicio del dinero (gobernantes y griegos ricos), la Dignidad es algo que no admite recortes ni reformas, que se tiene o no se tiene.

Dice así:

“El Gobierno de Tsolakoglou (*) ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría), no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún día las armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussolini en 1945″.

Dimitris Christoulas.

(*) El autor de la despedida utiliza el nombre de Tsolákoglu para acusar al actual gobierno heleno de nazi o fascista y de haber traicionado al pueblo griego, pues el tal Georgios Tsolákoglu fue primer ministro del gobierno (1942-1943) que dio por buena la ocupación de Grecia por el III Reich.

 

Insisto en lo de completa, porque después de leer la noticia en la mayoría de los diarios de tirada nacional, “casualmente” se saltan tanto el paréntesis del “kalashnikov” como el último párrafo en donde manifiesta su esperanza de una futura justicia popular y nacional por parte de los jóvenes.

El caso de este farmacéutico griego se parece demasiado al del joven tunecino que se inmoló a lo bonzo.

Y a los mismos que les viene bien una “Primavera Árabe”, no les viene tan bien una “Primavera Griega” o “Española”

Eso puede explicar la “prudente discreción” de los periódicos españoles a la hora de contar la noticia porque el caso español es demasiado parecido al de Grecia.

Este gobierno nuestro, con la perfecta coartada del desastre zapateril previo, del eje franco-alemán y la ayuda de la ley D´Hont, que convierte un 30% de votos en mayoría absoluta, está llevando a cabo unas reformas de tal calado, que sólo benefician a los que provocaron el desastre económico, que hace aparecer a las víctimas como culpables y que carga sobre las victimas el peso de las deudas.

Esto es lo más parecido a un “golpe de estado, desde dentro y en cómodos plazos”.

Casi todos los responsables económicos de Bruselas, el Banco Central Europeo y el F.M.I. actuales, son o han sido empleados o socios de las entidades que han producido la crisis.

Las zorras son las actuales guardianas de los distintos gallineros, así que “cuidadin” con las lealtades de las zorras.

Esto es evidente a día de hoy, salvo que Vds. no quieran abrir los ojos, o no los abran por orden facultativa.

En buena teoría, son los bancos los que debieran estar subordinados a los estados y no al revés.

Aunque con unas circunstancias sociopolíticas diferentes, pero similares en cuanto a corrupción político-económica, Islandia está resolviendo un problema similar al nuestro de modo radicalmente distinto, y los responsables están en la cárcel, si no todos, si la mayoría.

¿Por qué si no, en nuestro país lo tienen tan callado?

Busquen en Internet “Islandia, la revolución silenciosa” y verán.

De aquí a tres días nos podemos encontrar con la suspensión de ciertas garantías constitucionales y con gente que lo justifique.

Tiempo al tiempo.

El “Gran Hermano”, ya está aquí.

Pero no el de la tele, el de G. Orwell

 

José Mª Sierra

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Se equivocó la gaviota

Se equivocó la gaviota. Se equivocaba. Por ir al Norte fue al Sur. Creyó que el trigo era agua. Creyó que el mar era el cielo, que la noche la mañana. Se equivocaba… Perdóname Alberti por cambiar tu paloma por la Gaviota, pero me he querido servir de tu poesía para pensar en voz alta sobre Andalucía y su 25–M.

Algunos lectores/as no seguirán leyendo porque dirán, ¡vaya otro con la misma cantinela!, eso los más benevolentes, otros, los intransigentes me llamaran vocero. Es igual, escribo con alegría y satisfacción desde la serenidad que da el paso de los días y no cambiando el discurso a medida que avanzaba el escrutinio.

Sobre el resultado del 25-M se ha escrito desde todas las perspectivas, no obstante quiero contribuir con algunas cuestiones:

Han bastado 100 días de Gobierno del PP para, con todo el respeto, enseñar la patita (se agradece que no la metieran en harina como en el cuento). Nadie le da el Gobierno a quien se pone en contra del bienestar bajo el pretexto del déficit, que es algo inequívocamente unido a las políticas sociales. Otra cosa es cómo se financia, indudablemente con una acertada fiscalidad basada en el que más tiene, esa es y tiene que ser la base del Contrato Social. En este momento las estipulaciones es fruto del ordeno y mando, por ello sólo esta firmado por una de las partes, o sea, contrato nulo. Mención aparte para la reforma laboral, de una dureza sin igual. Sin precedente en Europa, que se ha cargado la Social Democracia: Sí. Pero les aseguro con conocimiento del País, que en Alemanía con las cosas de comer no se juega, con Merkel o sin Merkel. La Andalucía cateta, indolente, la que se gasta el PER en los bares y otras lindeza, lo ha visto. ¿Por qué no han esperado al día después? ¿Fallo estratégico? Arriola, el gurú de Génova lo sabrá. Para mí es fácil la respuesta: ¿Cómo quitarse el ADN, aunque sea sólo por unos días?

Una campaña basada en la corrupción. Nadie dice que los Andaluces/as, tenemos un hospital a 20 minutos vivas donde vivas. Nadie dice que hay una autovía para todos/as a 30 Km. de tu casa. Nadie habla de las prestaciones sociales. Por supuesto que el casi millón de parados es lo importante y lo urgente, pero sin omitir la cobertura que tienen, aunque esto no es óbice para que haya que dejarse la piel para solucionar este drama con la rapidez que requiere. Los que hemos tenido responsabilidades comerciales, sabemos el precio que pagan aquellos que basan su estrategia de ventas en desprestigiar a la competencia.

Un eslogan sustentado en el cambio. Pero ¿Cuál era el cambio?¿llevar a la Presidencia a un viejo conocido? Los andaluces/as, también entendemos de programa. Tan mal y tan poco lo han explicado, que incluso rechazan meterse en casa a través del debate televisado. Claro que queremos cambio. El que por coger una ilustración, haga imposible que una caja catalana, a los pocos años de implantarse en nuestra tierra, tenga una cuota de mercado para comprar gran parte del mercado financiero andaluz. Queremos el cambio que rompa con la colonización económica de Andalucía. Basta de ser la sucursal del País Vasco y Cataluña. En nuestros polígonos tienen que haber líneas de producción y no material ya dispuesto para la distribución.

Desprecio por Andalucía y lo Andaluz y eso no se perdona. Han generalizado hasta tal punto de describir esta tierra como un enorme Cabaret. No. Andalucía tiene hospitales donde se hacen operaciones que maravillan al resto del mundo. Investigadores de prestigio universal y el personal de a pié ha dejado todas sus fuerzas allí donde fueron. No consentimos los insultos y a los corruptos los ponemos en manos de los jueces, digan, lo que digan, pero es evidente.

Sé que a Manuel Fdez. Carreño, Director de “El Pespunte”, no le gustan las colaboraciones largas, a mí, tampoco pero debo terminar hablando del escenario que deparan los resultados. Debemos exigir máximo respeto a las urnas que a mi modesto entender dicen que Andalucía no quiere moverse según leyes de mercado. Y hace bien porque el mercado sólo tiene un indicador que se llama beneficio expresado en euros, que no es solidario pues se reparte al final de la cadena y no a lo largo de ella, con lo que el desequilibrio es manifiesto. Andalucía no quiere políticas ya superadas y trasnochadas.

Como final quiero pedirle al Presidente en funciones de la Junta de Andalucía, en buena lógica nuevo Presidente en unos días y a la Alcaldesa de Osuna, que tengan mucho ojo, con esos que en el entorno de las 20ººh del día 25, caminaban en dirección de la calle San Fernando o calle San Pedro de Osuna, pero que a la mitad del camino reciben un SMS que dice que con el 60%, mayoría absoluta imposible, cambian el itinerario hacia el Hotel Renacimiento o plaza de Consolación, no vaya a ser que se nos cuele alguien que vuelva a llenar de desconfianza y desprestigio el espacio político. Si esto ocurriera, estaríamos convirtiendo a la abstención en el más activo de los militantes, porque algo de esto ha ocurrido en esta última convocatoria. Saludos Osuna y Andalucía.

Albareda drei

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Un debate necesario: las cocheras en el casco histórico de Osuna

Los conjuntos histórico-artísticos son el resultado, entre otras cuestiones, de la acción humana sobre la ciudad y, sobre todo, del legado cultural e histórico que generación tras generación han sabido ver en ellos, hasta el punto de considerarlos de suficiente valor como para deber ser conservados. Ello supone que cualquier espacio de evolución histórica de la ciudad no puede ser considerado como conjunto histórico-artístico, sino que tiene que cumplir con una serie de rasgos identificativos que le otorgan la excepcionalidad y el valor.

Son, por tanto, los conjuntos histórico-artísticos unos paisajes de singular valor en los que refleja la sociedad que los produce y cualquier sociedad proyecta en éste culturas, valores e identidad que le son propios. Desde esta perspectiva, la propia evolución y el desarrollo la sociedad contemporánea nos debe poner sistemáticamente en guardia sobre el impacto y la modificación del paisaje de los conjuntos histórico-artísticos, mucho más y con más ímpetu que a las sociedades que nos precedieron.

La rapidez con la que se producen los cambios y la ingente cantidad de elementos artificiales necesarios para la vida contemporánea que se plasman en el paisaje, hace que este tipo de territorios tengan que estar más pensados y consensuados que ningún otro, dado que, a diferencia de la mayoría de los paisajes naturales, en ellos se lleva a cabo la vida cotidiana de miles de personas que deben entender ese espacio colectivamente “como suyo” a la vez que obligatoriamente hay que preservarlo como valor propio de la cultura, de la historia y, por ende, de la humanidad de la que también es “suyo”.

La interrelación de conflictos e intereses de colectivos y personas de diferente índole hace que los conjuntos histórico-artísticos tengan que ser espacios de debate y conflicto, cuya resolución tendrá que ver con el consenso y la participación activa de la ciudadanía ya que de lo contrario se corre el riesgo de que se imponga el triunfo de lo individual frente a lo colectivo y su particular sentido de la propiedad.

En el presente artículo, de forma somera, pretendo dar la voz de alarma de una grave alteración del conjunto histórico-artístico de Osuna provocada por la presencia de los automóviles y cuya modificación no sólo es posible, sino incluso deseable. Me estoy refiriendo a la proliferación de cambios de fachada de arquitectura popular por fachadas modernas en los que se inserta una puerta de cochera, hasta el punto que incluso los nuevos barrios de Osuna utilizan dicha tipología constructiva y, escandalosamente, comienza a sentirse como una tipología propia de Osuna.

La ordenanza de construcción del conjunto histórico-artístico es realmente laxa frente a este nuevo fenómeno de la sociedad contemporánea y ha permitido a lo largo de su aplicación el que no haya calle en Osuna que no se vea afectada por este impacto, teniendo expresiones realmente escandalosas en calles como Antequera, La Cilla, Carretería, Mancilla, Sor Ángela, etc., donde las fachadas de cochera se suceden unas a otras y, de no poner coto adecuadamente, la alteración y modificación del paisaje será de tal calado que curiosamente lo más significativo de esa arquitectura popular en un conjunto histórico no tendrá más de treinta años.

Estamos de acuerdo que los cascos históricos necesitan vida y adaptación y no abogo en este artículo por eliminar los coches del casco histórico, pero sí considero necesaria la prohibición de cocheras individuales y la regulación más estricta de cocheras colectivas en la próxima ordenanza del Plan Especial del Conjunto Histórico-Artístico. Las cocheras individuales, a diferencia de lo que se sostiene, hacen perder espacio para el uso general y hacen mucho más complicado el aparcamiento al suponer un uso privativo del espacio para un sólo vehículo, existiendo cocheras tan sumamente forzadas en nuestro casco histórico que no sólo precisan de su espacio de entrada a la misma sino también del espacio de la acera de enfrente, lo que supone un perjuicio para el uso colectivo del casco histórico y la vida de éste.

Entiendo que tiene que abrirse el debate y tendremos que decidir si queremos pasar a la historia como la generación de Osuna que no supo entender los cambios a los que estuvo sometida.

 

Marcos Quijada

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El mochuelo de El Pespunte

 Manuel Fernández Carreño,

 director y hombre sabueso

he de contarle un suceso

que fue real y no un sueño.

 

Estando sólo en mi cuarto

escribiendo un comentario

para este “casi-diario”

me llevé un gran sobresalto.

 

De un rincón del escritorio,

sale un bicho, cuyo vuelo,

se parece al de un mochuelo

¡Casi voy pal mortuorio!

 

¡Vaya susto, qué momento!

 ¡Qué jodido pajarito!

Por poco me deja frito

sin hacer ni testamento

 

Quién coño iba a esperar

que un ordenador portátil,

aunque aparato versátil,

pájaros pudiera echar.

 

O un periódico local

asustara a sus lectores

o bien a sus redactores

con semejante animal.

 

Es raro, salvo en el vuelo.

Tiene un color sospechoso.

Algo así… mariquitoso.

A lo mejor, ni es Mochuelo.

 

No sabemos si es parlante

O está queriendo leer

Pero, pronto va a aprender

Porque se “fija” bastante.

 

Y como tú eres capaz

de aprovechar la ocasión

ponlo a leer “mi opinión”

para que sea más rapaz.

 

J M S

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Fotografías en la pared

El transcurrir de las horas lentas y silenciosas como el deshielo le araña por dentro. Las dos, las tres… Otra noche insomne. Es madrugada y parece velar el sueño de los ciudadanos y las palomas que en la oscuridad no vuelan. No es así. Una y otra vez se acerca al balcón, al abismo. La mirada perdida como su norte parpadea el horizonte borroso y las luces trémulas de bloques de pisos. Una mano temblorosa sostiene el decimoquinto cigarrillo, la otra aprieta el picaporte de la puerta y desafía a la muerte serena: ¿Y por qué no ahora? Es solo un pasito, mañana quizás no pueda. Como un ritual se repiten los fatídicos pensamientos. La luz verde de un taxi libre le recuerda que no está solo. Un suspiro. Cáscaras de naranjas y colillas en la mesa, camisa arrugada y pantalón con lamparones. Soledad, desamparo y fatigas apoyadas en el bastón. Un corazón destruido escondido a los demás y al sinsabor del olvido. Que nadie sepa de su enojo con la vida, tampoco recibir consuelos de basura emocional de nadie quiere. ¿Para qué? Su mujer se fue y lo dejó entre las rejas de la soledad y fotografías en la pared, los hijos volaron y los amigos no eran. Nada se reprocha, excepto migajas del pasado. A ráfagas le persiguen los recuerdos por pasillos y habitaciones mudas. Apretuja los labios, le lastima caminar por el pasado reciente y rebobinar los vídeos adelante y atrás. Entonces reía elegante y nada se le resistía. Los miedos del silencio se le atragantan y balbucea sin profundizar una conversación consigo mismo. La noche vuelve. Erre que erre. Y las horas: La una, las dos… Otro cigarro, el balcón, el abismo. Una lágrima resbala por un surco del rostro consumido. Quiere cerrar los ojos para no abrirlos. Quiere, quiere… y cuánto más quiere menos sentido tiene la existencia. Solo la tristeza le acompaña. Hasta pensar le duele ¿Por qué…? La respuesta, como la justicia, siempre llega tarde. Un giro de picaporte y un pasito adelante pone fin a los latidos sin sentido de un corazón de nadie. El río de la soledad se desborda y lo arrastra a la desembocadura del terror en la noche más oscura. La vida no se detiene. Al alba la ciudad se pone a rodar las secuencias diarias de ruidos y quehaceres. El café aligera las prisas insolidarias que rodean a unos y refugia a otros en las páginas de un periódico. Las trolas de políticos que se tiran a matar copan las portadas y titulares, ningún renglón cita la tragedia. Ni tumultos en la calle: “Vamos, vamos que llegamos tarde”. La derrota final de un viejo es esperada y no vende, no se publicita ni se denuncia en ningún diario.

Cada día en España se quitan la vida entre nueve y diez personas incapaces de lidiar las adversidades solas y nadie se escandaliza. Una reflexión sobre el peor de los ostracismos.

Antonio Moreno Pérez

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Vestir el muñeco

El desahogo con que cuenta la película económica este Gobierno, un día tras otro, sin hacer mención a las causas de la misma y dando unas “soluciones” basadas en colgar toda la carne del mismo garabato (el de los pobres), obviando una fiscalidad escandalosa y propiciando, o cuando menos cerrando los ojos ante unas prácticas financieras también escandalosas emanadas unas veces de Europa y otras directamente del despacho del Sr. Botín, digo que ese desahogo sólo es comparable al que en su momento puso en práctica el Sr. Aznar, alias “Josemari I El Indigno”, acompañado de sus acólitos Aceves y Zaplana, en las tristes horas del 11-M.

Este Sr. que no tuvo escrúpulos en meter a su país en la guerra de Irak, en contra de la voluntad expresa de todos los españoles,  porque personalmente le reportó (y le reporta) píngües beneficios económicos, se inventó con la ayuda de sus brazos hablados y escritos, “una Teoría de la Conspiración” para vestir el muñeco, es decir, para que los malos fueran otros.

Porque resulta que si los malos eran los etarras, a eso, los españoles ya estábamos acostumbrados, y casi que aquí no había pasado nada, muerto más, muerto menos.

Lo malo es que los malos sean “los moros”, en cuyo caso me van a culpar a mi, voy a perder las elecciones y tendré que parar la cosechadora de “salvar patrias”,  ¡con el rendimiento que da eso!

Así que queridos ministros y queridos editores:

Tienen Vds. un tiempo limitado para convencer al pueblo llano de que esto es obra de ETA, (de los judíos no, que mi yerno es judío y está en el ajo), del profesor Bacterio o de quien sea, menos de los moros.

Me viene esta digresión a la cabeza, por el hecho de haber amanecido escuchando el discurso de la portavoz de la AVT, en el cual aprovecha la ocasión para arremeter de forma más o menos velada, contra el anterior gobierno, como si éste hubiera sido el responsable del desastre.

¡Patético!

Y más patético aún, el que los españoles no sean capaces de ponerse de acuerdo ni para honrar a sus muertos.

Aunque bien mirado, los españoles van por un lado y el gobierno va por otro, cada vez en más cosas: en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza.

Mientras el gobierno hace una constante exhibición de salud y fuerza (que no de autoridad) los españoles estamos cada vez más débiles y más desprotegidos.

Este gobierno de ricos, va por doce millones de españoles con criterios de pobreza (12.000.000), y subiendo…

Mientras, las rentas del capital no tributan (sólo las del trabajo), la Iglesia no paga IBI, los españoles ricos tienen el dinero en paraísos fiscales, los bancos obtienen unos beneficios escandalosos a base de economía especulativa y no productiva, etc. etc. y el ministro de Economía que es o era empleado de una de las multinacionales responsable de la crisis, mira para otro lado y sigue recortando.

Curiosamente el partido del Gobierno, en las elecciones del 20N, fue votado por el 30% de los españoles con derecho a voto, es decir, NO fue votado por el 70%.

Tiene guasa.

Encima nos quieren hacer creer, que pisándole el tubo del oxígeno van a salvar al que se está asfixiando.

Estos señores no han aprendido que “el enemigo (nosotros), no es tonto”. Algo tan elemental como valorar las propias fuerzas y las del de enfrente.

Y si no, que le pregunten al comisario-jefe de policía de Valencia.

Señores gobernantes, en esta marabunta y la que se avecina, cuentan Vds. con tres bazas importantes para salir adelante en sus propósitos, a mi entender:

-La amenaza con la pérdida del puesto de trabajo a aquel que se sume a la huelga.

-La deslegitimación del primer partido de la oposición, debido a la gestión que hicieron cuando gobernaron.

-La tibieza de unos sindicatos subvencionados.

Pero tienen en contra una sola, lo suficientemente grave como para que se lo piensen:

Una forma de gobernar tan injusta como ésta, que les deslegitima completamente a Vds.

Son muchos los economistas que les están advirtiendo de que ese no es el camino.

En la calle, cada día se respira un ambiente más enrarecido, menos conformista. La gente está menos dispuesta a tragársela.

Muchos de los que les votaron, por despecho hacia el PSOE, hoy están más que arrepentidos.

La injusticia es tanta y tan generalizada, que se está empezando a oler un tufillo como en los años treinta.

Repasen un poquito nuestra historia reciente, que eso es muy sano.

Recordando a D. Miguel de Unamuno, se les podría decir:

Ustedes pueden vencer porque tienen la fuerza, pero no pueden convencer, porque no tienen la razón.

 

José Mª Sierra

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Maricón de España

La verdad es que hubiera ido a verlo, pero he llegado lo menos treinta años tarde. Se llamaba Francisco Moreno García, más conocido como Paco España —Pionero del transformismo y amante de la copla española. A finales del pasado mes de enero falleció en su tierra, Las Palmas, olvidado por todos y en la más absoluta miseria. Aquellos que tuvieron la suerte de verlo en los escenarios de Madrid allá por los setenta, cuentan cómo se llamaba a sí mismo y a otros maricón, no gay ni homosexual. No los he vivido, pero me consta que eran otros tiempos. Y se apellidaba así en los carteles: España. Y con ese apellido guerreó, a su manera, contra los últimos coletazos de una oxidada dictadura.

No es fácil escribir sobre alguien al que no conoces, o conoces muy poco. Pero, desde que me enteré de la noticia, decidí dedicarle unas líneas a éste hombre que, cuando aún no se escuchaban ni leían panfletos demagógicos sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni ondeaban banderas de colorines en manifestaciones orquestadas por políticos a los que no hace mucho les importaba una mierda que un hombre fuera apaleado en un callejón por su condición sexual, se colocaba su bata de cola en el camerino, se maqueaba y ajustaba su peluca, cogía el abanico e imitando a su querida y admirada Lola Flores, taconeaba y bailaba en favor de una sociedad anquilosada y cohibida bajo una educación regida por la Iglesia y caducos militares.

Como os digo, poco sé de Paco España. Lo poco que sé es lo que he ido buscando y encontrando en diferentes medios desde que me enteré de su fallecimiento. Algunos videos colgados en redes sociales y algún que otro artículo de reconocidos articulistas que tuvieron la suerte de verlo actuar en el antro Gay Club de Madrid y quisieron rendirle homenaje. Y eso me quema. Me quema porque cada día soy más consciente de que no son pocos los años que llevo rodeado de tipos y tipas acomodados en un izquierdismo de parchís (me como una y cuento veinte), que tan sólo utilizan su mal llamada “memoria histórica” y su “lucha por las igualdades” para su propio beneficio.

Me gustaría haber estado sentado entre ese público que vitoreaba y aplaudía cuando Paco España salía al escenario gritando “Guerra pa mi cuerpo¨, o cuando cantaba eso de “No puedo con la gente que tiene hipocresía¨. Por aquellos días, Paco España encabezaba las salas de Madrid. Eran para él tiempos de trabajo y cariño por parte de un público deseoso de nuevos horizontes. Después, cuando ese público creyó entrever, e incluso algunos hasta llegar, a ese deseado horizonte, Paco España se vio engañado, arruinado y alcohólico. Abandonado por asociaciones de pitos y zambombas que tanto critican a los olvidadizos e hipócritas derechistas.

Paco España ya descansa en paz. Descansa y, probablemente, y si es cierto eso que algunos pregonan, esté por algún antro de los de por ahí arriba —en todo cielo existe su rinconcito de infierno—, taconeando y bailando, produciendo nuevamente carcajadas a un público que tuvo la suerte de disfrutarlo en sus años de gloria en Madrid.

 

Álvaro Jiménez Angulo

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¡Osuna es noticia!

Qué alegría, qué bochorno, qué imagen, qué país. Osuna, si nuestra Osuna de siempre, la que no quiere enterarse de que en el mundo globalizado la aldea de Asterix y Obelix no es una buena idea, es un auténtico suicidio.

En el periódico El Mundo (ideología conservadora) en su edición matinal del domingo 4 de Marzo de 2012, aparece un reportaje donde, con tipografía para una persona longeva, se detallan los posibles recortes que podrían hacerse en este país para evitar tener que hacer recortes en Educación y Sanidad. La sorpresa es que cuando uno va por la segunda página descubre que Osuna, una vez más, es protagonista de noticia.

No se asusten, es algo negativo, como parece ser casi siempre que Osuna sale en prensa. No se trata de otra cosa que del sueldo que cobra la alcaldesa de Osuna por parte de la Diputación de Sevilla. Lo que más me ha sorprendido es que se hacen eco de que la alcaldesa no acude mucho a trabajar por Diputación o bien por el Ayuntamiento, porque en dos sitios me imagino que no puede estar.

Más me sorprende que no se hayan hecho también eco del aumento salarial de los concejales del propio Consistorio, pues creo que para el propio pueblo de Osuna es más cruel que el hecho de que Diputación le pague semejante salario a nuestra alcaldesa.

Sobre este tema, se ha defendido que el Mercado Medieval no le costaba ni un euro al Ayuntamiento. ¡Claro que no! Por eso han aumentado el IRPF, el IVA, han bajado el sueldo a funcionarios y trabajadores públicos, congelado los salarios mínimos y aumentado la edad de jubilación. Para pagar cosas innecesarias qué a pocos interesa. Sigan, sigan, que las deudas de hoy serán las de mañana y esas las “pagaremos” todos.

Ricardo Dadabría

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