Salvador Vega o las ganas de ser figura del toreo

dscf6528Tarde de las que no pasarán a los anales de la tauromaquia ursaonense. Se lidiaron seis toros de la ganadería de los Hermanos Garzón Mergelina, faltos de trapío y casta. Destacó el sexto, más completo y de buena presentación. Resultó «descalificado» en el sorteo el de mejores hechuras, el número 63, que quedó para sobrero y volverá a la finca. Los malagueños Javier Conde y Salvador Vega y el torero local Ángel Luis Carmona componían la terna. Tarde de gloria para Vega, que vino a Osuna a confirmar las expectativas que los aficionados teníamos puestas en su persona, cortando 3 orejas y saliendo a la postre por la puerta grande.

Javier Conde recibió a su primero por verónicas de las que destacaron los elegantes remates con dos medias. No tuvo adversario Conde con un toro que ya en banderillas buscó las tablas. Brindó al cielo, presumiblemente dedicando su faena a las víctimas del terremoto de Lorca, por las que se guardó un minuto de silencio durante el paseillo. Comenzó enjaretando muletazos por bajo en el tercio del 2 y el 3 hasta llevárselo a los medios. El toro buscó la querencia en todo momento, lo que complicó la faena de muleta del malagueño. Anduvo muy en torero y logró algún muletazo suelto pero la falta de ligazón conllevó a la casi siempre consiguiente falta de emoción. Acabó con la vida de su primer astado con un pinchazo, estocada casi entera y un descabello. Saludó desde el tercio.  Su segundo, toro jabonero, se empleó en el caballo y recibió un castigo a todas luces excesivo. La faena no tuvo aliciente con un adversario que pasaba más tiempo en el suelo que de pie. Lo mató de una estocada casi entera y volvió a recibir el cariñoso aplauso del público.

Salvador Vega ha realizado sin duda lo más destacado de la tarde. Su recibo al segundo de la tarde fue largo y extraordinario, acabando en el mismo centro de la plaza con una media verónica de las que se pueden paladear.  Brindó al público una faena llena de disposición y vergüenza torera sin escatimar en aguantar parones entre los dos pitones con enorme frialdad. El toro, noble, fue cuidado por Vega, quien supo darle tiempo entre tandas y dosificarlo.Tras una estocada algo desprendida arrancó un apéndice a su primero tras una fuerte petición del segundo. En el quinto volvió a lucirse con el capote, tanto en el recibo como en el único quite que hemos visto en toda la tarde. Dejó al toro entero en el caballo y tras el tercio de banderillas en el que destacó Raúl Núñez, comenzó el trasteo de muleta en torero sacando al astado hasta el tercio. De nuevo lo puso todo el torero en una faena con pasajes cadenciosos al natural. Valiente, aguantó los contínuos parones del animal, quedándose entre los pitones y haciendo que más de uno contuviera la respiración en el tendido. Esta vez si consiguió las dos orejas tras acabar con la vida del de Garzón Mergelina con una estocada algo baja, erigiéndose así en máximo triunfador de la tarde con total merecimiento.

El torero local, Ángel Luis Carmona, afrontaba una nueva oportunidad que su pueblo le brindaba en esta tarde. La disposición, que nunca le faltó, se antojó insuficiente para un Carmona que llegaba algo mermado físicamente al festejo, lo que le pasó factura tras entrar a matar a su primero. El que hacía tercero de la corrida se arrancó al caballo a destiempo, lo que provocó dos «trompazos» considerables contra el peto. El ursaonense enjaretó dos tandas por la derecha y otras dos por la izquierda, si bien, su toro no se ha prestado a mucho más. Tras errar al entrar a matar, el torero en un gesto ostensible de dolor, se dirigió a las tablas con la mano en el hombro, lo que nos hizo temer lo peor. Tiró de raza y orgullo torero y logró acabar con el astado para recibir una ovación que no pudo recoger por encontrarse en la enfermería. El que cerraba plaza resultó el más destacado de la corrida. Se empleó en varas recibiendo un serio castigo y provocando la bronca del respetable. Saludó en banderillas el astigitano Paco Peña tras dos pares excepcionales. Carmona quiso matar a su toro a pesar de la lesión y no pudo más que estar aseado en la faena de muleta. Sin duda, un gesto que honra al torero local, si hubiera sido otro,  ya habríamos visto que hubiera pasado pero él estaba en su pueblo y ante su público, y esa responsabilidad es la que ha hecho que hoy se sobreponga a cualquier handicap físico.

Tras esto, comprenderán el porqué la corrida de hoy no será recordada más que por un torero de málaga de nombre Salvador Vega, que merece un lugar en las grandes ferias y confianza para terminar de explotar. Los aficionados somos conscientes de ello y el gran público pronto lo será.

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