Editorial Noviembre. La aguja aprende a hablar

Parece que fue ayer, tampoco hace tanto, sólo un año, pero haciendo lo que más me gusta el tiempo pasa pronto, o eso debe. Ya sé hablar y además escribir. Por ello, ahora mismo estás leyendo estas líneas, estas felices líneas que no quieren más que agradecerte tu amor a Osuna, tu interés por lo ursaonés y tu confianza en mí.
Gracias por confiar día a día en un trabajo altruista y desinteresado… bueno… desinteresado no, mi interés es Osuna y bendito interés que me eché a la espalda casi sin pensar hasta dónde iba a llegar esta aventura y que ahora no dudo en seguir describiendo este trabajo como aventura.

Aprendí muy pronto a trabajar, me fabricaron para ello, para coser, para crear un nuevo pantalón con el que poder caminar cómodo, para crear una nueva camisa que haga elegante al que la lleve, para crear un abrigo con el que poder resguardar del frío en los peores momentos. Pero también para hacer un remiendo en un tejido llamado Osuna, y que por muchas zonas está algo descosido y necesita una rápida costura, algo con lo que en ocasiones puedo hacer daño y se puede incluso herir, no es mi intención se lo aseguro, en cambio estoy seguro de que una vez contemplando el resultado final, cuando lo tenga delante merezca la pena esa insignificante molestia.

Phone House

Día a día hilvanando los sucesos, las opiniones de aquel que me usa, las noticias más raras, las más serias, las más divertidas, las entrevistas, los reportajes, nuestras tradiciones, Osuna…
Algunas veces en mi trabajo descubro nuevas capas de este tejido, unas que están intactas pero con mucha vitalidad, coloridas pero que no han visto la luz, así pude conocer a amigos de un nuevo deporte incomprendido en Osuna pero que a la postre será portada de muchos informativos, el parkour. También pude hablar con jóvenes con un lenguaje muy directo, molesto para muchas personas pero que dicen verdades como templos. Y conocer a nuevos escritores, músicos, pintores, artistas… Pero en la vida no todo es arte, o sí… también me hablaron del arte de la retórica, dominados por muchos a quien sólo pude conocer superficialmente, pues cuando yo nacía, muchos marchaban hacia la vida privada.

Casi a diario me codeo con unas personas que me han dicho que son políticos, aún no sé bien a mi corta edad qué significa esa palabra, pero seguro que algo bueno no tiene que ser, o sí, no sé… suena mal. Esas personas, aun con esa palabra tan rara, son muy amables y simpáticas, siempre están felices y sólo se pelean entre ellos, pero de esas peleas salen acuerdos y dicen que hacen avanzar al pueblo.
Antes, esas decisiones quedaban un poco en el aire, se oía algo por medios escritos comarcales, por televisión municipal, por radio… pero nadie podía decir públicamente lo que le parecían esas decisiones o indecisiones. Ahora yo sirvo de soporte para un hilo vital que son las informaciones y las opiniones que los ursaonenses me ofrecen y es que yo existo porque tú eres información.

Un año. Por ahora. Ya sé andar, lento, pero ando; cada día aprendo a dar un paso más firme y siempre tengo las manos de muchos ursaonenses. Todos los días más de 500 miradas se dirigen a mí y que al mes las sumo y tiemblo: 13.000 miradas ante mi trabajo. Eso me hace seguir firme y cosiendo, dando claras puntadas a este fantástico tejido, hoy muy amarillento por su edad pero con mucha experiencia. Hoy Osuna es más de todos, todos tenemos voz y además se escucha, aunque a veces haya personas que quieran hacer oídos sordos, pero esa voz que ama a su pueblo está ahí y nadie la podrá silenciar. Por eso, hoy alabo este invento que es El Pespunte y su función, ya que todo esto sale adelante gracias a ti.

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