¡Ay, Carrera mía!

Cada mañana, con la fresquita, salgo a caminar para hacer músculo, o mejor, para retrasar en lo posible el deterioro de lo poco que me queda de ellos. La vida tiene sus exigencias y a mí me exige que cada día salga a hacer los «mandaos», ya se sabe, ir a la farmacia, al banco, al médico, al kiosco… o simplemente darme el gustazo de pasear por las calles llenas de gente y, si me alargo más de lo soportable, sentarme en un bar a tomar café y reponer fuerzas para el regreso.

Generalmente, mis correrías van por calles peatonalizadas. La peatonalización es un bien incuestionable para el bienandante, especialmente para personas con discapacidad y para mayores. 

Últimamente, mientras camino, me viene a la mente La Carrera. Me llegó la noticia del comienzo de las obras de peatonalización de la segunda fase de La Carrera y saltó la chispa de la preocupación. Habrá quien exclame: ¡Ya viene este otra vez con la Carrera! 

Los símbolos son importantes en la vida de los pueblos, ya que se ven representados e identificados en ellos. En Osuna, uno de esos símbolos son sus bordillos blancos, que se muestran en todas y cada una de las calles del recinto histórico, imprimiendo personalidad al pueblo.

Es frecuente oír decir orgullosamente a los ursaonenses: ¡Qué bonito es mi pueblo! Y no faltan razones, pues no en balde una de sus calles ha sido señalada como «la más bonita de Europa» y me horroriza pensar que algún día pueda ser peatonalizada y despojada de sus bordes o bandas blancas.

Por lo que vi en mi última visita me malicio que también ahora colocarán esas tristes bandas grises donde deberían figurar blancas, tal como demanda la tradición en Osuna. No olvidemos que los bordillos blancos, en estrecha sintonía, constituyen una bandera identificadora del pueblo. Despojar de tal elemento a la Carrera, en mi opinión, y creo que objetivamente, es un atentado a una tradición urbana de muchos siglos, una tradición que, por otra parte, han respetado y conservado con esmero todas las generaciones de ursaonenses, las recientes y las remotas. Además, vamos a decirlo, el blanco daría más vivacidad y alegría a la calle que, por otra parte, es la calle principal, la calle comercial y la más vivida.

En vista de lo actuado, y siguiendo la línea trazada en la primera fase, es más que previsible que al término de la segunda continuemos viendo más bandas grises, indicándome que debo dar por perdida mi batalla, una batalla que empecé con entusiasmo e ilusión. Así que entrego las armas, pero me queda la satisfacción de no haber permanecido en silencio ante lo que considero el derribo de un bien patrimonial. 

 Y ya sólo me queda la visión de que «otros» vengan con conciencia y voluntad de recomponer los tiestos rotos.

 

Recuerdos llevo de ti,

querida Carrera mía,

bordillos blancos tenías

cuando de Osuna partí.

Ahora que a verte vuelvo,

querida Carrera mía,

con mis ojos a porfía

bandas grises sólo observo.

En calle peatonal,

querida Carrera mía

tenida por grande vía,

el bolardo está de más.

Tristes yo llevo los ojos,

querida Carrera mía,

pues de blanco estás vacía

pero llena de sonrojo.

Si no hay valores amados

por el pueblo en el presente

es que no existe en las mentes

conciencia de lo heredado.

Antonio Palop Serrano

 

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