Pensamientos tras la celosía

Parejo y Cañero Intermedio fijo
El verano ha llegado a Osuna cargando a las gitanillas y jazmines de coloridas flores y olores, con un nuevo gobierno municipal (ahora reforzado con el pacto entre el PSOE e IU), y la Colegiata parece cantarle a nuestra alcaldesa, doña Rosario Andujar, la copla de la recordada Rocío Jurado: y al verte cariño mío, el clavel se ha puesto rojo y tan encendido…
Todo esto casi coincide en el tiempo con la celebración, este fin de semana en la capital del reino español, del Festival Europride, es decir, Madrid capital europea del orgullo gay.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Osuna?
En primer lugar pienso que la orientación sexual de cada persona forma parte de un ámbito privado que a nadie incumbe, importante de desarrollar sin cortapisas para la autorrealización del individuo (a no ser que cause daño o delito).
Por otra parte, el gobierno municipal es el mismo que el del presidente que reside en Moncloa, habiéndose convertido nuestro país en uno de los más avanzados en libertades de Europa. El contar en nuestro consistorio con ediles socialistas y de izquierda, aparte de la opción política y las creencias religiosas que tengamos, creo que debería afectar positivamente a algo más profundo. Me refiero a las mentalidades de los ciudadanos y ciudadanas de Osuna, para lograr desterrar tópicos y comentarios, sobre todo entre los jóvenes, algo que es muy triste, y aceptar una realidad que se impone, como no podía ser de otra forma, en el marco de la democracia y la pluralidad de nuestra sociedad.

Es un deseo el conocer esa Osuna de necrópolis rupestres, del ducado de los Téllez-Girón, la Osuna recreada de Antonio García de Córdoba, llena de libertad y tolerancia para sus habitantes, en todas las facetas de sus vidas, que nos hagan competentes y de primera en el siglo XXI.
Que las celosías guarden la intimidad de cada casa de los asuntos públicos, y que no sirvan para cotillear hirientemente la vida del vecino; que la sombra de los olivos nos protejan a todos por igual de los comentarios que se lanzan como rayos lascivos; que las campanas de las espadañas repiquen por el amor, la solidaridad y la comprensión al prójimo, que se ha de acoger con los brazos abiertos.

Ojalá que este deseo se cosa en un pespunte derecho, como hecho por una buena máquina Singer, en el tejido de la sociedad del pueblo que todos queremos.

Antonio Morón

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