Ocio + cultura = turismo

Hace algunos días, regresé de un viaje con los «Amigos de los Museos», aunque para mí son «los amigos de siempre» y esa es la razón aparte de desencuentros de cualquier naturaleza, la cohesión está asegurada y como resultado un viaje super agradable, como todos, en los que se va de la mano de Patricio.

La ecuación propuesta será tachada de simplista pero, para ahorrar comentarios sesudos, diré como premisa que en ambos miembros hay que operar tal cual nos enseñó, a algunos, Dña. Aurora y a otros mi recordada Carmen Bautista, quitando paréntesis, sacando factor común, etc. hasta llegar a despejar la incógnita. ¿Cuál es la nuestra en materia de turismo?

He visitado Astorga, Ponferrada y Aranda del Duero, por hablar sólo de pueblos, para que estemos manejando magnitudes homogéneas. Auténticas maravillas. Pero con sinceridad más que con autoridad, creo que el triángulo Marchena, Écija y Osuna, ofrece la misma oferta cultural, dando por sentado que el Barroco Andaluz despierta las mismas sensibilidades que el Románico, Gótico u otros estilos. Lo cierto es que en las localidades mencionadas la afluencia de gente no es la que habitualmente pudiéramos ver en nuestra zona monumental. Tampoco acostumbrados estamos que cuando vemos algún grupo realmente no lo asociamos al turismo (todavía), sino que decimos: ¿qué hay hoy en Osuna? Por lo tanto, ¿qué pasa en nuestra campiña con ese motor tan potente pero con tan lento caminar? Las cifras hablan de un crecimiento, medido en niveles de ocupación de no sé qué tanto por ciento, pero es mejor hablar en términos absolutos y no en términos relativos como suele ser nuestro lenguaje habitual, porque la realidad es la del principio: en nuestros pueblos no se percibe la sensación de ser receptores de turistas.

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Creo que lo mejor es que analicemos las cuatro «P» de un plan clásico de Marketing (debéis permitir que sea somero en este comentario): precio, producto, place (no hay traducción correcta en español, para definir la distribución) y, publicidad.
Estamos francamente mal en los precios. Ir de «tapas» en un pueblo de Andalucía es bastante más caro que una excelente comida en los restaurantes visitados y, el hospedaje tampoco es comparable. Claro, la pescadilla que se muerde la cola.
El producto en sus dos vertientes, excelente. Nuestro Patrimonio, hablo ahora de Osuna, tiene al menos dos días de visita. Esta es la variable fuerte, pero no se traduce en oportunidades. La distribución es endeble. Se ve que no estamos en la hojas de rutas, salvo en raras excepciones. En cuanto a la publicidad es estrictamente institucional y claro el paquete es tan grande que Osuna se pierde en una información tan densa.

¿Qué podemos hacer? Desde luego no empezar buscando culpables, sino soluciones. Agrupar en un colectivo al gremio de hostelería para que hablen de estrategias comunes. ¿Que ya existe?, pues necesita más impulso. Naturalmente el Patrimonio debe estar disponible. La impresión por comparación es que no hay «autoridad única». Digo esto porque los horarios de visita no están nada de claros, dado que salvo las horas dedicadas al culto, ¿cuándo están abiertos nuestros monumentos que se basan en su mayoría en Iglesias y Conventos?

No podemos ser recurrentes en este tema y hablar siempre de la Junta de Andalucía que, en todo caso, debe y puede ayudar, tutelar y, especialmente, financiar en parte un determinado proyecto, pero estoy convencido de que el turismo se mueve por estrategias de «pull» (tirar tú mismo del carro) y no de «push»(que tiren otros). Pido perdón por los anglicismos, pero el Marketing, tiene ese pequeño problema. Finalizo diciendo que es necesario formalizar y, si lo hay, dinamizarlo, un observatorio de turismo y marcarse como reto celebrar en algún año venidero (medio plazo), las «Edades del Hombre», por dejar constancia de algún objetivo.

Como posdata, diré que la guía de la Iglesia dedicada a San Nicolás de Bari en una pedanía de Aranda del Duero, tiene llave de la iglesia y que el párroco de Santa María del mismo Municipio enseña y explica el arte allí encerrado.
Con Osuna y su turismo no podemos ser pasivos, posesivos, ni pesimista, las generaciones venideras no lo perdonarán.

Manuel García Aguilar

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