José León, escalador de Estepa: “Mientras más alto subo, más tengo los pies en la tierra”

La Casona de Calderón

El Pespunte sigue con su línea de entrevistas, y para ello ha contactado con el escalador estepeño José León.

Este deportista, natural de Estepa, escala montañas de todo el mundo desde hace décadas donde se corona en cada cima con una bandera de Andalucía titulada con el nombre de Estepa y la imagen de la Torre de la Victoria de la localidad.

Entre sus hitos más destacados, encontramos el Manaslu en la cordillera del Himalaya, los volcanes Cotopaxi y Chimborazo ambos en la cordillera de los Andes, la punta Nelion Batían del monte Kenia, en el corazón del continente africano, y la subida al Muztaghata en China.

Por ello, para conocer más sobre la persona de José León y adentrarnos en su vida como escalador nos hemos dado cita con el estepeño.

-¿Cómo es José León en su día a día?

-Desde pequeño siempre he sido un niño muy inquieto, y hoy de mayor sigo exactamente igual. Intento aprovechar todo el tiempo al máximo no dejando que las horas pasen en vano.

-¿Cuál de tus logros ha sido el más complicado de conseguir y el más fácil? ¿Y el más satisfactorio?

-Hablando a nivel físico, realmente todos me han costado muchísimo, aun no habiendo dejado nunca de entrenar. La aproximación a la base de la pared de la Pirámide Carstensz en Nueva Guinea, me prometí que nunca más la volvería a hacer por lo peligrosa que me resultó. Me siento siempre muy satisfecho y contento cuando alcanzo los retos que me planteo aunque sean pequeños, pero subir solo mi primer 6000 en el Himalaya o pisar la cumbre de un 8000 ha sido distinto.

-Es un deporte duro, así que supongo que habrás tenido difíciles momentos y complicados que te habrán dejado anécdotas destacables. ¿Podemos saber alguna? ¿Tú día más duro en la montaña?

-Viajar por el mundo te llena de anécdotas pero cuando haces expediciones las multiplicas. Mis días más sufridos en montaña, los recuerdo en una invernal en Rusia intentando subir al Elbrus con vientos fortísimos y temperaturas que llegaron a los -55ºC. Todos los productos que llevamos se pusieron duros como piedras y tuvieron que ser hervidos para poder ser utilizados, pasta de dientes, jamón, colirios, cremas, mantecados, etc…

-¿Cuál es la principal lección que has sacado de la montaña? ¿Y qué debería aprender la sociedad de ella?

-Cuanto más alto me he subido, más me ha hecho tener los pies en la tierra. Los lugares más pobres que he visitado han sido donde sus gentes más han compartido y más me han ayudado.

-¿Cómo es el proceso de elección de una montaña?

–Siempre me ha gustado elegir las montañas, por su estética, por su historia, por su localización y por el coste. Si tuviese más dinero intentaría proyectos que económicamente se me van de las manos.

-¿Tienes algún tipo de manía o rutina que suelas llevar a cabo por ejemplo los días previos a realizar un ascenso o en algún otro momento?

-Escalar o subir una montaña grande requiere de entrenamiento continuo, para intentar como mínimo minimizar lo que concierne al aspecto físico. Normalmente antes de un proyecto serio, aclimato en montañas de otros países semanas antes.

-Cuando encaras la ascensión a una cumbre, ¿no sientes miedo de que pueda pasar algún imprevisto o ponerte en el peor de los casos?

-Son muchos los accidentes que ocurren en este tipo de deporte ya que es algo físico y psicológico, muy influenciado por el clima y el terreno. Miedo tengo siempre y creo que el día que lo pierda, realizaré otros deportes. Peligros objetivos como avalanchas, grietas, hielo, derrumbes o tormentas en estos terrenos hostiles existen siempre. Es precisamente el miedo el que me hace siempre calcular cada mínimo detalle, además tantos años en la montaña me han hecho ser mucho más prudente de lo que lo fui de joven. De todas formas el riesgo que he decidido tomar en mi vida haciendo lo que me apasiona, me ha aportado muchas más alegrías que penas y por eso lo seguiré haciendo.

-¿Qué es lo que no puede faltar nunca en la mochila de un escalador? ¿Y en la de José León? Y por ejemplo, otro tipo de preguntas más irrelevantes pero muy curiosas, ¿Cómo es eso de ir al baño a 8000 metros de altitud, o comer a esa altura?

-No pueden faltar ilusión, pasión y ganas de superación, y en mi caso especialmente las ganas de vivir a mi manera viajando. De esto también me ha enseñado mucho la montaña en mi vida. Apreciar y valorar lo que soy y lo que tengo. Cuando estás en situaciones límite en altura, no hay camas y duermes en una esterilla puesta en el hielo, no hay cocina, comes sentado con el techo pegado a tu cabeza, no hay cuarto de baño, haces tus necesidades de espaldas a tus compañeros de tienda. Estos momentos eres consciente de tu precariedad y de que no somos ni valemos tanto. Apreciar las cosas, cuidarte y cuidar a la gente que está contigo, eso lo he aprendido bien.

-¿Qué es lo más extraño que te has encontrado en tus expediciones y sobre todo a esa altura?

-Permíteme quitarle a la pregunta el adjetivo extraño y te responderé que me he encontrado gentes y lugares increíbles.

-Por último, ¿tienes algún secreto a la hora de hacer lo que tanto te gusta? Y, ¿cuál ha sido tu montaña favorita y por qué?

-Creo que mi secreto son las ganas de conocer mundo que tengo y de conocerme a mí mejor. No tengo una montaña como favorita, creo que será siempre la próxima.

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Rubén Delgado

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