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El ursaonense Quico Chirino nombrado nuevo director de Ideal: “Al periodismo no se le puede perder ni el hambre ni el respeto”

El ursaonense Quico Chirino nombrado nuevo director de Ideal: “Al periodismo no se le puede perder ni el hambre ni el respeto”

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Hace escasos días la redacción del periódico Ideal, en Granada, conocía la jubilación del que fuera su director durante 22 años, Eduardo Peralta, y habiéndose convertido en el profesional que más tiempo ha estado al frente de un periódico del grupo Vocento.

Tras 21 años en el diario Ideal, en los últimos años el ascenso de Quico Chirino ha sido meteórico: en diciembre de 2019 fue nombrado jefe de Información de Ideal, en septiembre de 2021 era nombrado subdirector del periódico y dos años y medio después asume el cargo de director convirtiéndose en el más joven de todos los directores del grupo Vocento.

Quico Chirino (Osuna, Sevilla, 1978) es doctor en Periodismo por la Universidad de Sevilla, con la calificación de cum laude. Comenzó repartiendo periódicos en su pueblo y ahora es uno de los periodistas más reconocidos de Andalucía. Es colaborador habitual en las tertulias de Canal Sur Radio y Televisión. Recientemente publicó su última novela Jardines torcidos que se ha posicionado entre las 8 novelas candidatas al Premio Andalucía de la Crítica.

Hoy entrevistamos y felicitamos a Quico Chirino por su reciente nombramiento como director del periódico Ideal.

Su subida ha sido progresiva, peldaño tras peldaño. ¿Cree conocer todo de su profesión?

Aquel que crea conocer todo de esta profesión, lo normal es que se equivoque. Si le pierde el respeto se habrá equivocado y la profesión le terminará atropellando.

En esta profesión cada día es un día nuevo. Es un producto que empieza de cero y hay que levantarlo. Además, no espera. Ni las rotativas, ni la página web. Aquí no puedes dejar nada para mañana. 

Soy probablemente de los pocos directores que he empezado desde el peldaño más bajo. Antes de Ideal pasé por ‘Osuna Información’ donde empecé escribiendo mis primeros artículos y donde llegué a repartir los propios periódicos que se dejaban gratis por las administraciones de lotería y en los bares. Después, redactor de El Correo de Andalucía, corresponsal de SUR y de Ideal.

Ya en Ideal pasé a redactor de Local, después fui periodista de investigación, de ahí fui jefe de Local, jefe de Información, subdirector y ahora director. Es un caso muy extraño dentro de Vocento, no existe un caso de esta progresión en un periódico de estas dimensiones en una empresa como Vocento.

¿Cómo se siente en Granada? ¿Qué le aportan sus ciudadanos?

No puedo hablar mal de Granada y me siento como en mi casa. Yo tengo la suerte de que digo tener doble nacionalidad, que en realidad es triple. Soy granadino, tengo la nacionalidad también sevillana y soy de Osuna, eso es inevitable y no lo puede cambiar nadie, no sé donde acabaré el día de mañana, pero lo que ya no se puede reescribir es que nací en Osuna y que es mi punto de partida y seguirá siendo siempre mi punto de retorno.

En Granada “la mala follá” la conocí nada más pisar Granada y “la mala follá” existe, es una forma del carácter, pero los granadinos cuando te sienten parte de ellos, te acogen. Yo soy un granadino converso y a mí me han dado el cariño, el respeto y me han permitido crecer profesionalmente. No sería justo poner una sola queja y hablar mal de Granada. Es una ciudad, con una idiosincrasia, muy particular como son todas las ciudades, pero con una riqueza cultural, paisajista e histórica como pocas.

¿Qué sello le gustaría darle a Ideal desde la dirección?

Ideal tiene 91 años de historia, si yo empiezo a hacer experimentos, lo normal es que me lo cargue y no quiero pasar a la historia como el director que fastidió casi un siglo de este periódico. Espero cumplir el siglo del periódico como director, esa es una de mis grandes aspiraciones y retos y voy a continuar con lo que he aprendido de Eduardo Peralta que es honrar esta profesión y honrar esta cabecera y esta casa.

Ideal Granada, Jaén y Almería, sobre todo en Granada, es una institución y eso te hace tener un respeto y una reverencia. Ya ningún minuto del día dejas de ser el director de Ideal y eso se nota cuando pones el pie en la calle y esa es mi filosofía de trabajo. A partir de ahí, quiero proyectar Ideal no solo de Granada, sino a Andalucía. Ideal es junto a ABC los periódicos con más difusión en Andalucía. Quiero que eso se sepa y que las historias que contemos desde aquí se escuchen y se comenten en todos los rincones. Ya en parte lo conseguimos por el tipo de periodismo que hacemos, un periodismo sin compromiso político, un periodismo transversal que pone el foco en el ciudadano y en el sentido común. Es ahí donde voy a poner el foco, en las necesidades de los granadinos y de los andaluces y en el sentido común, ese es mi único compromiso y mi única bandera política.

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¿Se le quitará el hambre de periodismo a pie de calle desde su nuevo cargo?

Voy a pasar mucha hambre de periodismo porque a mí lo que me gusta es ejercer ese periodismo de mancharse la suela de los zapatos, evidentemente, voy a tener que hacer otro tipo de periodismo, pero aunque sea a costa de mi tiempo, seguiré escribiendo, seguiré dando noticias que algunas las podré firmar yo y otras tendrán que ser otras personas.

Seguiré participando en Canal Sur, en sus tertulias de radio y televisión, con mi línea propia. El periodismo como decía Montanelli “es algo que te atrapa, te descubre a ti, no lo descubres tú a él y una vez que te descubre no puedes soltarlo”. El día que yo pierda la inquietud de una noche por querer que amanezca pronto para ver un titular a cinco columnas en portada, ese día, dejaré esta profesión, me da igual que lo haga yo o que lo haga mi gente, es un equipo de 50 redactores y cualquiera de sus éxitos serán los míos, pero si pierdo esa hambre de periodismo, es como el torero que le pierde el sitio al toro, si le pierde el sitio al toro lo normal que te pille. Al periodismo no se le puede perder ni el hambre ni el respeto.

¿Tendrá tiempo para su semanal e irónico Rumore, rumore?

Bueno es algo que hay que pensar porque ya no sé si puedo permitirme ciertas líneas. Es una decisión que no tengo tomada, existirá no sé en qué forma y en que formato, pero existirá. Un director tiene que tener un estilo propio y el mío no tiene que ser igual que la persona que me ha precedido, va a ser igual en el respeto a la profesión, al periodismo, porque lo aprendí de Eduardo Peralta, pero yo tengo mi línea propia y cosas a las que no puedo renunciar porque me he creado un público y una audiencia. Creo que la ironía viene bien porque sirve para decir cosas sin que lo tomen como una falta de respeto y siempre empezando por ironizarse a uno mismo. En mi comentario de Rumore siempre empiezo por ridiculizarme a mí, para que el siguiente ridiculizado no pueda ofenderse y eso intentaremos hacerlo de alguna manera y si no puedo hacerlo dentro del periodismo, lo buscaré en la novela.

¿Pero seguirá con su creación literaria aparte del periodismo?

El tiempo lo sacas como un milagro. Yo cuando termino una novela, las dos que tengo, te das cuenta y te preguntan cómo lo has conseguido. No es tanto una cuestión de tiempo como de querer contar cosas. Mi última novela está entre las ocho novelas finalistas de este año del Premio Andalucía de la Crítica, que está todavía por decidir.

Quiero seguir viviendo de esta reciente novela. No tengo ahora mismo cosas que contar, cuando me surjan esas inquietudes o yo tenga cosas nuevas que contar dentro de la literatura, entonces buscaré el tiempo, pero me vacié tanto personalmente en la última novela que no quiero estafar a los lectores con algo que no aporte. Cuando ese momento surja, si es que surge, y espero que sí, buscaré una.


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