Isco renueva con el Betis hasta 2028 y abre la puerta a más movimientos en un final de mercado frenético

Isco en un partido de pretemporada // Imagen: Gabriel Colchero - El Pespunte

El día en Heliópolis está siendo un auténtico carrusel informativo. A pocos días del cierre del mercado, el Real Betis Balompié se mueve en varios frentes a la vez, con nombres de gran peso sobre la mesa y operaciones que pueden marcar el rumbo de la temporada. En medio de ese ruido, ha llegado una noticia tan sorprendente como estratégica. Isco Alarcón ha ampliado su contrato con el club hasta 2028, en un gesto que va mucho más allá de blindar al malagueño.

Su renovación es, en realidad, una fórmula que permite diferir parte de su salario y liberar espacio en el límite financiero, con un objetivo claro, que es dejar la puerta abierta a nuevas incorporaciones. Y es aquí donde entran en juego Antony y Dani Ceballos, los dos nombres que agitan la ilusión de la afición bética en estas últimas horas de mercado.

Antony, el gran deseado

El brasileño Antony, actualmente en el Manchester United, es la prioridad absoluta. El Betis lleva semanas trabajando en una cesión que no es sencilla por la ficha del jugador y la situación del club inglés, que no termina de dar una respuesta definitiva. Sin embargo, la insistencia verdiblanca responde a una idea muy clara. Antony encajaría como un guante en el esquema de Pellegrini, aportando desborde, velocidad y ese desequilibrio en banda que tanto necesita el equipo tras lo visto la temporada pasada.

La negociación con el United exige paciencia, pero en el Villamarín saben que un movimiento de última hora podría decantar la balanza. Y el hecho de que Isco haya diferido parte de su ficha abre precisamente esa posibilidad: disponer de margen económico para abordar una operación de este calibre.

Ceballos, una historia de amor sin cerrar

Si lo de Antony genera expectación, lo de Dani Ceballos mueve directamente al corazón del beticismo. El utrerano ha paralizado su fichaje por el Olympique de Marsella, dejando claro que su prioridad es esperar al Betis. El movimiento ha generado malestar tanto en el Real Madrid, que ya tenía el acuerdo cerrado con los franceses, como en el propio Marsella, que se siente traicionado por el giro de los acontecimientos.

La cifra que pide el Madrid ronda los 15 millones de euros, pero las sensaciones son que esa cantidad puede ajustarse. Ceballos quiere volver a vestir de verdiblanco, el Betis quiere traerlo de regreso y el contexto invita a pensar que, si se abre la ventana adecuada en estos días finales, la operación podría ser viable.

Un regreso del utrerano supondría no solo un salto de calidad en la sala de máquinas, sino también un impulso emocional enorme para la afición, que nunca ha dejado de soñar con ver de nuevo al canterano en el Villamarín.

Guido Rodríguez, un deseo latente pero complicado

En paralelo, se mantiene sobre la mesa el nombre de Guido Rodríguez, otro jugador de perfil prioritario para Pellegrini, que insiste en la necesidad de un pivote defensivo de garantías. La marcha de Johnny y la falta de consistencia en esa posición han dejado al técnico con la sensación de que falta un futbolista que aporte equilibrio y jerarquía.

El argentino, sin embargo, representa una operación más complicada por las cifras y por la falta de hueco salarial. El Betis no descarta intentarlo hasta el final, pero la prioridad está clara: primero Antony, después Ceballos.

Con todo esto, el Betis afronta un final de mercado de auténtico infarto. La renovación de Isco hasta 2028 no solo asegura la continuidad de su gran estrella, también simboliza un gesto de compromiso que puede allanar el camino para incorporar nuevas piezas. Antony y Ceballos son los grandes objetivos, las operaciones que marcarían la diferencia en la plantilla y que mantienen en vilo a la afición.

A partir de ahí, todo dependerá de lo que se pueda liberar y de los márgenes que deje el mercado. Lo de Guido es más remoto, pero no imposible. Una vez más, el Betis jugará sus cartas hasta el último minuto, fiel a su estilo en los veranos recientes.

Porque si algo ha demostrado este club en los últimos mercados es que en Heliópolis nada se da por perdido hasta que se cierra la persiana.