Los Graduados Sociales, clave para fijar población y empleo en la provincia de Sevilla
Los Graduados Sociales se han convertido en una pieza fundamental para mantener la actividad económica y social en las comarcas de la provincia de Sevilla. Así lo ha puesto de manifiesto el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla (COGS) al celebrar su 55º aniversario, destacando el papel vertebrador de estos profesionales en los territorios.
Desde el Colegio destacan que la presencia de Graduados Sociales en zonas rurales no solo ayuda a las empresas a cumplir con sus obligaciones laborales y fiscales. También contribuye a fijar población y a evitar la despoblación en municipios pequeños y medianos. En este sentido, Vanessa Molina, vicesecretaria del COGS Sevilla, afirma: “Facilitamos la creación y estabilidad de empresas, lo que contribuye a que los ciudadanos puedan quedarse en sus pueblos
Formación con arraigo local
Uno de los pilares que ha reforzado este impacto positivo en el entorno rural es la Escuela Universitaria de Osuna. Este centro forma cada año a más de 2.000 alumnos y cuenta con unos 200 docentes. Su director gerente, Carlos Chavarría, destaca que la institución “acerca la formación universitaria a un radio de 50 kilómetros en el corazón de Andalucía”. Gracias a ello, muchos jóvenes pueden estudiar sin necesidad de desplazarse a las capitales.
Además de la función educativa, la Escuela contribuye directamente a que el talento formado permanezca en la zona. Ejemplos como el curso de iniciación a las nóminas, con alta participación en la comarca, muestran cómo la formación se adapta a las necesidades reales de empresas y ciudadanos.
Desde la Diputación de Sevilla, la diputada María Encarnación Fuentes ha destacado la labor de los Graduados Sociales. La ha definido como “una red de apoyo fundamental que nos permite detectar situaciones de vulnerabilidad y actuar en consecuencia, garantizando la protección social”.
La colegiada Mª Ángeles Páez señala que la profesión enfrenta realidades muy distintas según el entorno. “En los pueblos atendemos a autónomos, agricultores o pequeños comercios. En cambio, en la capital, el perfil de los clientes es más complejo y diverso”, explica. A pesar de estas diferencias, los despachos en zonas rurales han mejorado su capacidad y eficiencia gracias al uso de nuevas tecnologías. Así lo destaca el colegiado Manuel Córdoba: “La tecnología nos conecta con la capital y mejora nuestra atención profesional”.