Manuel Pellegrini Ripamonti. Historia del Real Betis Balompié
Manuel Pellegrini ya era leyenda. Pero ahora, con las 117 victorias que suma tras el triunfo ante el Girona, lo es de forma oficial, superando a un mito como Serra Ferrer para convertirse en el entrenador con más partidos ganados en toda la historia del Real Betis Balompié.
Un dato, un número, que apenas roza la superficie de todo lo que significa su figura en Heliópolis. Porque lo de Pellegrini no se explica con estadísticas: se explica en la mirada de orgullo de los béticos, en la autoestima recuperada y en la ambición que hoy respira todo un club.
Cuando llegó en verano de 2020, el Betis era un proyecto a la deriva. Sin rumbo, sin identidad, sin alma. Grandes jugadores como Canales, Fekir o William Carvalho vagaban por el campo sin encontrar el hilo que tejiera su talento. La afición se había acostumbrado al sufrimiento, a la resignación, a mirar más la tabla por abajo que por arriba.
Pero Pellegrini aterrizó con su revolución tranquila. Sin prometer imposibles, sin vender humo. Solo con su libreta, su chándal, su método y su plan. Puso orden donde había caos. Puso exigencia donde había conformismo. Puso sueños donde había miedo.
En apenas unas temporadas, el cambio ha sido tan profundo que parece increíble recordarlo. El Betis ha disputado competición europea de forma regular, ha vuelto a pelear títulos, ha alzado una Copa del Rey diecisiete años después, y ha instalado la palabra “Champions” en el vocabulario diario del Villamarín.
El Ingeniero no solo construyó un equipo competitivo: creó un Betis reconocible. Un Betis que sabe a qué juega, que sabe a lo que aspira. Un Betis valiente, ambicioso, que compite de tú a tú con quien sea. Y todo eso, con el mismo tono sereno, con la misma calma sabia que caracteriza a Pellegrini desde sus tiempos en River, Villarreal, Real Madrid o Manchester City.
Bajo su mando, futbolistas como Isco, Guido Rodríguez, Borja Iglesias, Álex Moreno, Juanmi o ahora Antony y Johnny Cardoso, han ofrecido su mejor versión. Bajo su mando, la cantera ha vuelto a ser una fuente de ilusión. Bajo su mando, el escudo del Real Betis Balompié ha vuelto a lucir con el orgullo de los grandes días.
Pero sobre todo, bajo su mando, el Betis ha recuperado algo aún más importante que los títulos o los puestos europeos: ha recuperado su dignidad y su identidad.
Ha vuelto a ser un equipo respetado y admirado.
Pellegrini ha enseñado al Betis que no hay nada imposible cuando se trabaja con rigor, cuando se cree en una idea, cuando se respeta el proceso. Que se puede ganar y perder, pero siempre con la frente alta, siempre dejando una huella.
Y así, casi sin hacer ruido, Pellegrini ha escrito una de las páginas más hermosas de la historia del club.
Un entrenador que no necesitó levantar la voz para cambiarlo todo. Que no necesitó gestos grandilocuentes para convertirse en eterno.
Hoy el beticismo sabe que está viviendo una época dorada. Y que cuando algún día mire hacia atrás, recordará estos años con una sonrisa y un nudo en la garganta. Recordará el Betis de Pellegrini. El Betis que aprendió a soñar en grande.
Porque el Ingeniero no solo ha ganado más partidos que nadie. El Ingeniero le ha cambiado la vida al Betis y su gente.