José Yélamo, periodista: «La sociedad se merece que nuestros políticos se entiendan mínimamente»

El pasado 25 de noviembre José Yélamo, presentador de laSexta Xplica, publicó en redes la feliz noticia: «Un sábado diferente. Ya somos cuatro. Bienvenido a casa, Iago». Nuestro protagonista de esta entrevista se convertía en padre por segunda vez.

Hoy sábado, 13 de enero, vuelve al plató tras su baja paternal para ayudar a entender a toda España la actualidad de mano de los expertos y de los propios ciudadanos.

José Yélamo (Cádiz, 1984), tiene el periodismo en la sangre, pero desde siempre supo labrarse su propio camino

Yélamo ha atendido a El Pespunte en esta cercana entrevista que nos permite conocer al José Yélamo, hijo, padre, cofrade, amante del carnaval, reportero, presentador, profesional donde los haya, gaditano, astigitano y sobre todo -y por encima de todo- trianero.

Gaditano de nacimiento, sevillano de convencimiento y madrileño de adopción. Si queremos ponerle el cuarto eje cardinal sería Galicia. ¿Es una definición correcta?

Te matizo lo de “sevillano por convencimiento” y diría “trianero por convencimiento”. Mis padres se mudaron a Sevilla cuando yo tenía 15 años y eligieron Triana y creo que no pudieron elegir mejor y, obviamente, todo esto lo digo desde el cariño y en tono de broma. Me siento sevillano por convencimiento y trianero porque fue la tierra que me acogió viniendo de Cádiz, de la que sigo formando parte porque sigo teniendo mis amigos, mis padres viven allí, sigo teniendo mucha vinculación con la Hermandad de la Estrella. Y, por supuesto, con ese remate que es Galicia de la que me siento también parte.

¿Eres de esos trianeros que cuando va para La Campana se siente extranjero ya por la Magdalena?

Ya cruzando el puente voy diciendo “voy a Sevilla a tomarme algo…” (risas). Eso se me pegó de mi etapa viviendo allí. No fueron muchos años los que pasé en Triana, sólo de los 15 a los 20 años hasta que salí a hacer prácticas y trabajar, pero estoy muy unido a Triana.

Eres un loco de la Semana Santa de Sevilla. Después de terminar muy tarde el programa en La Sexta, te encajas al mediodía a ver la Estrella por el puente. 

Sí, y estos dos últimos años no solo a verla, sino que ahora, de la mano de mi hija, a formar parte del cortejo también. Aunque no he desempolvado todavía el hábito porque hace muchos años que no me visto de nazareno, sí que he vestido a mi hija de monaguilla. Ella es también hermana de la Estrella, le he acompañado los primeros metros del cortejo cerca del Palio, cerca de buenos amigos que tengo en la Hermandad a hacer un rato de trayecto con ella por la calle San Jacinto y el puente. Durmiendo muy poco. Levantándome temprano. Cogiendo el AVE a primera hora con el tiempo justo para llegar a Triana, comer y plantarme en la calle San Jacinto a llevar a mi hija.

Son esfuerzos que merecen la pena.

Todo relacionado con el folclore (risas). El año pasado también me dejé unos cuantos pelos en la gatera para salir con mi chirigota. Salí con ‘Los Miarmas’ la chirigota del Bizcocho, llegamos a la final del Falla, algo que para mí fue un sueño cumplido que superó todas mis expectativas, pero tuve que estar bajando a Sevilla durante cuatro meses, de septiembre a enero, todas y cada una de las semanas para ensayar, para poder prepararnos, pero finalmente tuvo su recompensa. Son esfuerzos que hace uno por sus tradiciones, por lo que le gusta y cuando uno echa la vista atrás se alegra porque son esfuerzos que merecen la pena, pero son duros.

Quedarse con un único pueblo o rincón de la provincia de Sevilla es más difícil que moderar a Afra Blanco con el profesor Bernardos. Así que te dejamos que nos digas tus tres debilidades de la provincia. 

Hay una por encima del resto que es Écija. Me unen lazos familiares muy fuertes con Écija. Mis padres nacieron y se criaron allí. Se conocieron también en Écija. Mis abuelos también vivieron en Écija muchos años. Sigo teniendo familia allí. Pero más allá del vínculo familiar, Écija tiene un patrimonio histórico-artístico muy importante, fue una ciudad muy relevante ya en época romana. Quizás por la lejanía con Sevilla o la cercanía con Córdoba, se habla menos y tiene menos repercusión, pero Écija es un tesoro por descubrir. Tiene un legado romano impresionante, monasterios, Iglesias, tesoros del Barroco, hermandades de Semana Santa… todo eso la hacen un destino para recomendarlo y perderse en sus calles.

Si me tuviera que quedar con algún otro sitio de la provincia de Sevilla sería la Cañada de los Pájaros de La Puebla del Río cerca de los arrozales y del río, es una zona que me ha parecido que siempre ha tenido muchísimo encanto. Y otro sitio sería la Sierra Norte de Sevilla, sin duda, es una zona muy recomendable por su paisajes, por la dehesa, por la gastronomía…

¿Cuál es el secreto de que la transición de La Sexta Noche a laSexta Xplica haya sido exitosa? Era muy difícil cambiar un formato consolidado de éxito a una nueva piel. Las audiencias son juez y parte y el tiempo ha demostrado que el cambio ha funcionado. 

Era un reto que daba muchísimo vértigo, porque La Sexta Noche era una marca muy consolidada y durante muchos años vivió épocas doradas, pero es verdad que en los últimos años estaba siendo más bien lo contrario y había que darle un cambio al formato. Hubo dos fases en esta nueva etapa. La primera, al nacer laSexta Xplica se poner el foco en la gente anónima y en sus preocupaciones y como el nuevo nombre indicaba intentaba entender las cuestiones diarias, pero traídas al día a día de un comerciante, de un agricultor, de un ganadero, de una ama de casa, de un precario… gente anónima que ha pasado por el plató y encontró aquí un altavoz y con quienes el espectador se sentía identificado. Y la otra parte del éxito ha sido la clave del éxito de La Sexta que es estar pegado a la actualidad, cuando pasa algo estamos ahí y este año han pasado muchas cosas: elecciones locales, autonómicas, un adelanto electoral que ha generado un pico de interés por la política y un final del verano marcado por las negociaciones por formar gobierno que ha mantenido en vilo a todo el país. Eso y mucho más ha generado gran interés y hemos demostrado que La Sexta está preparada para estar ahí y la gente quiere estar en La Sexta. En resumen, acercarnos a las preocupaciones de la gente, darle voz a ellos y estar pegados a la actualidad cuando han pasado cosas.

Esa transición tiene una cara visible, la tuya, y un gran equipo capitaneado por una mujer. Los focos se apagan el sábado cuando ya es domingo. ¿Cuándo pone Eva Cabrero de nuevo la maquinaria en marcha?

Eva Cabrero nunca para el motor de esa maquinaria. Aunque el programa del sábado haya terminado y se apaguen los focos, ella ya lleva varios días tirando líneas para el siguiente sábado. Antes de lo que ocurra este sábado ya tiene que tener claro qué esqueleto va a tener el programa del siguiente sábado. Obviamente hay un gran componente que depende de la actualidad. La mesa de debate la marcan los temas de la actualidad de la semana y eso no lo sabemos prácticamente hasta el día antes o incluso si pasan cosas de última hora hasta segundos antes de arrancar. Pero luego hay otra importante parte del programa que depende de contenidos y temáticas que hay que reflexionar, pensar y trabajar más de una semana antes. Eva es el motor del programa en ese sentido que está pensando y diseñando qué va a contener el próximo laSexta Xplica casi a dos semanas vistas. Ella nunca descansa, su cabeza siempre está trabajando para dotar del mejor contenido el programa siguiente.

Has pasado por todos los puestos del supermercado. Has estado en todos los sitios, reportero y después presentador. ¿Se puede presentar sin conocer la calle? 

Hay muchos compañeros que lo hacen de manera brillante que presentan sin haber pasado por la calle. No creo que sea una condición indispensable el haber pasado por la calle para presentar bien, ejemplos hay muchos. Yo entré de botones en La Sexta. Entré trabajando de reportero en el informativo de fin de semana hace ya 12 años y al final he terminado presentado un prime time y haber pasado por todos esos puestos me da una visión global del trabajo en equipo y del trabajo de todos los compañeros que son necesarios para que luego el que hago yo brille y sobre todo una sensibilidad creo que especial para tratar los temas. Tener esa visión del reportero te da más capacidad para empatizar con los protagonistas de la noticia, con los que sufren una noticia que estás contando… Te da una visión más real y de a pie de calle de las cosas que le estás contando a la gente y te sirven para conectar más con ellos y con el público. No es condición indispensable, pero ayuda.

¿Se puede entender la vida sin el carnaval?

Hay gente que pregunta: ¿se puede entender la vida sin periodistas? Yo creo que el periodismo es muy imprescindible y necesario, pero los periodistas sí somos prescindibles. Hago esta reflexión porque creo que nunca hay que elevar nada a la categoría de imprescindible. Todo es prescindible y todos somos prescindibles. No quiero ser chovinista, pero efectivamente el carnaval de Cádiz cumple una función, sino imprescindible, muy necesaria no solo para hacer esa crítica mordaz y ese retrato de la actualidad, sino cumple una función de la expresión cultural del pueblo de Cádiz, del pueblo andaluz. Es un derroche de cultura, de música, de poesía, de literatura, de artesanía… va mucho más allá de la simple reflexión de que el carnaval es crítica y sátira. Por tanto, como expresión cultural de un pueblo que es, sí creo que es fundamental para entender la vida, pero sobre todo para entender nuestra tierra de Cádiz y los andaluces.

Y una más difícil: ¿se puede entender la vida sin el veneno de Juan Carlos Aragón?

No nos ha quedado otra que tratar de entenderla, pero se hace complicado. Entender todo ese torrente cultural del que he hablado antes sin la figura de uno de sus mayores exponentes es muy difícil. Se fue muy pronto, nos dejó huérfanos y pensar e imaginar todo lo que le quedaba por dar a la cultura gaditana y a la cultura andaluza a un genio como Juan Carlos te pone triste. Pero ahí quedan todas sus letras, toda su música y todo su talento para que lo disfrutemos, lo paladeemos y lo redescubramos. Eso nunca se va a borrar y siempre va a formar parte de su legado.

¿Marca mucho ser hijo de un gran periodista como Antonio Yélamo?

Claro que sí. Fundamentalmente para lo bueno en un 95%. También para lo malo ahora te digo en un 5%, pero cuando empecé el porcentaje ese era mayor. Porque cuando tienes 20 años y te dicen “eres el hijo de” o «estás aquí porque eres el hijo de” y tú no tienes una trayectoria que te avale en tus capacidades, pues te pesa más que te ayuda. Pero obviamente ya con casi 40 años y con una trayectoria que me he labrado yo en medios que nada tienen que ver con mi padre y que he hecho mi propio camino, pues te marca para bien.

Mi padre es mi referente, es mi brújula, mi termómetro, mi crítico… Es un privilegio poder terminar un programa y llamar a mi padre y preguntarle qué le ha parecido o antes de empezar una entrevista poderle preguntar su parecer. Tener esa suerte para mí es un privilegio por lo tanto te lo marca a día de hoy para bien absolutamente.

El otro Antonio de tu vida es Ferreras. ¿Es todo tan intenso alrededor con él como parece? 

Sí. Antonio es un apasionado de la vida y, por lo tanto, del periodismo. Antonio es un apasionado de la vida porque lo es del Real Madrid, es un apasionado de la vida porque lo es del carnaval de Cádiz, es un apasionado de la vida porque lo es del flamenco, es un apasionado de la vida porque lo es de la gastronomía y es un apasionado de la vida porque lo es de casi cualquier cosa que pase cerca de él… Y también es una apasionado de la vida porque lo es del periodismo. El periodismo forma parte indisoluble de la vida de todos los ciudadanos y, por supuesto, de la de Antonio y en el día a día, en el trabajo y en el periodismo es totalmente intenso, apasionado, exigente, pero también muy generoso con su equipo y con quienes se entregan como él. Él exige una entrega como la que él da pero si te entregas como él y estás en sintonía con él, es muy generoso.

Nos marchamos ya, pero antes queremos saber a quién le harías un pespunte.

Le haría un pespunte, un dobladillo y una colcha tejida a mano bajo la que estuvieran unidos y cosidos toda nuestra clase política. Estamos en un momento de extrema polarización. Estamos en un momento de excitabilidad política insoportable y la sociedad sevillana, andaluza y española se merece que nuestros políticos se entiendan mínimamente. Que dejen de mirarse el ombligo y que dejen de mirar el corto plazo. Yo entiendo que hay que ganar elecciones, entiendo que hay que implantar unos programas de gobierno que respondan a unas ideologías u a otras en función de a quien le haya tocado gobernar, pero hay materias y necesidades en las que los políticos tienen que unirse. Así que yo le cosería ese pespunte a nuestra clase política para que se polarice todo menos, se acerquen más y trabajen para el bien de los ciudadanos. Al final lo que la gente quiere es vivir bien, que las cosas funcionen y unos con unas ideologías y otros con otras, creo que todos perseguimos  más o menos lo mismo. Y creo que ha llegado el momento, porque esto es insoportable y no pinta muy bien, de coser un poco más las visiones que tienen nuestros políticos de nuestra sociedad.

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