Festejos de promoción de nuevos valores de las escuelas taurinas andaluzas

La Casona de Calderón
La del pasado sábado era una de esas tardes realmente decisivas en la vida de un joven aspirante al duro mundo de la tauromaquia. 6 reses 6 de la ganadería de D. julio de la Puerta y Castro, en líneas generales bien de presentación, sobre todo el primero y justos de fuerzas, para seis jóvenes novilleros que buscaban erigirse en futuras realidades del toreo de nuestro país. La corrida estaba encuadrada dentro de la serie de festejos de promoción de nuevos valores de las escuelas taurinas andaluzas.

Fabián Ruíz de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Sevilla se enfrentó al mayor novillo de la tarde. Quizás no supo aprovechar la nobleza y la valía del toro al que se enfrentaba. Desafortunada tarde para Fabián que tenía que retirarse en busca de los servicios médicos tras su turno de quite en el último de la tarde por una pequeña contusión en su pierna derecha.

Esaú Fernández de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Camas se mostró valiente desde el recibo de capote a su res. Gran faena, probablemente la mejor de la tarde, alternando con ambas manos y demostrando un buen toreo al natural. Comienzo de faena vibrante, de estilo “Castellista” con dos pases cambiados por la espalda que inmediatamente hicieron sonar los acordes de “La Puerta Grande” para deleite de los allí presentes. Pagó Esaú el poco acierto del presidente que otorgó un único trofeo al chaval más acertado de la tarde (si bien no lo estuvo tanto con la espada).

Pedro Capilla de la Escuela de Tauromaquia de La Algaba mostró más ganas que acierto durante su intervención. Falto de rodaje.

Daniel Sotillo de la Escuela Municipal de Tauromaquia de Écija, vino a confirmar, por si a alguien le cabía la menor duda, el buen hacer del maestro Pepe Luis Vargas en la escuela astigitana. Joven de corte “muy torero” se mostró valiente y dispuesto en todo momento a agradar al poco público que se dio cita en el coso de El Ejido. Arropado por un buen número de paisanos, Daniel ejecutó una buena faena sobre ambas manos. Quizás con un poco más de tiempo podremos disfrutar del toreo de este joven de tan sólo 15 años. Una oreja.

Ernesto Tapia “Calita” de la Escuela Cultural de Tauromaquia de Sevilla no estuvo demasiado brillante en la tarde de ayer. Ninguno de los toreros de la capital brillaron a la altura de lo que se esperaba de ellos.

José Manuel Salado de la Escuela de Tauromaquia de Espartinas presentaba un gran aval: nada más y nada menos que al padre de Juan Antonio Ruíz Espartaco, que procuró en todo momento que su pupilo cuajara una buena faena ante un buen novillo bajo de cuerna que acabó rajado en tablas. Quizás entendiera el presidente que la buena estocada del joven fuera merecedora de las dos orejas otorgadas tras una faena con altibajos.

Poco más de un cuarto de entrada en la plaza a pesar del carácter gratuito del festejo que fue organizado por la Consejería de gobernación de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Osuna y el Ayuntamiento de Sevilla.

José Manuel Haro González


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