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Viernes Santo | Qué no nos podemos perder en Osuna, Coria del Río, Castilleja de la Cuesta, Morón, El Viso, Gilena, Carmona o Marchena

Viernes Santo | Qué no nos podemos perder en Osuna, Coria del Río, Castilleja de la Cuesta, Morón, El Viso, Gilena, Carmona o Marchena

No hay ciudad, pueblo, aldea que no celebre el Viernes Santo en Andalucía. Después de este día, nada es igual. Fervor, devoción, tensión, tradición, familia y fe. Es el momento donde las raíces y la identificación de uno con su entorno, con su pueblo, se hace más evidente.

Después de este día, nada es igual

El mandato en la plaza ducal de Marchena. El Sermón de Pasión en el Mirador del Calvario del Viso del Alcor. El prendimiento de Jesús Nazareno bajo el puente en Alcalá de Guadaira y el revoleo de la bandera. La subida a la Colegiata de Osuna de Jesús y la Virgen, que es como allí se les llama a Jesús Nazareno y a la Virgen de los Dolores, la de José de Mora, dolorosa capital de la Semana Santa andaluza. Las carreritas de San Juan en Gilena. Las túnicas rizadas de los nazarenos de Morón de la Frontera. La suelta de las colas plisadas de los nazarenos de la Soledad en la plaza del conde-duque en Olivares. El paso, en su momento polémico, de Fernández Lacomba del Nazareno de Carmona. Jesús que se quedó sin su soga, porque el propio Nazareno le dio su cíngulo al zapatero de Écija para que lo vendiera y ayudara a su familia, aunque lo acabo perdiendo entre los vicios de una taberna.

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Aunque la iconografía predominante es la Jesús cargando con la cruz camino del Calvario, cómo olvidar al Cristo de San Pedro de Marchena, quizá de ascendencia mexicana, con su imponente cruz de plata y dosel carmesí bordado. O cómo olvidar al Crucificado de la Vera Cruz de Las Cabezas de San Juan, que este año cumple cuatrocientos años desde que Juan de Mesa lo esculpió. Y si en los pueblos, alguien dijo, que son más de Jesús que de la Virgen, que pregunten en Cantillana sobre la Virgen de la Soledad, alcaldesa de la villa; en Alcalá del Río, con su mayestática Virgen de la Soledad y su inconmensurable paso de palio, donde los alcalareños la llaman “hermana”; en Coria del Río también sobre la Soledad y en Castilleja de la Cuesta acerca de la Soledad, aquella porta la corona denominada “la grandiosa”. Y es que todas están coronadas canónicamente, fruto de su hondísimo y antiguo fervor. En Lebrija, curiosamente, la hermandad que venera a Jesús Nazareno es conocida, popularmente, como la de los Dolores y esta advocación se antepone en su título.

Con todo esto… y cuánto me estoy dejando atrás en el Viernes Santo, el día por antonomasia de Andalucía.