Viernes 31: Via Matris con la Virgen de los Dolores

La Hermandad Sacramental y Venerable Orden Tercera de Siervos de Nuestra Madre y Señora de los Dolores prosigue con los actos que conmemoran el III Centenario de la emisión de la patente para erigir una orden tercera servita en Osuna. En este sentido, el viernes 31 de mayo se celebrará un acto piadoso inédito con un importante trasfondo histórico.

Tras la Eucaristía de las 20 horas, presidida por monseñor Pizarro Luengo, párroco de la Victoria y director espiritual de la corporación, las puertas del templo se abrirán para desarrollar el rezo público del Via Matris. Con el objetivo de profundizar en el carisma de la Orden los Siervos de María, el rezo de dicho Vía Matris comprende la meditación de los siete dolores de la Virgen María que, en esta ocasión, discurrirá por las calles La Cilla, Jesús, San Pedro, Caldereros, Gordillo, Cristo, plaza de Juan XXIII, Corcobada, La Cilla, Alfolí, Aguilar y Carrera, a partir de las 21 horas estando la entrada prevista para las 23:30 horas. Para ilustrar los siete dolores de la Virgen, la Orden Seglar de los Siervos de María de Carmona ha tenido a bien ceder siete cuadros de gran formato que ilustran los referidos dolores. Los cuadros estarán distribuidos a lo largo del itinerario donde el trono de Nuestra Madre y Señora de los Dolores parará para su meditación y rezo. Entre tanto, habrá un acompañamiento musical por parte de la banda de música Villa de Osuna. La presidencia la conformarán los miembros de la junta de gobierno y los antiguos hermanos mayores.

Los Valencianos

La Virgen de los Dolores procesionará en su talla, sin vestir, hecho que no se producía desde que, en 1996, lo hiciera con motivo del regreso desde la ermita de San Arcadio a la parroquia de la Victoria tras la finalización de sus obras. Además, el restaurador local José Ángel Rodríguez Brando se ha ocupado de la restauración del trono neoclásico de la Virgen, el más antiguo conservador entre las hermandades penitenciales de nuestra villa. Se trata unas andas de planta cuadrada, en madera tintada, decorada sencillamente mediante pilastras toscanas que conforman casetones rectangulares en sus cuatro frentes y rematado por una barandilla. Se data de mediados del siglo XIX y, como curiosidad, conserva un picaporte como llamador. Para procesionarlo, se le ha adaptado cuatro trabajaderas longitudinales para catorce portadores y se han realizado las horquillas que lo sostendrán en cada parada.

Los tronos portados por horquillas fueron habituales en Osuna en centurias pasadas. Las reglas de la hermandad de Jesús Caído, de 1705, recoge que sus pasos eran llevados a hombros con las ayudas de las horquillas y en un inventario de la década de los sesenta del siglo XIX, de la hermandad de Jesús Nazareno, se contaban en veintisiete “las tranquillas” que se usaban. Precisamente, la hermandad de Jesús Nazareno encargó al tallista Luis García un nuevo trono en 1874, siguiendo el modelo del que ya tenía la Virgen de la Dolores. Dicho nuevo trono ya no usará las horquillas, sino que será portado por trabajaderas bajo la mesa. Por tanto, se puede deducir que la Virgen de los Dolores no ha usado su trono neoclásico, al menos, desde los años setenta del siglo XIX y, por tanto, tampoco las horquillas.

Un detalle más será el corazón que porte la Virgen de los Dolores, pues se tratará de la pieza de plata donada por Antonio M. Becerra en 1866, recuperado hace unos meses tras encontrarse durante décadas en paradero desconocido.

Hasta el miércoles, en el salón de la hermandad, en la entrada de la parroquia de la Victoria por la calle La Cilla, los hermanos y no hermanos pudieron retirar su papeleta de sitio para portar a la Virgen o acompañarla con cirio.

Con todos estos componentes, se vislumbra la noche del próximo 31 de mayo como una jornada inédita: emotiva en cuánto al rezo piadoso del Via Matris, por primera vez en Osuna, e histórica por la recuperación de su trono con horquillas, más de un siglo y medio después. Por tanto, la hermandad de la Virgen de los Dolores apuesta por mirar hacia su propia historia e idiosincrasia como la mejor manera de conmemorar su III Centenario y proyectar otros tantos siglos de su existencia futura.

A.M.C.

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