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Una influencer sevillana abre el primer Museo de Maquillaje Vintage virtual de Europa

Una influencer sevillana abre el primer Museo de Maquillaje Vintage virtual de Europa

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Ya está abierto en internet el primer Museo de Maquillaje Vintage y Contemporáneo virtual de Europa. La propietaria de la página y de su contenido, la maquilladora e influencer sevillana María José Rodríguez (Arahal, 1986), lleva tres años reuniendo información, documentando y adquiriendo estos productos en diferentes países para completar una colección que contiene parte de la historia económica y social del último siglo. Algunos son verdaderas obras de arte, como la polvera que diseñó Salvador Dali en el año 1935, y otros, presentados en vídeos en las redes, se han vuelto virales alentados por los recuerdos de las seguidoras.

En diciembre de 2018, Madrid acogió una exposición de Banksy, seudónimo de un artista británico de la década de los 70 cuya biografía es casi desconocida. En esta exposición se pudo ver un cuadro en blanco y negro de un grupo de presas de la Segunda Guerra Mundial, vestidas con pijamas a rayas detrás de unas alambradas del campo de concentración de Bergen-Belsen (Baja Sajonia, Alemania). Las mujeres aparecen con los labios pintados de rojo. 

Junto a la obra había colgado un extracto del diario del teniente coronel Mervin Willett Gonin, uno de los primeros soldados británicos en ser liberado del campo de concentración de Bergen-Belsen en 1945. El texto, titulado, ‘El pintalabios del Holocausto’, cuenta la situación inhumana que vivían los presos hacinados en estas instalaciones. 

En un momento dado, explica el militar, que llegó a la Cruz Roja británica un cargamento de pintalabios repartido entre las presas. “Las mujeres se tumbaban en la cama sin sábanas ni camisones, pero con los labios rojos; las veías deambular sin nada más que una manta por encima de los hombros, pero con los labios pintados de rojo. Por fin alguien había hecho algo para convertirlas de nuevo en individuos; ya no solamente eran un nombre tatuado en el brazo. Por fin podían interesarse por su apariencia. Esa barra de labios empezó a devolverles su humanidad”.

Polvos y labiales

Para la maquilladora sevillana María José Rodríguez, este crudo texto demuestra que su profesión no tiene ni un ápice de frivolidad, todo lo contrario. “La sociedad a día de hoy no sólo evoluciona desde el punto de vista político, social, económico, hay un factor importante y es la imagen con la que proyectamos lo que verdaderamente somos”. Esta es una de las razones por las que comenzó con este proyecto que reúne más de 300 cosméticos incluidos en el primer Museo de Maquillaje Vintage en Europa, productos que también mantiene expuestos en su Escuela de Maquillaje ubicada en Sevilla.

Polvera diseñada por Salvador Dalí

Los cosméticos los ha conseguido por internet en páginas de EE.UU., Italia y Francia, o en tiendas de antigüedades de fuera de España. También se ha desplazado ella misma a mercadillos como el de Notting Hill en Londres y el de la calle Feria de Sevilla. En esta colección tiene curiosas e interesantes piezas que son obras de arte o que ejemplifican la situación económica y social de la época en la que se crearon. Es el caso de la polvera diseñada en 1935 por Salvador Dalí, basada en el marcador rotatorio de un teléfono antiguo, encargo de la diseñadora de moda y joyas Schiaparelli

Como refiere María José Rodríguez, los cuidados diseños del packaging que envolvían cualquier cosmético fabricado durante finales del siglo XIX y XX, permite darle la importancia que requiere este sector ligado también con los cambios sociales y económicos. La maquilladora tiene en su colección un set de cuatro labiales de Helena Rubinstein, fabricado en los años 50, inspirado en un cargador de balas de armamento, excedente de la Segunda Guerra Mundial, recién finalizada.

Recuerdos de la abuela

María José Rodríguez cuenta que esta aventura comenzó después de que sus alumnas de la Escuela de Maquillaje que dirige en Sevilla le regalaran el libro ‘Face Paint’ de Lisa Eldridge (Abrams Image). El libro sólo está editado en inglés pero su contenido reafirmó lo que ya intuía y es que el mundo del maquillaje «no es algo superficial, contiene una interesante historia detrás que va unida a la evolución de la sociedad». 

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Junto a la frontera de Gaza. 1-12-23. Foto: Jaime Villanueva
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Entonces, por curiosidad, puso en Google el nombre de un rubor (es como se denominaba a los coloretes) y descubrió el mundo de la colección de cosméticos. Empezó adquiriendo algunos por internet, investigaba su procedencia y su estado para que formasen parte de su museo.

En los últimos tres años, ha recopilado no sólo los productos sino documentación que cuentan parte de su historia e, incluso, publicidades de la época en las que hay mensajes que describen a una mujer que debe cuidarse para que su marido no busque a otra fuera del hogar, como rezaba la publicidad de ‘Dermiluz’, maquillaje en polvo, de la casa Riber en Barcelona

“La idea no es solo coleccionar, en la web hay un apartado en el que pedimos a los usuarios que nos cuenten su historia acerca de un cosmético determinado porque hay recuerdos increíbles relacionados con ellos”, cuenta María José Rodríguez. 

El Museo del Maquillaje tiene cuenta en tres redes sociales, Facebook, Instagram y Tik tok pero es en esta última donde los vídeos que empezó a colgar la maquilladora con las piezas que iba adquiriendo, se hicieron virales. Con millones de visitas y comentarios en los que las seguidoras cuentan cuántos recuerdos hay detrás de cada cosmético, su olor y las formas del tocador de las abuelas donde se guardaban algunas de estas joyas del maquillaje.

Pinta labios inspirados en un cargador de balas de armamento, excedente de la Segunda Guerra Mundial

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