Dos cuentos de Carpentier

La lectura de la obra de Alejo Carpentier (1904-1980) resulta valiosa para cualquiera. Su prosa, sensual, solo puede entenderse por la influencia caribeña: es luminosa, fragante, sonora. Una sola de sus frases puede dejar en el alma un poso cálido y dulce, un temblor de la otra orilla. Y toda esa capacidad de expresión lingüística se pone a disposición de una aguda conciencia social.

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La soledad del olvidado

Abre los ojos y los vuelve a cerrar, mueve los pies bajo las sábanas, comprueba con una mezcla de alegría y resignación que sigue respirando, que se ha vuelto a despertar, que la radio ha dado el pistoletazo de salida a otro día más. Mientras el locutor repasa la actualidad, observa el cielo de su habitación como el que mira una nube que sabe que acabará llorando sobre su cabeza. Al incorporarse se queda un rato sentado en el filo de la cama, mueve el cuello hacia ambos lados.

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Tiempos de perdedores

Nadie en este mundo de capitalismo sin freno y de competitividad máxima quiere que lo hagan pasar por un perdedor, un marginado, una persona desubicada en estos tiempos de consumismo y modernidad. Pero se nos olvida que detrás de esas etiquetas que, como siempre, ponen los que creen tener el éxito y la llave de la verdad hay personas que tienen vidas e historias que han llenado canciones, cines o grandes novelas.

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Un amor

Sara Mesa (1976) es una autora que se lee con gusto. Nacida en Madrid y criada en Sevilla, sus textos parecen producto de una aguda conciencia social. Su nueva novela es un relato en tercera persona de la breve temporada pasada por Nat, una mujer de ciudad, en una población de caserío disperso, mala tierra y nombre ficticio.

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OPINIÓN | ¿Por qué ser comunistas en el S. XXI? ¿Por qué este núcleo aquí y ahora?

Este núcleo nace, en primer lugar, desde un hondo sentido de agradecimiento y reconocimiento a quienes en su día creyeron que el comunismo es la respuesta óptima para hacer de este pueblo algo mejor, más justo, más libre, más digno, más solidario, un pueblo con capacidad y profundidad para hacer que su futuro sea distinto al que muchos lo querían condenar y, aún hoy, lo quieren seguir condenando. Sabemos de dónde venimos y sabemos hacia dónde caminamos.

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