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COVID-19 | San Roque: patrón de Osuna contras las epidemias

COVID-19 | San Roque: patrón de Osuna contras las epidemias

La pandemia del COVID-19 hace necesaria para los creyentes, entre otras cosas, la oración a Dios para superarla lo antes posible. Al hilo, el aislamiento físico, pero, a la vez, la cercanía que nos proporcionan las redes sociales, permite el seguimiento de la Santa Misa, la adoración al Santísimo y la oración a las diferentes advocaciones con que veneramos a la Santísima Virgen y a los santos.

Durante la Edad Media y la Edad Moderna, la península Ibérica fue asolada por diversas epidemias, especialmente conocida fue la peste. Se trataba de una enfermedad bacteriana muy agresiva trasmitida por la picadura de pulgas, por lo que afectaba tanto a las personas como a los animales, exteriorizándose en bulbones en las ingles y las axilas que desembocaba, frecuentemente, en la muerte.La intercesión de San Roque, implorado para combatir esa enfermedad, le confirió una grandísima devoción desde su muerte.

Según la tradición, Roque nació en Montpellier, a mediados del siglo XIV, en una familia noble pero decidió entregar su fortuna a hospitales y personas necesitadas y dedicarse a la peregrinación. De camino a Roma, se encontró con la peste en Acquapendente, donde paró para cuidar de los enfermos. Cuando la plaga disminuyó y se disponía a seguir con su viaje, supo que un nuevo brote había surgido en Cesena, a donde se dirigió para seguir ayudando. Tras tres años en Roma, empezó a notar los síntomas de la peste. Una noche, un ángel le anunció que había llegado su hora y, dando gracias a Dios, decidió recluirse en un bosque donde morir sin contagiar a nadie. Allí estuvo sobreviviendo gracias a un perro que lo visitaba todos los días con una hogaza de pan y le lamía las heridas. Un día el amo del perro, Gottardo Pallastrelli, extrañado por el comportamiento del animal, lo siguió hasta descubrir a Roque. Gottardo lo acogió y se convirtió en discípulo suyo. Un ángel enviado por Dios le asistió y lo curó completamente.

La devoción a San Roque en Osuna aparece aparejada a los frailes franciscanos terceros, cuya fundación se debe a don Juan Téllez-Girón, IV conde de Ureña, en1544[1], establecidos en la ermita de San Antón, en el espacio que hoy ocupa aproximadamente el teatro Álvarez Quintero. En torno a los franciscanos terceros se constata una importante actividad devocional: en 1582 la cofradía de Nuestra Señora de Consolación está levantando su capilla; al año siguiente, los hermanos de la Cofradía de San Roque están construyendo un oratorio y, en 1586, se tienen noticias de que la Hermandad de la Paz disponía de unos enterramientos propios[2].

Las actas capitulares con fecha de 26 de junio de 1600[3], recogen un voto a San Sebastián y a San Roque, que se añade junto al primero que ya era patrón de la villa, “por el año pasado de ochenta y dos y ochenta y tres en la peste que hubo en este lugar se tomó por patrono asimismo al bienaventurado señor san Roque (…) y es justo que esta villa les vote a ambos a dos santos y reciban por abogados”; convirtiéndose, desde entonces, en patronos y protectores.La Hermandad de la Paz, unida a la de San Roque, ya tenía aprobadas sus reglas en 1602[4].

El 4 de abril de 1653, don Ginés Balces de Brihuela, maestrescuela de la Iglesia Colegial, aprueba unas reglas para la Hermandad de Nuestra Señora de Consolación, San Roque y Santo Cristo de la Pax[5], por lo que a mediados del siglo XVII las tres devociones aparecen unidas y ya establecidas en el templo de los franciscanos terceros que hoy conocemos como parroquia de Consolación. Su capítulo noveno recogía que realizaba su estación de penitencia el Miércoles Santo a las cuatro de la tarde, “saliendo de su casa baje la calle Antequera a dar a la plazuela del Salitre y de allí (…) calle de San Pedro arriba a Santo Domingo subiendo la calle de Cueto arriba del Convento (…) y de allí a la Iglesia Mayor descendiendo a San Antón y Santa Clara y la calle la Huerta abajo a su casa de donde salió”. El orden de la cofradía era el siguiente: “al principio de la procesión vaian los niños que hubiere vestidos y con ellos el Guión el cual a de llevar uno de los Diputados, y luego los hermanos que trajesen cruses y en medio lleven la Seña la cual a de llevar uno de los Mayordomos porque el otro ya está dicho que se quede a de quedar en la Iglesia adecentando el Lavatorio y mirando del Monumento, y desde la Seña comiensen los Hermanos de Sangre y en sierto espacio vaya el Xto. Crucificado y lo lleven los hermanos señalados por el cabildo de oficiales y en el remate de la procesión vaya la Imagen de Nuestra Señorala cual lleven sus Diputados de la Cofradía y vaian en la procesión los curas y capellanes para que vaian cantando (…) y se conviden los frailes del convento para que vaian cantado en el sitio del Xto. Crucificado”.

Casi un siglo después, en 1746, el abogado de la Chancillería de Sevilla, don Antonio García de Córdoba escribía el Compendio de las antigüedades y excelencias de la Ilustrísima villa de Osuna. A partir de la copia que de ella realizó el arcipreste don Antonio Valderrama y Valcárcel, en 1885, menciona la “Cofradía de Nuestra Señora de Consolación y San Roque” en el convento de los Terceros. El 21 de julio de 1777, un cargo de la Colegial de la Asunción, el racionero don Andrés López Calvo, daba cuenta del estado en que se encontraban los hospitales, colegios, ermitas, oratorios y cofradías de la villa[6]. Al citar las del convento de Consolación, nombra a la “del Santísimo Cristo de la Paz”, sin referencias a la Virgen de Consolación ni a San Roque. Sin embargo, constata que había desaparecido una pequeña ermita de San Roque, cuidada por devotos y vecinos en la Puerta del Capitán. Como recuerdo de aquella ermita, ha quedado en el nomenclátor de nuestro viario el de Travesía de San Roque, en el tramo que une la calle Capitán con la calle Cruz, tras el edificio de la Oficina Comarcal Agraria (O.C.A.).

La última referencia escrita sobre el culto a San Roque la realiza Juan J. Rivera Ábalos, en su obra Memorial Ursaonense de 1975, donde añadió un Catálogo de cofradías que de antiguo existieron en la villa en la que cita, solamente en el convento de los Terceros, a “la Hermandad del Señor San Roque, copatrón de la localidad”.

De este modo, se constata un amplio espacio temporal que constata una devoción permanente a San Roque, bien en el antiguo convento de los franciscanos terceros o en su ermita propia al final de la calle Capitán; en solitario o junto al culto al Santísimo de la Pax y/o a Nuestra Señora de Consolación. En su parroquia, permanece una notable imagen del santo, en la nave de la Epístola, en un retablo que parece ser reutilizado y justo enfrente al Cristo de la Pax. Datada en el siglo XVII, conforma un grupo escultórico de tres piezas: San Roque de pie, como peregrino, vestido con el atuendo típico de Santiago, con las veneras sobre la capelina y en su sombrero, caído a la espalda; y con la calabaza en su bastón. Levanta su túnica para mostrar el bubón pestilente en el muslo, por decencia, pues solía aparecer en la ingle. Junto a él, el perro sentado con una hogaza de pan en las fauces y el ángel que lo sanó; personaje este último que no siempre aparece en su representación iconográfica. Contrasta la fisonomía dulce con su porte robusto, sobresale el rico estofado que cubren los ropajes,pero aparece cierto embotamiento en su rostro fruto de una desafortunada intervención.

El estado de alarma que vive nuestra nación ha provocado la suspensión de los cultos cuaresmales de nuestras hermandades penitenciales. Casualidad o no, el Santísimo Cristo de la Pax ha sido el único que hemos podido ver en las calles de Osuna en el año de 2020, durante el rezo de su Vía Crucis realizado el pasado 10 de marzo, pudiendo considerar a su hermandad como la heredera espiritual de la devoción que los ursaonenses han profesado a San Roque desde 1583. Puede ser un buen momento para retomar su devoción e implorar su intercesión ante el coronavirus:

Dios que prometiste al bienaventurado San Roque, que el que le rogase no sería tocado de género alguno de peste, apiádate de este pueblo que implora misericordia para vernos librados de todo mal. Te rogamos, Señor, nos concedas a los que le tributamos alabanzas, e interponemos sus méritos y ruegos, seamos libres de epidemias y enfermedades de alma y cuerpo. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Antonio Morón Carmona

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[1]Gutiérrez Núñez, J. M. y Hernández González, S. “Las órdenes religiosas masculinas en los señoríos andaluces del Ducado de Osuna (siglos XVI-XVIII). Relaciones de poder y predicamento social”, en Ariadna Revista de Investigación, Nº 21, marzo 2010, p. 122.

[2] Ledesma Gámez, F. “Apuntes Históricos sobre Hermandades y Cofradías”, en Semana Santa de Osuna. Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Osuna, Osuna 2000, p. 15.

[3] Archivo Municipal de Osuna (A.M.O.) Actas Capitulares 1600-1603. Sig. Leg. Nº 13. 14-I-1602. f. 6.

[4] Archivo del Monasterio de la Encarnación de Osuna (A.M.E.O.). Adenda a las Reglas de la Cofradía y Hermandad del Dulcísimo Nombre de Jesús de Osuna. Los lugares y sitios que an de lleuar las Cofradías y hermandades en las prosesiones generales y publicas que se hacen en esta uilla según los años de la aprobación de su regla cada vna. s/f.

[5]Archivo General del Arzobispado de Sevilla (A.G.A.S.) Sección Justicia, Serie Hermandades, leg. 163-B. “Osuna, Años de 1693/ Pleito que sigue… F. 117v-118r.

[6] Calderón Alonso, G. “Un documento sobre cofradías de la villa de Osuna”, en Apuntes 2, Nº 4, Osuna 1996, pp. 219 y 222.