Mi recuerdo sobre el artista Pepe Romero

La Casona de Calderón

Por lo general, los humanos tenemos hábitos y sentimientos territoriales, si bien, paralelamente, nos invade el prurito de conquistar nuevos dominios. En consecuencia uno sube un día al tren buscando otros horizontes, otros escenarios donde interpretar nuevas representaciones de vida, modelos inéditos de relaciones sociales, de amistad y de familia.

Pasa el tiempo y parece que todo quedó atrás, pero, además de los trajes, corbatas, cepillo de dientes, etc., metió uno en el equipaje recuerdos cerrados al olvido, y ahora me brota, como un hongo en primavera, la imagen de una persona de nombre Pepe Romero, un ursaonés nacido en 1936 que, como tantos, dejó la patria chica para, en su caso, asentarse en Sevilla hasta su muerte acaecida en 2000.

Pepe fue, como muchos recordarán, pianista, compositor e investigador, que se especializó en piano flamenco y que llevó a cabo numerosas y exitosas actuaciones en escenarios locales, nacionales y extranjeros.

No puedo decir que mantuviera con él una estrecha relación de amistad, como fue el caso de Cristóbal Martín, pues nuestros encuentros fueron esporádicos y ocasionales y, entre éstos, tuvo lugar uno en su casa de la calle Aguilar, donde nos ofreció a un grupo de amigos, casi como primicia, un pequeño recital, mostrando ya sus notables dotes de interpretación.

Las imágenes son claras y me llevan a componer un vídeo con los escasos datos que he podido reunir para poder ofrecer a familia, amigos y paisanos en general, una sinopsis de su vida y obra.

Antonio Palop Serrano

Imagen: Freepik.

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