¿Realmente importa la ortografía?

La comunicación, ya sea de manera oral o escrita, ha sido trascendental a lo largo de la historia. La escritura es el mecanismo más versátil que se ha utilizado para expresar cualquier clase de pensamientos y sentimientos. La interacción e intercambio de ideas entre los seres sociales enriquece la experiencia humana y es vital para el desarrollo de diversas potencialidades.

Para comunicarse mediante la escritura es preciso cuidar detalles específicos, a objeto de no difundir ideas equivocadas. Así, se han creado normas que definen el modo correcto de escribir las palabras, lo cual permite que el lector perciba exactamente lo que el escritor desea transmitir.

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El arte de escribir de manera adecuada

La habilidad de escribir correctamente se adquiere tras años de estudio y práctica. El empeño, dedicación y paciencia son factores fundamentales que formarán a un buen escritor. Para huir de la monotonía o pobreza del vocabulario, es necesario desarrollar hábitos de lectura consistentes.

En el momento de efectuar cualquier manuscrito, es vital tener presente que la exposición no es solo para el que lo escribe sino para el que lo va a leer. La elegancia, claridad, precisión y armonía en determinado texto dependerá del estilo de cada quien, no obstante, lograr entrelazar todos estos elementos es un verdadero arte.

Las frases exactas, claras y cortas evitan distracciones del lector, que lo desvíen del objetivo principal. El dominio de la expresión escrita está directamente relacionado con la formación académica sólida. Los grandes genios literarios han invertido miles de horas para lograr esas obras de arte que perduraron.

Las normas de escritura

Así como las normas sociales son guías de acción que permiten tener una mejor convivencia dentro de las comunidades, de igual modo, el sistema de escritura se rige por un conjunto de reglas y convenciones diseñadas para cierta lengua.

El propósito de las reglas de ortografía es que las palabras se escriban correctamente, así como respetar las pautas establecidas que garantizan la cohesión; la cual no se percibe en el léxico, la pronunciación ni la gramática.

Obviar dichas reglas, denota falta de profesionalismo por parte del escritor. Si la ortografía es incorrecta y las estructuras son inadecuadas, las posibilidades de que el mensaje llegue defectuoso al destinatario se incrementan.

Es una pérdida de tiempo, tanto para el escritor como para el lector, que no se pueda descifrar lo escrito o haya una interpretación inadecuada del texto. En tal sentido, algunas reglas ortográficas básicas deben ser consideradas antes de escribir; tales como, la acentuación, la puntuación, el uso de mayúsculas y algunas letras. Aprender estas reglas tiene efectos positivos y disminuye la frecuencia de errores y faltas asociadas a las mismas.

Los cambios ortográficos son tan delicados que representan alteraciones importantes para un dialecto, si cada quien modificara la ortografía para ajustarse únicamente a criterios basados en la fonética, el español no tardaría en dividirse en tantos idiomas como zonas del globo donde es hablado. Y con el correr de los años se presentarían severos problemas de comunicación, precisamente por la ausencia de un código común que fuese comprensible para todos.

Mejorar la ortografía es posible

Prestar atención a lo que se escribe, dedicar tiempo a la elaboración de oraciones fluidas, leer al menos dos veces aquello que se redacta y practicar constantemente, son estrategias que sin duda ayudan a mejorar la ortografía. Sin embargo, estudiar las normas ortográficas básicas del castellano es el aspecto primordial para lograrlo. En cuanto a esto, las 6 reglas de oro principales que jamás hay que olvidar están relacionadas con el uso de las letras be, doble erre, zeta, ge y jota, ene y eme y las tildes. La adecuada comunicación escrita dependerá en gran medida del cumplimiento de estas sencillas reglas básicas, lo que hará que errores garrafales y causar impresiones inadecuadas, sean cosa del pasado.

En definitiva, la ortografía sí importa. Expresar lo que realmente se desea de manera que el receptor capte el mensaje transmitido, requiere de preparación. Escribir correctamente determinado texto es sinónimo de calidad, y proyecta la buena imagen del escritor. Recíprocamente, la lectura de textos vagos, inconsistentes e incomprensibles desvía la atención del lector. Lamentablemente se ha observado con preocupación que en los medios sociales, anuncios publicitarios, redes u otros espacios, abundan los errores ortográficos. Desarrollar habilidades que permitan gozar de una ortografía eficiente dependerá en gran medida del respeto por las reglas existentes.

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