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Radiografía de Osuna a mediados de abril de 2020

Radiografía de Osuna a mediados de abril de 2020

No se va a olvidar este 2020 fácilmente en Osuna, ni en España ni en el resto del mundo.

Calles casi desérticas, silenciosas, ausencia de abrazos. Empezamos a hablar de distancia social y debido al confinamiento dejamos de ver a nuestros abuelos (excepto en caso de enfermedad y otras necesidades), a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestras amistades, a nuestros compañeros de trabajo…

Una terminología desconocida hasta entonces para el gran público se iba a colar en nuestros hogares con la misma rapidez con la que se iba propagando por el mundo un coronavirus que se detectó por primera vez en diciembre de 2019 en una ciudad china llamada Wuhan.

La enfermedad que produce se denomina Covid-19 y sus síntomas más comunes incluyen fiebre, tos, sensación de falta de aire… Su transmisión es por contacto a través de la tos o el estornudo de una persona enferma.

Como parece poco probable su trasmisión por el aire a distancias mayores de 1 ó 2 metros tuvimos que empezar a aprender a mantener una distancia que en nuestra cultura occidental y mediterránea nos chocaba sobremanera.

Los mensajes a través de redes sociales como Whatsapp iban corriendo como la pólvora, siendo numerosísimos los que trataban con humor esta enfermedad cuando los países contagiados eran lejanos, como el caso de China.

A medida que el coronavirus se iba acercando a España, el humor fue tornando en preocupación y no fueron pocos los bulos que también iban inundando nuestros aparatos. Hasta tal punto llegó la preocupación que la app Whatsapp tuvo que restringir determinados mensajes a la hora de ser reenviados masivamente.

El viernes 13 de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el Estado de Alarma por segunda vez en la historia reciente de España, si bien es verdad que la primera vez fue por un tema de los controladores aéreos y se vieron principalmente afectados los que tenían que entrar o salir del país a través del avión.

Ese sábado que quedará guardado de por vida en nuestras retinas, España ya contaba con más de 120 fallecidos, localizados principalmente en la Comunidad de Madrid con más de la mitad de los casos.

Se vivió el cierre de bares, hoteles y negocios de diversa índole, manteniéndose abiertas las farmacias y los negocios de alimentación básicas.

Como medida extraordinaria se incluyó la limitación de los movimientos de los ciudadanos en todo el territorio nacional, algo completamente nuevo en nuestras vidas.

Este Estado de Alarma se prorrogó hasta el 12 de abril, y este, a su vez, hasta el 26 del mismo mes. A fecha de hoy, 18 de abril, el presidente del Gobierno ha dejado entrever que habrá que sumarle otros 15 días a este estado con el fin de garantizar la eficaz gestión de la emergencia sanitaria y contener la propagación de la enfermedad.

En poco más de medio mes, nada más y nada menos que 355 personas empadronadas en Osuna pasaron a engrosar unas filas del paro que veían que las personas vinculadas a un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) son contabilizadas en esta estadística como demandantes de empleo y no como personas paradas registradas.

La vida empresarial en Osuna cambió su fisonomía de la noche a la mañana. Muchas pasaron su presencialidad al teletrabajo y otras no tuvieron esa fortuna y se vieron abocadas al cierre.

Las gestorías se vieron desbordadas con cambios legislativos constantes, los talleres se quedaron para atender a emergencias y un cierto temor al futuro más cercano se cernía sobre el silencioso ambiente reinante.

Mientras tanto, las mamparas se iban adueñando de los mostradores de las farmacias y, poco a poco, de otros comercios como estancos y kioscos de prensa. Fueron proliferando las líneas de seguridad en el suelo que había que respetar. En grandes centros comerciales, los responsables de la seguridad iban obligando a los consumidores a mantener las distancias para evitar la propagación de esta enfermedad e, incluso, había que esperar en la puerta si el aforo estaba completo.

Antes de entrar en los establecimientos hay que lavarse las manos con una solución hidroalcohólica y colocarse unos guantes, así como desinfectar el carro de la compra.

Los días previos al Estado de Alarma, los carros de la compra se llenaron de papel higiénico, jabón, lejía, leche… y se llegó al desabastecimiento de algunos productos. Con el paso del tiempo, la prioridad cambió y fueron el vino, la cerveza, la harina, levadura… los que llenaban los carros.

Recomendaban el uso de tarjetas de crédito o débito para evitar el contacto con las monedas y billetes a la hora de pagar.

Por entonces, los parques ya se encontraban cerrados y aquellos lugares abiertos destinados al ocio se precintaron para evitar tentaciones. Los conciertos, exposiciones, museos, la Venta al Aire Libre y competiciones deportivas también se vieron paralizados.

Ese 13 de marzo también se anunció que la Educación en España debía quedarse en casa. Desde la Educación Infantil hasta el posgrado, todos los estudiantes y todo el profesorado debía aprender un nuevo método de enseñanza.

La tecnología inundó los hogares y se hicieron comunes aplicaciones y programas como Skype, Classroom, Hangouts, video-llamadas grupales, Zoom, Discord y muchísimas otras que permitieron que el país continuase avanzando a pesar de su confinamiento.

Por su parte, el Hospital Comarcal de la Merced de Osuna fue el gran centro de movimiento de la localidad en todos estos días. Los primeros indicios que El Pespunte como primer medio local recogió fue el 26 de febrero y ya por entonces los protocolos del personal, sanitario y no sanitario, iban cambiando casi cada día.

Con el tiempo, el Hospital vio aumentada su capacidad con una nueva Unidad de Observación montada con carpas en el exterior y la reconversión en solo tres días durante las 24 horas de un antiguo archivo en salas de observación en un magnífico trabajo. Posteriormente, con la apertura de la cercana Residencia Universitaria tras el ofrecimiento de este espacio por parte del Ayuntamiento para acoger 29 habitaciones complementarias a las necesidades del Área de Gestión Sanitaria de Osuna.

En plena vorágine, hubo escasez de guantes, máscaras y batas, básicos para evitar el contagio. Fue entonces cuando Osuna desplegó una solidaridad inusitada hasta entonces. Instituciones, empresas, particulares, costureras, conventos, hermandades y asociaciones se movilizaron para unificar esfuerzos y proporcionar a estos profesionales los elementos necesarios para combatir cada día en primera línea de batalla este virus que la Organización Mundial de la Salud clasificó como pandemia al tratarse de una enfermedad epidémica que se extiende en varios países del mundo de manera simultánea.

Para recompensar su trabajo y su esfuerzo, todos los balcones se impregnaban de vida aplaudiendo a las 20:00 y valorando su ingente labor, poniendo sus propias vidas en peligro. La Policía Local y Protección Civil se unían cada día a este momento de agradecimiento.

El Centro de Salud también se adaptó a la situación y facilitó numerosos números de teléfonos para que los pacientes que lo necesitasen pudiesen ser atendidos, con la intención de limitar la presencia a los casos verdaderamente necesarios.

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En plena ola colaborativa, numerosos agricultores de Osuna pertenecientes a la SAT Santa Teresa, que días antes se encontraban cortando la A-92 reivindicando sus derechos, ofrecieron su maquinaria y su mano de obra para fumigar y desinfectar semana tras semana todas las calles de la localidad con una solución de hipoclorito sódico y agua.

Otro aplauso generalizado se llevaron los veinticinco integrantes de la Unidad Militar de Emergencia que con diez vehículos colaboraron en la desinfección del Hospital Comarcal y diferentes zonas comerciales.

Mientras tanto, los únicos viandantes que se veían transitar por las calles en paseos cortos eran aquellos que podían sacar a pasear a sus mascotas durante tres veces al día de 7:00 a 8:30, de 15:00 a 16:00 y de 20:00 a 21:30.

Son habituales los controles por parte de las autoridades, ya que es necesario un certificado para poder ir a trabajar, no siendo necesario para efectuar la compra o ir a la farmacia. Aun así, se han superado las 100 multas en este mes de confinamiento en Osuna.

Los numerosos parcelistas de Osuna podían movilizarse si en ellas contaban con animales o con huerto llevando consigo un documento determinado. El gasoil bajó en una de las gasolineras consultadas por El Pespunte del euro el 15 de abril, siendo su precio 0,999.

Las residencias de mayores de nuestra localidad también han vivido momentos de tensión, pero afortunadamente se están sobreponiendo a la situación y ayer todos los usuarios y trabajadores dieron negativo.

Numerosas empresas han visto cómo su actividad se ha relanzado gracias al servicio a domicilio que han de efectuar con las debidas medidas higiénico-sanitarias. Fue común ver a los repartidores dejando su mercancía en los pomos de las puertas para evitar el contacto físico y métodos de pago como Bizum se hicieron un hueco casi imprescindible.

Los estudiantes foráneos que llenan las viviendas en alquiler en nuestra localidad se marcharon a sus localidades y los estudiantes ursaonenses que se forman en otras universidades volvieron a su hogar, incluídos los que están acogidos a programas como Erasmus, no sin cierto temor tras provenir algunos de países en los que el coronavirus ya hacía sus estragos.

Las iglesias cerraron sus puertas y en el caso de la parroquia de la Asunción llevó a través de las redes sociales la Santa Misa a todos los hogares que la precisasen. 2020 fue el año en el que las procesiones de Semana Santa se vieron suspendidas tal y como comunicaron el Ayuntamiento y el Consejo Local de Hermandades con unas semanas de antelación. Los cultos de casi todas las Hermandades se vieron igualmente suspendidos y se fueron haciendo de manera progresiva: al principio se instó a hacer una reverencia en los besapiés y besamanos, a recibir la comunión en la mano, a evitar darse la paz…

Osuna no veía interrumpida sus procesiones de Semana Santa desde la Guerra Civil y la Policía Local honró a todas las hermandades personándose en la puerta del templo a la hora de su salida procesional haciendo sonar la Marcha Real en un gesto muy aplaudido por todos los cofrades ursaonenses. Fue una Semana Santa en la que se engalanaron numerosos balcones y en la que proliferaron los altares caseros con las imágenes de su devoción y las marchas de Semana Santa salían por los balcones y azoteas.

Las estaciones de penitencia tuvieron en las redes sociales y en los medios de comunicación como El Cuartelillo de El Pespunte sus principales ejes vertebradores, publicándose numerosos Via Crucis que fueron la columna vertebral de la Semana Santa, así como programas y reportajes de años anteriores.

La romería de la Patrona y la tradicional Feria de Mayo de Osuna también se verán afectadas por esta situación al tratarse de momentos en los que se aglomera una gran cantidad de personas. Este mismo hecho es el que impide que se celebren las primeras comuniones y las bodas.

Especialmente doloroso resultan los entierros y los velatorios en el tanatorio. La última despedida a los seres queridos también se han visto perturbadas en esta situación. Sólo se permite la asistencia a ambos lugares de un número muy reducido de familiares directos. Tampoco hay que esperar a las 24 horas para enterrar o incinerar, sino que se hacen en el momento en el que se expide el certificado por parte del Juzgado sin que tengan que transcurrir un día.

Osuna, como el resto del país, se ha visto en algo más de un mes como actor principal en los telediarios de todo el mundo en un lugar en el que hasta ahora solo teníamos reservado para países relativamente alejados.


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