¿Pueden resucitar las chumberas?

La Casona de Calderón

Unas cochinillas han acabado con casi todas las chumberas de España.

Esta planta vino de América en uno de los primeros viajes y se extendió rápidamente por la península ibérica. La primera finalidad fue la de cultivarla para servir de alimento a la cochinilla del carmín que sirve para producir tintes.

Y, paradojas de la vida, esa misma cochinilla, las que se emplean para obtener el tinte E-120 de los pintalabios han acabado cinco siglos después con las chumberas.

La cochinilla se desenvuelve como pez en el agua con el calor y ha acabado con muchos paisajes que nos eran totalmente familiares.

Muchos productores de chumberas han recurrido al uso de fitosanitarios en explotaciones convencionales y al lavado frecuente con un tipo de jabón en las ecológicas para mantener las cochinillas a raya, aunque no las maten del todo.

Parece ser, como dicen Forte, que “las chumberas ya no volverán al paisaje rural al que han dado forma durante más de cuatro siglos, pero a su cultivo aún parece quedarle mucha cuerda”.

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