Prosopopeya de Dante: el perro más mediático de Osuna cumple 10 años

Forofo del Cádiz, amante de la cerveza y dado a la buena vida

La Casona de Calderón

Se desconoce la fecha exacta del nacimiento del gran poeta italiano Dante Alighieri. Pero esa no es la causa por la que Dani Pérez decidió llamar de esa manera a un ratonero bodeguero andaluz no deseado del que también se desconoce qué día fue parido.

Antes de tener un final adelantado, Dani, de una preciosa camada de recién nacidos, adoptó al, a priori, más feo. De eso ya hace 10 años y Dante, el can, se ha convertido en el animal más mediático de Osuna gracias a las redes sociales.

Se inició, no obstante, con un blog. Se fue al norte de España. Allí le dijeron que si seguía a una estrella y a numerosas flechas llegaría a Santiago de Compostela y, posteriormente, a Finisterre. Le hablaron de la religión y la cosmografía, pero lo que verdaderamente se trajo fue una atracción irreparable por la Estrella de Galicia cuando Dani ya opositaba a Calvo.

Este cervecero confeso se disloca con los partidos del Cádiz y, ahora que está en Primera División, no hay quien le ladre.

Pretende hacer de su vida una Divina Comedia y galopa con soltura, al igual que el poeta, por el Infierno, el Purgatorio y el Cielo.

Su salvada vida ha ayudado a salvar muchas vidas. No le hace caso ni a Dani ni al cartel que pende de la puerta del Infierno: “Quien entre aquí, que abandone toda esperanza”. Porque su actuación es un mensaje de ilusión. Su casa es una especie de sala de espera de la UCI. Está acostumbrado a ver pasar por allí a semejantes peludos totalmente lisiados. En esos momentos, se transforma y actúa como el mejor de los psicólogos a pesar de que los números rojos aparezcan con demasiada asiduidad por la cuenta bancaria de sus apasionados compañeros de casa.

Es un tipo con suerte. Se ha pateado toda Europa. Aun así, a pesar de que le leen los tercetos encadenados del Purgatorio del poeta italiano, su creatividad está más cerca de la Soleá flamenca: “Nunca está de más / un buen cocido / con su pringá”.

Sin duda alguna, él es el ocupante el Trono de Hierro, sede del Poder del Rey de los Siete Reinos. El salvó al Calvo en sus peores momentos y a numerosos perros, en un gran número comprados, cosa que odia a pesar de no conocer la maldad.

Si Soraya, la otra humana a la que suele sacar a pasear por los campos de Osuna, osa ocupar el Trono, Dante la embelesa con razonamientos teológicos y filosóficos extraídos del Cielo de la Divina Comedia, y, por qué no decirlo, con algunos elementos escatológicos que también lleva a las redes sociales. Chantajista emocional por naturaleza, acaba por descabalgar a Soraya de su sillón.

Aunque en la Divina Comedia no hay versos sobre ella, Dante comparte su vida desde hace unos años con la ‘pequeña’ Cleopatra. No provenía del Antiguo Egipto, ni había tenido una vida de faraonas. Todo lo contrario. Conoció el Infierno y Dante nunca llegó a imaginar que compartiría con ella tropecientos días y miles de noches y siestas, cuasi parafraseando a Sabina.

Rehabilitador excelente, coleccionista de elogios, cinéfilo, vividor, jadeante constante en busca de la Cruz del Campo, flojo, Rocinante siempre dispuesto a luchar junto a don Quijote y a Dulcinea contra molinos del viento solano, leyó en una Biblia de los sentimientos aquello de “bienaventurados los generosos y acogedores, porque de ellos es el reino de los perros”.

A diferencia del coronel de García Márquez, Dante, el perro, sí tiene quien le escriba. Y, además, muy bien.

Felicidades.

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Álvaro Reina

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