Presentado el primer Cartel de Navidad de Estepa, obra de la artista sevillana Nuria Barrera

En el  marco del “Patio de las Monjas”, como se conoce al patio del Convento de Santa Clara en Estepa, se presentó el sábado, el primer Cartel de Navidad de Estepa.

Al acto asistieron representantes del sector del mantecado y responsables municipales, entre ellos el alcalde de la localidad, Antonio Jesús Muñoz. También estuvieron presentes el secretario general de la Denominación de Origen Estepa y los responsables del Consejo Regulador, tanto el presidente, José María Fernández, como el secretario general, Manuel Becerra.

Parejo y Cañero Intermedio fijo

El acto comenzó pasadas las 12 del mediodía, con una temperatura muy agradable a pesar de estar en pleno mes de noviembre. José María Fernández intervino para dar la bienvenida a todos los presentes y para explicar el objetivo de esta iniciativa, que no es otro que apostar porque Estepa sea cada vez más reconocida como Ciudad de la Navidad.

A continuación, intervino el alcalde de Estepa haciendo hincapié en el trabajo conjunto que se realiza entre esta administración y las entidades y empresas de la localidad. Y todo para conseguir que el turismo en Estepa crezca y revierta en los ciudadanos y ciudadanas. Iniciativas como ésta o las que se ponen en marcha para dotar de contenido las visitas a las fábricas de mantecados y polvorones de Estepa, están dando como resultado ese crecimiento del turismo en nuestra localidad.

Terminada su intervención llegó el momento más esperado, el del descubrimiento del primer Cartel de Navidad de Estepa. Una obra impresionante de Nuria Barrera, que ella misma describía como una “entrañable escena hecha con el corazón”.

La propia Nuria Barrera habló así sobre este primer Cartel de Navidad de Estepa:

“La composición está dividida en tres planos, un primero en el que aparece la esencia, las materias primas, naranja, limón, canela, harina, aceite huevos, almendras… productos que están representados a modo de bodegón junto a elementos cerámicos como ese lebrillo en el que la masa será mantecado o polvorón.

 Esa naturaleza muerta está complementada por esas ovejas y gallinas que dan vida e hilan con el segundo plano, la Sagrada Familia que a su vez aparecen acompañados de la mula y el buey, como en ese Nacimiento que con tanto cariño montamos en la mejor zona de la casa. Junto a esa mula que parece recoger y proteger a la Virgen y el Niño aparece la flor del ajonjolí, ingrediente imprescindible. He   querido   resaltar   la   importancia   de   la   familia   en   torno   a   estos   productos con   la   calidez   del   fuego   y   esa   cómplice   charla   entre   María   y   San   José.

 La luz de las llamas y la luz que desprende esa anunciadora estrella que porta el ángel, iluminan el núcleo y centro de la obra, y enmarcan ese tercer plano que es el perfil de la ciudad inconfundible en la que nos encontramos, la milenaria Estepa”.

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