Pinceladas de un radiante Domingo de Ramos en Osuna

El Domingo de Ramos en Osuna es el reflejo de la película de la vida.

Por la retina se confunde la inocencia de los niños de capillo descubierto con la más pura realidad.

¿Quién no vive la emoción del Domingo de Ramos? Desde el principio. El que por la mañana es recibido con las palmas, luz y cantos de alegría en las tres parroquias de Osuna hoy, Lunes Santo, ya sale ultrajado.

Ese Niño orgullo de Osuna entera, antes de pisar el inmaculado suelo marmóreo de su pueblo, ya dejó en el interior del templo dominico escenas emocionantes, porque, a pesar de lo que se nos quiere vender, el Domingo de Ramos tiene tanta inocencia como profundidad y emotividad.

En el día del blanco puro y del rojo apasionado corren muchas lágrimas negras con la vista puesta en el hospital y en los balcones celestiales, donde la Virgen de los Desamparados hizo un sutil escorzo para reforzar a la familia de una camarera que fue suya cuando la Semana Santa de Osuna era virgen y se compartían enseres e, incluso, imágenes de tanta belleza como esta.

Y en la calle Cristo se barruntaba que algo grande tenía que suceder allí o cerca de allí.

Horas, horas y horas de trabajo en la hermandad del Dulce Nombre se apostaban desde que la cruz de guía aún no había terminado la calle Gordillo. Los viejos de la hermandad, otrora pesos pesados, y todavía vinculados sentimentalmente, se citan sin necesidad de llamada telefónica ni whatsapp para vivir uno de los momentos de nuestra Semana Santa.

Virgen de los Desamparados y calle San Pedro. Idilio conmovedor. -¿Quién pudiese volver a meterse bajo las trabajaderas? -Yo, con volver el año que viene, con los míos como están, tengo bastante.

A estos se les van sumando antiguos costaleros y abandonan la acera de la calle Cristo para situarse en la delantera del paso de palio. La carita de la dolorosa se torna risueña en la calle San Pedro, como la de esa abuela que es feliz viendo a la familia en torno a una mesa repleta de comida.

El manjar eterno habita en Osuna cada Domingo de Ramos.

Fotografías: Carlos F., Lourdes del P., Juan de la F.

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