El Pespunte entrevista a Álvaro Jiménez ante el estreno de ‘Tres mujeres’ en Osuna

Nuestro colaborador dirige a Ángela Vega y Raquel Morales en una obra de teatro social

Es paisano nuestro. Y columnista veterano de El Pespunte. Y dramaturgo y escenógrafo. Y muchísimas cosas más.

Hoy conversamos con Álvaro Jiménez Angulo (Con la palabra en la boca) porque mañana, viernes 22 de noviembre a las 20 horas, en el Auditorio de la Casa de la Cultura de Osuna podremos disfrutar de Tres mujeres, una obra de teatro que él mismo dirige.

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¿Tiene sentido el teatro social en el alborear de la segunda década del siglo XXI?

Ante todo, T-Hechizo agradece a El Pespunte su interés por nuestro trabajo, y la oportunidad que nos ofrece de poder publicitar en su periódico nuestro primer montaje como grupo, Tres mujeres.

Respondiendo a tu pregunta (permíteme tutearte, somos compañeros de este periódico desde hace años), decirte que el teatro es un arte político. El teatro, tal y como lo conocemos hoy, nació en Grecia al mismo tiempo que la filosofía. Y nació no para responder las dudas de todo hombre o mujer, sino como modo de vida en permanente estado de interrogación ante aquello que ocurre a su alrededor. El autor Juan Mayorga expone en su libro Elipses <<tres de las razones por las que el teatro es un arte político: la primera de ellas es porque se hace en asamblea, la segunda porque su firma es colectica, la tercera porque es el arte de la crítica y de la utopía. Examina cómo vivimos y cómo podríamos vivir>>.

Si quieres conocer cómo será el teatro del futuro, puedes leer las obras de Esquilo, las de Sófocles o las de Eurípides. En las páginas de estos tres autores clásicos está todo.

¿Crees que nuestra sociedad sigue siendo misógina, machista y patriarcal?

Sí. Creo que lo es. Y seguirá siendo misógina, machista y patriarcal mientras no llegue el día en que cada hombre logre asumir que su verdadera fuerza reside en la asunción o reconocimiento de su vulnerabilidad. Mientras el hombre no se desprenda de esas máscaras que nos obligan permanentemente a ser fuertes, ambiciosos, combativos, infalibles, sin un resquicio para la duda o la inseguridad, no podremos crear una sociedad sustentada en la igualdad. Porque asumir nuestra vulnerabilidad implica fijar nuestra mirada en la persona que tenemos enfrente, ya sea hombre o mujer, superar el individualismo, y reconocer nuestra interdependencia.

La medicina, la ciencia, la religión, la justicia o el arte, todo ha sido construido por el hombre a lo largo de los siglos, y todo bajo su mandato androcéntrico y machista. Querer cambiar estos métodos y maneras de sociedad haciendo más visibles las mujeres en los medios de comunicación, en los deportes o en la política, no es suficiente. Porque provocar un cambio no solo supone que haya más mujeres en esos espacios, que también, sino que mujeres y hombres trabajemos juntos en el desarrollo de un modelo educativo para nuestras hijas y nuestros hijos basado en modelos de referencias no patriarcales o machistas.

Cuando yo era niño, lo principal para poder disfrutar en el colegio de una mañana medianamente tranquila era ser alto, no estar gordo, y estar entre los primeros en todo, excepto en sacar buenas notas, claro. Hoy día continúa siendo igual. ¿Cuáles son los modelos de conducta que los programas de televisión, la cadena MTV o demás medios de comunicación ofrecen a los chavales y chavalas de hoy? Famosos jugadores de fútbol, famosos políticos plagiadores de tesis, o famosos cantantes de eso que llaman reggaeton. Pero la cosa está en que ninguno de ellos sale en los principales medios por su calidad y disciplina a la hora de realizar su trabajo, sino por tener y lucir un buen cuerpo (esta manía de quitarse la camiseta tras marcar un gol), llegar a ser rico, y, ante todo, pisotear a todo aquel o aquella que se ponga por delante.

¿De qué me sirve a mí que en unas próximas elecciones se presente una mujer como candidata a la presidencia del Gobierno, como he escuchado en la radio, si mi hija cuando vaya al cine la película que va a ver es algo como Tres metros sobre el cielo, o cuando esté en la discoteca con las amigas y amigos lo que va a bailar son las canciones machistas creadas por un tal Maluma o Balumba o como diablos se llame ese tipo?

Perdona, creo que me estoy enrollando…

¿A quién le recomiendas que acuda el viernes a la Casa de la Cultura?

A todo hombre o mujer que no tenga miedo de enfrentarse a sí mismo, o a sí misma.

Su representación en fecha cercana al 25-N no es baladí.

La verdad es que no estaba planeado. Primero llegaron los tres textos con un tema en común: la violencia de género. Tras la elección de los textos comenzaron los ensayos. Semanas más tarde las reuniones con el Ayuntamiento de Osuna para que la función sea el 22 de noviembre a las 20:00. Y permíteme que desde El Pespunte, en nombre de T-Hechizo, agradezca a dicho Ayuntamiento su confianza en nuestro trabajo.

Ángela Vega es un ciclón y el estandarte del grupo teatral T-Hechizo. Como director, te sentirás afortunado de tenerla encima de las tablas.

Me siento afortunado de poder contarme entre los amigos de Ángela. Nos conocemos desde hace mucho (me pongo a contar los años y me faltan dedos en las manos), pero nunca, hasta este montaje, hemos trabajado juntos. Cuando coincidíamos en alguna reunión, o en el piso de algún amigo en común en Madrid, comentábamos que <<algún día tenemos que montar algo juntos>>. Ese día ha llegado. Trabajar con Ángela es uno de los mejores regalos que me ha dado el teatro.

Y Raquel Morales es una joven actriz aún desconocida que derrocha una elegancia inusitada.

Conocí a Raquel una tarde del verano pasado en casa de Ángela. Días antes, una vez puesto sobre la mesa el texto de Aizpea Goenaga, propuse a Ángela incorporar al proyecto una actriz nueva en el oficio de la interpretación. Una actriz joven, muy joven, que pueda reflejar la sorpresa ante el mundo que se presenta ante sus ojos. Un mundo lleno de inseguridades, de destrucción de lo que se creía indestructible, y de la necesidad de tomar decisiones. Porque esto es precisamente lo que le ocurre a uno de los personajes que interpreta Raquel. Y todo ello, sin perder en ningún momento la firmeza sobre el escenario.

¿Por qué has elegido los textos dramáticos de Beatriz Bergamín, Raquel Pulido y Aizpea Goenaga para esta obra financiada por el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad en la que colabora el Ayuntamiento de Osuna?

Son muchos los textos dramáticos que Ángela y yo hemos leído antes de comenzar los ensayos. Incluso en un primer momento, se eligió un texto de un autor catalán como primer montaje del grupo. Por diferentes motivos, no se pudo llevar adelante, por lo que retomamos la lectura de textos. Y una de esas lecturas fue un conjunto de monólogos y obras de un acto de distintas dramaturgas españolas. Ahí descubrimos los textos titulados La mujer que amaba demasiado, de Beatriz Bergamín, Noventa minutos, de Raquel Pulido, e Invisible, de Aizpea Goenaga. Tres textos con un núcleo en común: la lucha contra la violencia de género, aunque cada uno de ellos enfoca esta lucha desde un punto de vista diferente. Y estas diferentes formas de lucha contra la violencia de género es lo que nos ha llevado a crear este montaje. Un montaje compuesto por tres mujeres, sí, pero también por un público. Porque si algo he tenido muy claro desde el primer día que comencé mi trabajo como director en este proyecto, es crear distancia entre las actrices y el público mediante la representación en escena de distintos personajes interpretados por una misma actriz, a su vez que hacer partícipe al espectador de aquello que ocurre en escena mediante un elaborado trabajo de espacio escénico, procurando con ello evitar en todo momento crear un ambiente en el que el espectador pueda tomar una actitud pasiva o cómoda ante lo que está viendo. Permíteme que vuelva a mencionar a Juan Mayorga. Tengo unas palabras apuntadas en mi cuaderno de su obra Elipsis. Dice así: No hay conflicto mayor entre los que el teatro pueda ofrecer que aquel que se da entre los actores y el resto de la asamblea teatral. Los actores se separan de la ciudad para desafiarla. El mejor teatro divide a la ciudad. Un teatro que no divide al público y a cada espectador es un teatro irrelevante.

He leído y leo estas frases y muchas más de Juan Mayorga antes de cada ensayo. Y te confieso que también las tengo muy presentes al disponerme a escribir cada artículo para El Pespunte.

Pero bueno, no sé si respondo a tus preguntas, y creo que vuelvo a enrollarme…

 

Obra: Tres mujeres.

Compañía: T-Hechizo.

Cúando: Viernes, 22 de noviembre. 20:00 h.

Dónde: Auditorio Casa de la Cultura de Osuna.

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