TASA INCIDENCIA COVID (población de 60 o más años) OSUNA 470,8. | Aguadulce 0,0 | Algámitas 1.744,2 | Badolatosa 154,6 | Cañada Rosal 256,1 | Casariche 0,0 | Corrales (Los) 0,0 | Écija 306,8 | El Rubio 226,8 | El Saucejo 616,2 | Estepa 186,2 | Fuentes de Andalucía 0,0 | Gilena 223,2 | Herrera 320,7 | Lantejuela 0,0 | La Luisiana 91,0 | La Puebla de Cazalla 547,3 | La Roda de Andalucía 1.146,1 | Lora de Estepa 0,0 | Marchena 176,3 | Marinaleda 0,0 | Martín de la Jara 152,0 | Osuna 470,8 | Pedrera 0,0 | Villanueva de San Juan 0,0 | (Actualizado 08/06/2022 a las 10:55 h.)
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Pedro y el fuego

En esta España de fuego, con las calles hechas saunas y los bosques incendiados, hay un hombre que mira impasible las llamas y resiste sin esfuerzo el calor. No, al Ave Fénix no se le puede hablar de las brasas, porque para él son el principio de la vida, el inicio de su nueva concepción, otra oportunidad para aprender a respirar de nuevo. Para alguien acostumbrado a resucitar, el caos no es más que un lugar confortable, sus pies están hechos a la lumbre, todos los días son 24 de junio por la noche. Y no, no tiene nada que ver con encuadres interesados, su pose sea intencionada o fortuita no es casualidad. Su cara de estar encantado de conocerse, su lenguaje corporal ante la devastación, su vaquero ceñido dejando clara la excitación. Las cenizas son el hábitat de los que fueron capaces de un día convertirlas en cemento.  

Nadie conoce como Pedro Sánchez Castejón los entresijos de la candela, muy poca gente puede presumir de saber encarnar a la vez el papel de pirómano y el de bombero. Un día fue un impetuoso Charmander, ahora es un lustroso y veterano Charizard. “Que nadie le dé por muerto” se les leía tras el batacazo andaluz a los socialistas más angustiados. Claro que no se le puede dar por muerto, y quien lo haga, lo siento, pero estará empezando a morir. Sánchez es Walter White en esa memorable escena en la que le desvela el pastel a Skyler cuando le dice: “Yo no estoy en peligro, yo soy el peligro”.  

Maquiavelo escribió El príncipe en el siglo XVI, en él dejó escrito que no hay que tenerle miedo a la adversidad. “Uno debe asegurarse de que las personas necesiten al príncipe, especialmente si llega un momento de necesidad.” En 2019, Pedro Sánchez, publicó Manual de Resistencia poco después de alcanzar el poder, en sus páginas se podía leer: “Puede sonar presuntuoso, pero me doy cuenta de que me crezco en las situaciones difíciles.” A lo que Maquiavelo respondería: “La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad”. Se habla mucho de las influencias que han podido moldear al personaje, de la gente que le ha hecho ser quién es, de lo que le lleva a actuar de una manera u otra. Creo que la realidad es que, a Sánchez, en última instancia, solo le influencia Pedro. Sánchez es tan Sánchez que es él mismo el que se susurra al oído.  

Se le nota que es deportista, me refiero a la estructuración mental que te da el deporte de competición, ve la vida y la política, para él son la misma cosa, como un partido de baloncesto. Cada canasta suma, y sumar más que el rival otorga el poder. Es listo, sabe jugar en equipo, se rodea bien, pero tiene claro que el equipo empieza y termina en él. Nadie es imprescindible, excepto el que piensa que nadie es imprescindible, las personas le son útiles hasta que dejan de serlo. No hay amigos, solo compañeros, súbditos, herramientas para conservar el poder. Se puede ir palmando, pero siempre hay que poder soñar con ese tiro mágico desde la línea de tres en el último segundo del último cuarto. Jugó en El Estudiantes, pero siempre se sintió un maestro.  

Utiliza los tiempos muertos como nadie, reestructura su equipo, lo único innegociable es que él siga jugando. De verano en verano va dejando caer a sus peones, esos a los que algunos se atrevieron a llamarles “sus fieles”. El guapo no le es fiel ni a su sombra. No hay nadie por encima suya. Estoy convencido de que en aquel Peugeot lo pensaba con la misma fuerza con la que lo piensa hoy. No es narcisismo, es algo que va más allá de eso, no hay lastre que no esté dispuesto a soltar, no hay barranco por el que te puedas tirar, lo único que hay es un precipicio dispuesto para cuando él decida empujarte. Reverte dijo que es un pistolero, y qué va, el presidente del gobierno mata con machete, sonriente, mientras da palmadas en la espalda y redacta un frío tuit.  

Como va a estar muerto alguien que es capaz de encumbrar ahora a los que le quisieron matar, alguien que hizo público que su primera decisión fue cambiar el colchón de la Moncloa. Como va a desfallecer alguien que ha aguantado un año los chistes de aquella “cumbre bilateral” con Biden para recibirlo en España y tratarlo de amigo, como va a entregar la cuchara un tipo que mira alrededor y piensa convencido que no existe nadie como él. Se ha hablado mucho esta semana de las pulsaciones de Draghi y de la desvergüenza de Johnson con su “Hasta la vista, baby”. Ninguno puede ni podrá compararse con el mayor monstruo político de todos los tiempos. No existe hemeroteca, encuesta ni presión que le haga rendirse. La resistencia es su religión. Recuerden: las cenizas son el hábitat de los que fueron capaces de un día convertirlas en cemento. 

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Por Santi Gigliotti

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