Osuna, El Jamón y el crecimiento económico

Hoy me he visto sorprendido por la noticia aparecida en El Pespunte y que da cuenta de la aparición en Osuna de unas instalaciones de El Jamón, un “súper” nacido en Lepe en los años 60 a partir de una tienda modesta, un negocio familiar montado por Paco Díaz y Manoli Orta. Desde entonces no ha dejado de crecer y su éxito ha sido tal que hoy cuenta con numerosos establecimientos, superando ya la cifra de 200 tiendas abiertas y distribuidas por gran parte de la geografía andaluza.

Hay que destacar que esta empresa comercializa preferentemente productos locales, de Huelva y Andalucía.

Parejo y Cañero Intermedio fijo

Me resulta grato saber que nuestra experiencia de clientes, compartida con otros establecimientos (“MAS” en Huelva y “Casa Esteban” aquí, en La Antilla) se traslada a ese otro mi querido pueblo por obra de El Jamón y que espero y deseo sea también grata y de provecho a mis paisanos.

Junto a la foto publicada en El Pespunte, adjunto otra de una de las tres tiendas que este supermercado tiene montadas aquí, donde he hecho la foto y he comprado un paquete de tortas Inés Rosales para mis meriendas.

A nadie debe extrañar, pues Lepe es un pueblo muy emprendedor que ha pasado de una economía agrícola de secano, extensiva y tradicional, con base en los cultivos de la higuera, el almendro y cereales, entre otros, a transformar sus campos en grandes extensiones de regadío apropiados para el cultivo de especies como la fresa, el fresón, el arándano, la frambuesa, los cítricos, hortalizas, etc…, productos que están presentes en todas las mesas europeas. A lo que hay que añadir el impulso dado a la industria envasadora, transformadora, de mantenimiento, auxiliares y de servicios, así como la comercialización y exportación de los artículos.

Este impulso económico ha permitido la creación de una satisfactoria ocupación laboral y un incremento poblacional que ha pasado de 10.000 habitantes en 1960 a los 27.000 actuales.

Es una realización que desearía yo para Osuna. Desde luego recursos naturales y humanos no le faltan. Ni ingenio individual y colectivo. Tal vez decisión, quizás valor para vencer el temor al fracaso y posibles pérdidas de inversiones mal ejecutadas, quién sabe si ausencia de una gestión administrativa o política adecuada.

Como quiera que fuere, la confianza en las propias potencialidades y un primer impulso animarían y aunarían las voluntades, generando fuerza innovadora con capacidad de llevar a cabo el proceso de creación de riqueza en la zona.

Claro, fácil de decir, difícil de hacer.

Antonio Palop Serrano

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