Yo me acuso

Hace doce mil años el Homo Sapiens cazador-recolector alcanzó su edad de oro y su máxima aspiración era el sedentarismo y una choza de piedra en las fértiles tierras de Oriente Próximo. La economía consistía en quedarse quieto en el mismo sitio antes de comer y en no alejarse demasiado antes de beber agua. Hace cuatro años el Homo Listo cazador-recolector-especulador, el denominado Homo Muchoparamí, con sus activos tóxicos, su depredación dineraria a mansalva y la connivencia política, instauró una edad de plomo y lodo sobre sus congéneres, igualmente mortales.

Hace doce mil años lo económico, lo material, se planteaba como una búsqueda de la domesticidad con la cobertura de las necesidades básicas sin moverse mucho de aquí para allá. En muchos lugares de África en la actualidad ni siquiera todavía viven en el Neolítico de la edad dorada.

No pretendo ser Émile Zola y no me dirijo a nadie en concreto. Me dirijo a mí y tomo asiento reflexivo como acusado. Yo me acuso con nombre, apellidos y rostro de la miseria en el mundo. Asumo mi parte alícuota de responsabilidad de la pobreza y pobreza extrema de cualquier latitud. Libro del trance a gobiernos y gobernanzas, ya han sido suficientemente vapuleados desde todas las tribunas y foros fiscalizadores y acusatorios. Reconozco mi patología occidental con su sintomatología característica: acomodamiento, indolencia y pereza intelectual. Soy un burgués y funcionario recortado del Estado-Banco endeudado hasta las trancas. Yo me acuso de mi compromiso burgués, basado casi exclusivamente en la inescrupulosa prosperidad material, porque en ella seguramente radica una millonésima parte de la muerte de hambre de un niño africano y de que muchos de mi misma especie ni siquiera puedan vivir en el Neolítico en pleno siglo XXI. No obstante, a pesar de la acusación que me hago, estoy pensando en que una casa domótica no estaría nada mal para un futuro no muy lejano y enseguida caigo en la cuenta de que me estoy acusando con nombre, apellidos y rostro de abyecto proyecto burgués occidental, que con su genética economicista, explotadora, hipócrita, ha asolado a muchos seres humanos, ha esquilmado muchas tierras fértiles. Mi autoquerella, en un momento dado, puede parecer palabrería, demagogia dialéctica, bizarría sin peligro; fingimiento de buen burgués mojigato. Pero eso no me preocupa, lo que realmente me preocupa en mi fuero interno y me da grima y me echa a temblar es a qué estaría dispuesto a renunciar, sin levantar la voz contra los gobiernos y el sistema financiero. De qué me despojaría sin sensación de robo, estafa, defraudación o desahucio. Qué estaría dispuesto a sacrificar, a dar literalmente, yo que solo consigo acusarme con las palabras, las mismas que dicen en las cartas magnas: el derecho a una vivienda digna, el derecho a un trabajo digno. Y no me estoy refiriendo a lucidos gestos caritativos: donar unos cientos de euros a una maravillosa ONG. Colaborar en una campaña de recogida de alimentos, ji ji ja ja, rodeado de fotógrafos. Participar en una gala benéfica por la depauperación oficial y la sobrevenida. Me planteo, acongojado metafísicamente, qué estaría dispuesto a ceder, a transferir, como si fuera una Transición moral individual; un contrato ético personal, ya que el social de Rousseau, por momentos, se nos está yendo al garete. Lo siguiente, cuando la conciencia se pone de pie y empieza a caminar peregrina y desnuda, es presenciar en derredor la misma mojiganga respetable en medio de la tragedia, de muchas tragedias anónimas. Y de cómo están vibrando con ahínco los resortes de una época, un modo de vida, una civilización, que parecían haber disipado todas las dudas con el raciocinio, el progreso técnico y los derechos universales. Qué frágiles éramos: unos activos tóxicos estadounidenses, las felices finanzas incívicas, la crisis del euro, la prima de riesgo, nos han hecho recuperar la angustia, la náusea, la inconsistencia de la existencia. El péndulo de la Historia y la codicia de los que la escriben nos han hecho pasar otra vez por arte de birlibirloque del vitalismo del Renacimiento al pesimismo del Barroco. De La primavera de Botticelli al Finis gloriae mundi de Valdés Leal. Ahora toca ser fuertes. Desenmascararnos y arrojar a la hoguera de las vanidades los lujosos ropajes del baile de disfraces al que nos invitaron. Sí me gustaría, por una correcta administración de justicia humana, que se le pusieran nombre, apellidos y rostros a los multimillonarios especuladores, ricachones camastrones y logreros desaprensivos, que como yo, están contribuyendo a que la gente se muera de hambre desde hace muchísimo tiempo, un tiempo que ya da asco, repelús y zozobra. Un tiempo al que le sobran horas de crueldad y mentiras y le falta la sincronía de la verdad.

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Ya veo carpantas volanderos

El Espartero lo dejó dicho: “Más cornadas da el hambre”. Y es que sobrevivir con la tripa vacía es cosa seria. En el episodio del queso y los ratones del “Lazarillo de Tormes” la intención no es hacer reír a los lectores (aunque lo hagamos) sino regatear las putadas que le hacían pasar los amos clérigos (vaya ganado) para llevarse algo a la boca. Astucia obligada de Lázaro para sobrevivir entre falacias, estafas y abusos de los mayores terratenientes occidentales que aún siguen sin pagar impuestos.

De niño en Osuna me gustaban las historietas de “Carpanta”  (“hambre violenta” según traduce la Real Academia de la Lengua) quizás porque lo identificaba con los menesterosos del entorno y por eso maldecía la sagacidad de los aprovechados que escudriñaban el último pliegue de la naturaleza humana con tal de que no hincara el diente.

Cervantes o Quevedo habrían enriquecido el excepcional relieve literario de “La vida del buscón” o “Rinconete y Cortadillo” con sus habilidades ingeniosas. Historias de  muertos de hambres y holgazanes vividores no subvencionados (tenía su mérito) que subsistían del trampeo y el engaño en una tierra que poco o nada ofrecía.

Menudos eran los amos entonces: Régimen militar, caciques (que ni comer espigas verdes te dejaban) y la cómplice y atrófica para según qué cosas, Institución Católica por los siglos de los siglos. No había más, o vomitabas por Despeñaperros o ahí te quedabas buscándote la vida a salto de matas silvestres dentro del perímetro rural. 

Los pícaros de antes vivian a espaldas de órdenes impuestas, pero mala leche no tenían, solo algo de cinismo granujilla para satisfacer el puro instinto de supervivencia y nada más. Admirable el estoicismo de algunos para aparentar lo que no querían ser, genial el humor surrealista para mofarse de su propia gazuza: “Me comería la plaza de toros llena de papas fritas”.

La riqueza y los recursos naturales seguían siendo  patrimonio del poder establecido y se gestionaban en el ámbito oscurantista. Poco importaba más que conservar la vida fastuosa y el aumento del patrimonio artístico. He ahí la génesis del poderoso cada vez más  poderoso y del bajo rango social de los pícaros callejeros que agotaron su vida dando bastonazos por los cabos de barrios.

Algún amable lector me recriminará  por el manido argumento hasta ahora del artículo, mis disculpas tendrá, pero, lo que son las cosas. Por una extraña mutación genética la picaresca del Siglo de Oro se consagra en cierta casta de políticos y despiadados banqueros de este siglo nuestro de la crisis.

Han heredado el gen rufianesco más malvado y apañaos vamos. “A ver qué Carpanta o lazarillo le hace un quiebro a estos que además no son ciegos”: Políticos honrados, solo antes de llegar al poder, mafiosos de la banca que se quedan con tu casa y debes socorrerlos, o representantes de la Iglesia que actuán contrariamente a como manda la Biblia. ¿Qué burlería es ésta? diría Rodriguez Marín.

Ya veo carpantas volanderos y bolsas de pobreza en un pais desarrollado. ¡Lo siento! Admito el pesimismo y quisiera no pensar en la sopa boba de los grajos con sotanas pero no sé cómo hacerlo. Con el delirio recortador de estos amos me preocupa hasta la “Desesperación de Espronceda” ¡Uf…!

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Marilyn Monroe: otra más

 

Leí hace semanas en El Pespunte, la exquisita colaboración de Francis López Guerrero acerca de Marilyn Monroe, y con motivo de la misma, me vienen a la memoria la cantidad de documentales, reportajes, artículos, etc. que se han escrito sobre esta pobre mujer y el drama de su vida, su infelicidad y sobre todo de su muerte.

Su historia es la de una persona desgraciada hasta decir basta.

Parecía el personaje de una tragedia griega, en la que el destino no le diera oportunidad de escapar de la misma.

Pero mirando con cierta distancia “terapéutica”, su caso sólo fue otro más entre los miles y miles de personas a las que la genética y la educación en forma de “drogas” químicas y no químicas (una escala de valores equivocada), les juegan la mala pasada de arruinarles la vida.

Sobre la primera no tenemos nada que hacer, cuando nacemos la llevamos puesta.

Pero la educación podemos controlarla. Claro está que para esto, lo primero es revisar la escala de valores.

Esta mujer se debatió entre Norma Jean y Marilyn, entre la esencia y la apariencia.

Cualquiera que conozca minimamente el proceso de deshabituación y rehabilitación de un paciente de este tipo, lo primero que debe aprender es a decir NO.

Ante todo y sobre todo No a la doble vida, No a la cultura del escaparate, de la apariencia.

Buscaba amor y tenia que conformarse con sexo compulsivo.

Todos la adulaban, pero nadie la quería.

Necesitaba la autoafirmación diariamente. Todos sus actos les eran insatisfactorios, y todos conducían a las drogas, legales (barbitúricos, benzodiacepinas, neurolépticos), pero drogas al fin y al cabo, que sólo la evadían mientras estaba somnolienta.

La espiral ya estaba más que avanzada, aunque aún había posibilidades de salvación, con la condición sine qua non de salir de Holliwood y su personal.

Aquí en España hemos tenido ejemplos de famosas, calcados del de Marilyn, tanto en desarrollo como en desenlace.

Pero queremos “teta y sopa”. Y eso no puede ser.

El final lo conocemos todos. Los pormenores son solo minucias.

Fue la crónica de otra muerte anunciada.

Por lo que escribo esto, es para señalar que en el tratamiento de las drogodependencias si no cambiamos los hábitos, si no rompemos con la vida anterior, si no eludimos las personas, los lugares y las situaciones de riesgo, de nada sirven las desintoxicaciones ni los psiquiatras.

¡Y se puede! ¡Con ayuda, que la hay, se puede!

Ya de camino, me gustaría señalar que a mi entender, los suicidios tanto de Juan Belmonte como de Dimitris Christoulas, fueron fruto de decisiones libres y conscientes.

No así el de Marilyn, si es que no le “ayudaron”.

Amigo Francis, huelga decir que admiro tu creatividad al rematar un cartel de este calibre y más con la prosa con que lo haces, pero siento decirte que a los españoles no se les pude dar un postre así, máxime cuando están degustando un “gazpacho sopeao” marca “La Roja”. 

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Drogas

En Osuna y en estos momentos se está creando una célula de lo que esperamos sea más tarde un órgano, para luchar contra una de las lacras de nuestra sociedad y en nuestro tiempo: las drogas.
No estaría mal que primeramente, dijéramos qué se entiende por droga

Según la OMS para que una sustancia sea considerada droga, ha de cumplir los siguientes requisitos:
Ser sustancia que introducida en un organismo vivo sea capaz de alterar o modificar una o varias funciones psíquicas de éste (carácter psicótropo o psicoactivo).
Inducir a las personas que las toman a repetir su auto administración por el placer que genera.
Que el cese en su consumo pueda dar lugar a un gran malestar somático o psíquico (dependencia física o psicológica).
No tener ninguna aplicación médica y si la tiene, poder utilizarse con fines no terapéuticos.

El motivo de este pequeño artículo, es doble:
-Por un lado llamar la atención sobre el problema de aquella parte de nuestra sociedad que aún no esté sensibilizada suficientemente, advirtiéndoles que tristemente, “este perro” les morderá, si no un día, otro; si no a un hermano, a un hijo. Las estadísticas están ahí, y se cumplen.
-Por otro lado, resaltar el entusiasmo, la dedicación, los recursos desinteresados y sobre todo, el amor con que un grupo de personas están poniendo en marcha la mencionada iniciativa, bajo los auspicios de “Proyecto Hombre” que paso a paso (esto es lento), va a dar sus frutos.
Y estoy seguro que más pronto que tarde, los veremos.

En un principio, el objetivo es hacer labor de prevención, a través de la formación y la información dirigida a aquellos colectivos más sensibles (padres, alumnos, profesores, asociaciones de vecinos, etc.).
Más tarde vendrán otras labores.

Debo resaltar el carácter laico y apolítico de dicho grupo, al cual me honro en pertenecer, donde queremos poner por encima de todo, la profesionalidad, entendida como el conocimiento de la materia que se tiene entre manos, sin que haya lugar a improvisaciones ni a “maestrillos con librillos”, cuando lo que se está jugando es la salud y el futuro de nuestra juventud.

Sería injusto si desde aquí, no hiciera reconocimiento, al trabajo que en esta lucha desarrolla el Centro de Atención a Drogodependencias de Osuna, que con unos medios muy limitados: un médico, una psicóloga y un administrativo, atiende a todos los enfermos de Osuna y su Área Sanitaria, a pesar de no contar con los escalones siguientes, que complementen el trabajo por ellos  iniciado.

A la vista de esta iniciativa, los Servicios Sociales de nuestro Ayuntamiento, parece que han despertado del letargo y han dado una muestra de estar interesados en el tema.
Bienvenida sea.
Una cosa no es incompatible con la otra.
Los Servicios Sociales podrían facilitar la creación de grupos de terapia y de este modo complementarían, el trabajo del C.A.D., pero habrán de comprender y asumir antes, que el protagonista no es el político sino el paciente.
Y éste es anónimo.
Las riendas del asunto han de estar en manos de profesionales, y son estos quienes han de marcar las pautas.
La drogodependencia es una enfermedad, y como tal ha de ser tratada.
El único milagro que hace un centro de tratamiento de drogodependencias, es recoger a un “vicioso” y devolver un “enfermo”.
Ha de tener un abordaje multidisciplinar, porque no solo afecta al individuo que la padece, sino que es extensiva al entorno familiar, laboral, etc.

No estaría mal siquiera enumerar de paso, alguna de las otras lacras de nuestra juventud, que no por ser inmateriales, tienen menos importancia, por extensas e intensas: la ignorancia, la desmotivación y el desarraigo respecto a su cultura y las tradiciones de su tierra y su gente.

Aprovecho para pedir a quienes lean esto, que antes de pronunciarse de modo impulsivo o irreflexivo sobre este tema o  cuando vean  a un pobre chaval descarriado y en las últimas, piensen que está sufriendo, piensen que son muchos más los que no se ven, y sobre todo piensen, que mañana le puede tocar a su hijo o a su hermano.
Es muy frecuente encontrar gente de la calle, que ante esto y de golpe,  tienen soluciones claras, definitivas, tajantes, inapelables, buenas, bonitas y baratas.
Son aquellos a los que todavía no les ha tocado la china.
Deseemos que no les toque.

Proverbio árabe: “Habla solamente, si tus palabras son más hermosas que tu silencio”.

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¿Por qué hay tanto político?

La pregunta está referida a Osuna.
Me la hacía el otro día un amigo de fuera que lleva viviendo en Osuna algún tiempo, y que por su trabajo tiene contacto con todas las capas sociales de nuestro pueblo.
Decía:
– Es increíble cómo en un sitio tan pequeño y tan limitado, donde los intereses en cifras absolutas son tan pequeños, hay tantos “políticos” y ¿porqué las posturas se radicalizan tanto?
– Querrás decir “politiquillos”, le corregí yo.
– Quizás eso sea más exacto, me contestó.
La razón que di a mi amigo y que ahora trato de poner aquí, se podría resumir en que la ideología o el ideario, ha sido sustituido por el o los intereses, unas veces de partido y las más, particulares.
El estómago agradecido es algo que funcionó en todas las épocas, pero sobre todo en las de vacas flacas, creando un entramado de acreedores y deudores, a veces de pasteles, las más de limosnas.
Yo te mantengo en este puesto, a ti que no tienes oficio ni beneficio, a sabiendas de que no haces nada y no sirves ni para estar escondido/a, pero tu tocas el botón verde o el rojo cuando yo te lo diga, lo que te permite tener un sueldo el resto del año, al que tu jamás podrías llegar por propios méritos. A cambio yo mantengo mi cuota de poder y de prebendas, y sobre todo, yo me prolongo en el cargo quod erat desiderandum.

Si tenemos en cuenta que el sueldo no sale del bolsillo de quien da la orden, la operación es barata… para quien da la orden.
La generosidad con bolsillo ajeno se llama de otra manera:
¿Nepotismo?
¿Facies Ebúrnea?
¿Caciquismo?… lo que sea menos generosidad.
Nuevamente, esta falsa caridad, cuando la mercancía es una semana de trabajo, o cualquier otra cosa por el estilo, viene a impedir el aposento de la justicia.
El objetivo principal no es el problema del ciudadano y su solución.
El objetivo principal es el voto, en este caso, cautivo.
Mi amigo que es forastero pero no tonto, en seguida lo entendió perfectamente. Lo que ocurre es que no lo comparte.
Estas cosas explican en parte, unos resultados electorales en Osuna, que no se corresponden con la trayectoria y la gestión anterior de nuestros gobernantes locales.
Y ojito con el intento de relevo. “Detrás vendrá quien bueno te hará”.
Los señores del pájaro están dejando España de tierra calma, por qué razón no van a hacer lo mismo a nivel local.
Parecía imposible mentir, contradecirse, improvisar mientras vienen las órdenes de fuera, y en general, negar la evidencia, como lo está haciendo esta gente.
En seis meses han hecho más daño a su país que los otros en ocho años, que atacaron hasta la lengua española.
Cuántas veces hemos oído la frase “Los pueblos que olvidan su Historia, corren el riesgo de repetirla”.
Bueno, pues parece que se nos olvida.

José Mª Sierra

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El pan de mi pueblo

Hace un par de semanas se jubiló el panadero de mi barrio. Me alegro por él, porque además de buen profesional es buena persona, y hace no mucho la salud le dio un sustillo de esos que hacen que uno se replantee algunas cosas. Después de unos días en que ha permanecido cerrado he vuelto a comprar pan al mismo lugar. Pero ya no es una panadería. Lo regenta la siguiente generación, a los que además deseo la mayor de las suertes en esta nueva andadura, y el pan nuevo es bueno, muy bueno, pero ya no es “el pan de Mariano”. Entiendo que la profesión es muy dura, con unos horarios complicados, que es difícil competir comercialmente con el pan industrial, pero…

El pan quizás sea uno de los primeros alimentos procesados por el hombre. Desde la antigüedad el pan acompaña a los humanos en su alimentación, se ha consumido y consume en todas las casas y estratos sociales, tiene un simbolismo importante en la religión católica, y hasta tiene incidencia en uno de los índices económicos de referencia, el IPC. Se consume, de una u otra forma, en multitud de países del mundo, y constituye uno de los pilares de la pirámide alimenticia, por mucho que las dietas hipocalóricas de las últimas décadas hayan pretendido desterrarlo de nuestras mesas.

Pero es mucho más. Es seña de identidad de un territorio, de un pueblo. A poco que viajemos, nos damos cuenta cómo el pan de un pueblo o una ciudad tiene poco que ver con el del vecino. Pese a contar con los mismas materias primas y semejante proceso de elaboración, son muchos los matices que lo hacen distinto. Desde el tamaño, la forma, el tipo o tiempo de cocción,  muchas son las diferencias, que se hacen aún más patentes cuando viajamos a otras comunidades autónomas o incluso a otros países. Pese a compartir como he dicho ingredientes comunes y el nombre, nos encontramos con sabores y texturas totalmente diferentes. Resulta difícil pensar como con unos ingredientes tan simples y básicos (harina, agua, sal y levadura) pueden elaborarse tantas variedades del mismo producto. No te quiero ni contar cuando se sustituye la harina de trigo (la más común) por la de cualquier otro cereal, entonces ya un abismo.

Pues bien, algo tan simple y elemental como el pan de pueblo se está perdiendo, pese a que con ese nombre lo comercialicen algunas cadenas de alimentación. Primero fue la sustitución de los hornos de leña por los eléctricos o de gas. Y ahora cada vez somos más los que acudimos a comprar este rico alimento a despachos en los que se anuncia como recién horneado, principalmente los festivos en los que los panaderos de toda la vida descansan. Pero allí no entran la harina por un lado, la sal y la levadura por otro, y estos ingredientes no son tratados por un artesano que indefectiblemente le da su toque personal. Son barras y bollos de pan salidos de un proceso industrial, en los que después de someterlos a un proceso de cocción intermedio son congelados, empaquetados, y transportados a diferentes lugares. Está bueno, no digo que no, sobre todo si lo consumes en un corto período de tiempo (lo de comerlo por la noche o al día siguiente es otro yantar). Y permite disfrutar de diferentes tipos de pan. Pero siento que vamos a terminar perdiendo, casi sin darnos cuenta, algo de lo que luego nos arrepentiremos. Y en Osuna especialmente, porque siempre hemos presumido, con razón, de nuestro pan.

Siempre he defendido que la cultura no la descubres encerrada entre las paredes de una biblioteca o un museo, que también, sino principalmente en la calle, en el día a día, en la forma de hablar, en la forma de vivir, de relacionarse, de vestirse, de cantar, de comer…; ahí es donde radica la idiosincrasia de un pueblo y su Cultura con mayúscula. Me encantan los intercambios y las simbiosis interculturales, pero con las cosas de comer no se juega, y esta globalización panificadora no me agrada.

Si no ponemos remedios a esto, y yo no sé cómo hacerlo, algún día les contaremos a nuestros descendientes que el pan se hacía en el pueblo, unos señores vestidos de blanco que se despertaban para trabajar a medianoche, cuando los demás dormían, igual que ahora ya les explican a los niños en la granja-escuela que la leche se saca de las tetas de las vacas, y no de los tetra brik de la nevera.

 

Carlos Querol

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Paradojas y casualidad

Según el Diccionario de la Real Academia, se llama Paradoja a aquella Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas.

Pues bien, siendo de común opinión, o mejor de sentido común, el que en nuestro país se hiciera una reforma financiera antes que una reforma laboral como la que se ha hecho, para después colgar los intereses de estos Cien mil millones de euros al 3% o lo que sea y 15 años o los que sean, a las víctimas pasadas, presentes y por lo que se ve futuras, de los desmanes de políticos y banqueros. Ya no vale la “historia” de la “herencia recibida. Los herederos han resultado ser más malos que sus antepasados.

Con lo difícil que era superarlos.

Porque esto, según los expertos (de todas partes menos del PP), va a suponer que el déficit presupuestario se plante en un 10% para 2015, y para corregirlo, habrá que subir nuevamente el IVA, bajar las pensiones, etc. etc.

Si esto es un Rescate a la banca, a mi me parece más bien un Secuestro a los españoles.

Luego, los presuntos señores directivos, después de dejar de tierra calma a sus entidades, se “van de rositas” y encima con sueldos e indemnizaciones millonarias, sin dar explicaciones ante la “plebe” que para eso está la mayoría absolutista, perdón, quiero decir absoluta,y algo también socorrido según el momento, como es el “sentido de la responsabilidad”, sobre todo a la hora de las explicaciones ante el órgano de la soberanía popular que todos creíamos que era el Parlamento Español.

Pero en nombre de ese “sentido de la responsabilidad” el gobierno se niega a que se hable del asunto.

¿Paradoja o caradura?

Esto ha hecho que partidos como UPyD y la gente del 15-M hayan tenido recurrir a la vía judicial para depurar responsabilidades en el caso Bankia, ante la falta de respuesta parlamentaria.

Y respecto a la soberanía cabe preguntarse ¿donde reside?:

¿En la calle Génova?

¿En Berlín?

¿En la sede del BCE?

¿En las agencias de calificación?

Da la impresión de que un poco en todos estos lugares, menos en la Carrera de San Jerónimo.

Si los mayores bancos españoles (Santander, BBVA, La Caixa, Sabadell) sin tener necesidad alguna de rescate financiero, no prestan un euro para economía productiva, ¿por qué razón iban a dejar de invertir en economía especulativa si ningún gobierno les fuerza a ello?

¿Creen ustedes que los otros bancos, una vez saneados gracias al estado, es decir a nosotros los pobres a los que se nos desahucia, van a invertir en economía productiva?

Qué casualidad que el señor Rajoy comparezca en rueda de prensa, hoy que Rafa Nadal, juega la final de Roland Garros y que la selección española de fútbol juega la Eurocopa contra Italia, para decir entre otras cosas que nadie de Europa le ha presionado, que ha sido él quien ha presionado.

No creo que le haya costado mucho trabajo decirlo. ¿No dijo que no iba a tocar las pensiones, ni la sanidad, ni la educación?

Otra más no importa. En esta ocasión, la diferencia ha estado en que la mentira se la han pillado antes.

Tiene guasa que a D. Mariano Rajoy, hombre de derechas y gallego como el del Ferrol, tenga que echarle un “cable” en forma de cortina de humo, precisamente “La Roja”.

No me digan que no es paradójico.

 

José Mª Sierra

 

Nota:

Ruego a los comentaristas anónimos (y con nombre y apellidos si los hubiere), que al contestar no se conformen con las consignas de Intereconomía.

Gracias.

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