Enemigos

Resulta paradójico escuchar a un alto mando de la policía valenciana referirse como el enemigo a la ciudadanía que se manifestaba por las calles de Valencia, en un trasnochado lenguaje bélico más propio del diccionario castrense que de un jefe de policía.

Tales manifestaciones, al margen de inoportunas, pienso que pone de manifiesto algunas cuestiones que un sistema democrático no debe pasar por alto. En primer lugar nunca una democracia puede considerar a sus propios ciudadanos como enemigos por algo tan elemental como que la propia soberanía nacional reside en los ciudadanos. Lo contrario, es decir, lo que ha hecho el portavoz policial, no hace sino poner de manifiesto una visión social determinista basada en los nuestros y los contrarios, propio de regímenes totalitarios y de sociedades fraccionadas donde el concepto nación se circunscribe a los ciudadanos que comparten la ideología y el orden del régimen, excluyéndose al resto como enemigos de la patria y como elementos subversivos de la nación.

Este aspecto cobra aún más sentido si tenemos en consideración que las fuerzas actuantes en los conflictos de Valencia tienen el calificativo de “nacional”, aspecto éste que parece que por parte del representante policial ha sido olvidado para destacar únicamente el apartado de policía. Es esta la segunda cuestión a analizar, tal y como se han sucedido los acontecimientos y como se ha manifestado el representante de las fuerzas del orden. Parece, vista la violencia y el ensañamiento contra unos alumnos adolescentes que protestan por la falta de calefacción en su centro, que los agentes encargados de intervenir contra el corte de tráfico olvidan el calificativo de nacional, quedándose exclusivamente en el sustantivo de policía como si su cometido único y final fuese terminar con aquella manifestación de “enemigos” cuanto antes y como sea.

El resultado es de sobra conocido: exceso de violencia, detenciones indiscriminadas, insultos a los medios de comunicación, agresión a población civil de todas las edades y profesiones, contundencia contra jóvenes adolescentes… y cabe preguntarse con este modelo de actuación, si no estamos ante la configuración de un modelo policial que, lejos de proteger a la ciudadanía, pretende proteger una práctica política concreta frente a la manifestación espontánea, a la protesta ciudadana o a la crítica social.

No me cabe la menor duda que ese señor al que hemos visto golpeando la mesa con los nudillos de la mano a la vez que hablaba del enemigo, es una persona cuyo cargo le viene muy largo y no está a la altura de las circunstancias democráticas de la ciudad, ahora bien, también hemos escuchado a la Delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, casi en su estreno en el cargo, decir que se va a abrir una “comisión de investigación para analizar lo sucedido y depurar responsabilidades, en su caso”, después de haber escuchado a una pléyade de dirigentes del PP hablar de actuación correcta y proporcionada de la policía y haber cargado tintas contra manifestantes, políticos de oposición, periodistas…

A estas alturas, conocidas muchas más circunstancias que al comienzo de los conflictos, parece obvio que la policía no se excede de motu proprio sino que  obedece órdenes para que los hechos ocurran de esa forma, y es aquí donde entran en juego las responsabilidades políticas de alguien que desde su cargo es capaz de convertir a la policía nacional en una policía violenta al servicio de una ideología con acciones desproporcionadas respecto a la protesta. Olvida la señora Sánchez de León que la policía se encuentra bajo su mando y sus órdenes y que la forma de resolución de este tipo de conflictos es competencia del departamento de la que ella es responsable. Olvida la señora Sánchez de León que está ella compareciendo ante los medios cuando se realizan las desafortunadas declaraciones. Olvida la señora Sánchez de León que su comparecencia y la de “su” Jefe de Policía de Valencia es precisamente para justificar lo desproporcionado de la actuación policial. Olvida la señora Sánchez de León que dentro de la integridad política de los gobernantes, cuando estos se equivocan de forma flagrante, está la dimisión del cargo antes que las inútiles comisiones de investigación.

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El valor de lo Público

¡Cuánta pobreza intelectual! Detesto esos personajillos que crecen a la sombra del poder cuyo único cometido es el insulto y la descalificación del adversario y cuyo intelecto no les da para defender sus ideas sin caer en lo soez, lo vulgar y lo chabacano.

Un tal Salvador Sostres arremetía, desde un liberalismo trasnochado y causante de la crisis, contra los funcionarios y a favor de la reducción de su salario tras calificar a este colectivo de gandules, insolidarios y no sé cuantos improperios más que sólo es capaz de escribir una pluma resultante de la envidia, la intolerancia, la ignorancia y la mediocridad.

El Estado moderno y democrático es el resultado de un proceso histórico que se inicia en la Revolución Americana y en la Revolución Francesa y que cumple, entre otros objetivos, la administración de los derechos y deberes de los ciudadanos y, sobre todo, la de los colectivos más desfavorecidos, estableciendo para ello una serie de mecanismos tendentes a la aplicación estricta de la ley con criterios de igualdad y objetividad.

Junto con ello el Estado es la institución donde reside el poder ejecutivo del sistema democrático por lo que cuanto menos Estado, menos capacidad de ejecutar nuestra democracia y menos garantías de nuestros derechos y deberes como ciudadanos. Precisamente para esto, para garantizar que el sistema democrático se aplique con absoluta garantía legal –la ley proviene del poder legislativo, donde reside la soberanía popular- y no de acuerdo a lo que dice el político de turno es por lo que existe el empleado público como trabajador “protegido”.

Es un trabajador protegido, no frente a la legislación laboral como se piensa comúnmente, sino frente a su jefe, que es la Administración (poder ejecutivo) con el único objetivo de garantizar y proteger la independencia del trabajador frente a la posible arbitrariedad del político de turno, convirtiéndose, por tanto, en un aliado del ciudadano (soberanía nacional) desde el momento en que éste le garantiza la aplicación de la ley en sus justos términos y no en los términos en los que tal o cual político del momento quiera. Este es el valor y la justificación del funcionario y el Estado.

Esta circunstancia es tan así que el propio código penal contempla una serie de delitos de aplicación exclusiva en el ámbito laboral a los trabajadores de la administración, tales como la prevaricación, el cohecho, el tráfico de influencias… para aquellos casos en los que el trabajador no cumpla con la ley, marco penal durísimo como garantía de la ley y de los derechos ciudadanos. ¿Nos imaginamos una Administración en la que el futuro laboral de los empleados públicos dependiera de la voluntad de los políticos de cada momento y de que este empleado accediera o no a lo que en cada momento determinara la clase política?

Por ello, aquel que como este Salvador Sostres ataca a los funcionarios y al Estado en los términos en los que lo ha hecho, no hace sino poner de manifiesto lo peligroso de una ideología liberal que aboga por el desprestigio y la raquitización del Estado, la falta de control y garantías de lo público, la pretendida privatización de servicios básicos… bajo el falso paradigma de la eficiencia privada y la tecnocracia política, como si de ella se desprendiera la objetividad y la racionalidad, todo ello orquestado por unos mercenarios medios de comunicación donde ciertos gardingos a sueldo se convierten en voceros de sus desconocidos dueños y de su injusta ideología.

Esa es la diferencia entre este tal Salvador Sostres y este humilde funcionario: con mi trabajo garantizo la enseñanza y la educación de mis alumnos por un sueldo discreto, mientras él es obligado a escribir para garantizar que no se hable de los miles de millones que sus ocultos dueños han guardado en paraísos fiscales. Es la diferencia entre quien garantiza los derechos de la democracia y quien pretende que los derechos se reduzcan.

Marcos Quijada

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Mínimo común múltiplo

De un tiempo a esta parte se están introduciendo en nuestro lenguaje cotidiano una serie de términos y expresiones que hasta hace cuatro días desconocíamos, y que dudo mucho que sepamos bien lo que significan aún, pero las usamos cual expertos en economía: primas de riesgo, agencias de calificación, pasivos financieros, eurobonos, ibex… y ni te digo cuando tales términos son en otra lengua: stock options, subprime, lockout, trust

Uno hace un esfuerzo poniéndose al día en toda esta terminología tecnicista, pero aún así tengo que reconocer que cuesta. Sin embargo, términos que nuestros maestros intentaron inculcárnoslos con determinación en nuestra infancia, y aún hoy siguen en los temarios escolares, pasan hoy desapercibidos, como el mínimo común múltiplo (m.c.m.), que no es sino el menor número natural que es múltiplo de dos o varios números naturales. La mínima expresión de coincidencia de una serie infinitesimal de números.

Pues bien, tal y como se está poniendo la cosa, al final creo que vamos a tener que recurrir más al m.c.m. para poder hacer frente a los que se nos viene encima. Nos encontramos por un lado con un Gobierno con mayoría absoluta parlamentaria (con el apoyo de poco más del 30% del total censo electoral), dispuesto a ejercer sus facultades con determinación, sin que le tiemble el pulso, ni siquiera frente a estudiantes menores de edad armados con libretas de espiral; haciendo “las cosas como Dios manda” (Rajoy dixit). Y por otro con una ciudadanía cada vez más oprimida, con serios problemas económicos para llegar a final de mes, siquiera a mediados, con más de 5 millones y medio de parados y en aumento, que debe empezar a sacudirse el miedo con el que intentan convencernos de lo necesario de las medidas, y que se está dando cuenta que es un error seguir los dictados de quienes nos metieron en la crisis para salir de ella.

Se avecinan tiempos de lucha por defender derechos sociales y civiles que costaron mucho obtener a nuestros abuelos y abuelas, a nuestros padres y madres, y a nosotros mismos. Pues bien, busquemos puntos comunes y no distantes, ideas que nos unan y descartemos las que nos separan, hagamos un esfuerzo de convergencia y coincidencia.

Hagamos causa común con los movimientos sociales emergentes y con el movimiento sindical, tan necesario. Incluso con los sindicatos mayoritarios, que llevan un tiempo con el norte perdido pero que tan influyentes y decisivos fueron en la transición democrática y en la consecución de muchos de esos derechos que ahora pretenden arrebatarnos. No hagamos ascos a convocatorias de huelgas y movilizaciones justificando que provienen de barrigas agradecidas, porque hay muchos y buenos sindicalistas tanto en UGT como en CCOO. No le hagamos el juego a la derecha y su cohorte mediática, tan sibilina y audaz que lo mismo te vende una subida en el recibo de la luz como el despido libre como la mejor de las soluciones.

No caigamos en las manipulaciones gubernamentales, que identifican sin identificar alborotadores en movilizaciones como las recientemente acaecidas en Valencia, para justificar una salvaje y desproporcionada intervención policial, propia de tiempos que creíamos ya pasados. Mucho me temo que esto es un aviso de lo que se nos viene encima.

Pero no tengamos miedo, no debemos temer a la fuerza porque nosotros no necesitamos recurrir a ella para defender lo nuestro, porque nuestras armas son más poderosas que cualquier gas lacrimógeno o cualquier lanza-pelotas. Nos ampara la razón, y tenemos la obligación histórica y moral de defenderla.

Busquemos el mínimo común múltiplo, y hagamos cierta la sentencia del fabulista Esopo: LA UNIÓN HACE LA FUERZA.

Carlos Querol

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Ni todos messis ni todos cristianos

En esta España con una crisis que no se sabe cómo vamos a salir de ella, con 5 millones de parados, con los primas de riesgo andando por sus anchas, con un temor muy fundado para entrar en recesión, (y así no pararía…) me vais a permitir que mi segunda aparición en El Pespunte, me olvide de lo dramático y aunque es un tema pasional, me dirija a ustedes con cierta ironía y crítica por supuesto.

Como bien sabemos, en España nos encanta el dualismo. Aquí hay que ser del PP o del PSOE y, por supuesto, llevándolo a términos futbolísticos, en este querido país, es un pecado no ser ni del Madrid ni del Barça. Yo que he tenido la suerte de vivir en algunas ciudades importantes andaluzas y llevo trabajando en Málaga desde hace 7 años, es verdaderamente penoso que en las tradicionales discusiones futboleras jamás se hable de los equipos locales y que todos sepan perfectamente la alineación de los dos poderosos-televisivos equipos y que si el mejor gol fue de Messi o de Higuaín, obviando, por supuesto, las también tradicionales ayudas arbitrales.

Pues esta situación que yo presumía que jamás pasaría en mi pueblo, ya está pasando, lo cual, sinceramente, me envenena. Ver a gente joven de Osuna llevando camisetas del número 7 de la capital del reino o de cualquier jugador del equipo catalán, no me llena de orgullo precisamente. Que los partidos Madrid – Barcelona tengan más aceptación que los  verdaderos derbys nuestros, es algo más habitual en Huelva o en Almería que en en la propia provincia de Sevilla y así podría dar ejemplos hasta aburrirme. Por supuesto que cada uno sea del equipo que quiera o le dejen. No voy a entrar yo en eso. Pero, por favor, ¿cuántos de vosotros tiene alguna relación con Madrid o Barcelona?  Entiendo que son muchas las razones, entre otras, una liga adulterada por culpa de las televisiones, no solo en aportaciones económicas sino en el tratamiento que tienen esos equipos en sus espacios deportivos, incluido, increíble, Canal Sur, SÍ, la que pagamos entre todos los andaluces. OLÉ. Ayudará el hecho que es fácil ser de un equipo que siempre gana… No sé, me imagino.

No sé que pensaréis vosotros o si habéis tenido tiempo en caer en estas chorradas, tal  y como está la cosa, pero, ¿no creéis que en pueblos como Osuna -gracias a la prensa, gracias a los flujos de moda…- dentro de unos años, no haya aficionados a ninguno de los dos equipos sevillanos? Me resisto a pensar eso, pero como la cosa vaya como va, quién sabe.

Para acabar, insisto, que cada uno sea del equipo que quiera, pero, Señores, el hecho del ser del Sevilla o del Betis, también es cuidar nuestras tradiciones, es también cuidar nuestra tierra  y quiero finalizar esta carta con un grito al unísono: ¡VIVA EL OSUNA BOTE CLUB!

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Señores de izquierdas

“Pudieron ser otros pero han sido ustedes”. Sí, ustedes, los socialistas andaluces que han conseguido que los habitantes de Despeñaperros para arriba crean que la picaresca en el Sur es otro componente sanguíneo. Y no es así. Hoy leo que en Huesca dos ancianos beneficiarios de la “Ley de la Dependencia” han sido sorprendidos jugando a la petanca. Ya lo ven. Cuando hay dinero de por medio se derrumban los argumentos. La picaresca cuando es fomentada sobrevuela el subconsciente de casi todos, incluso de los que la critican. He ahí ese hombre en un restaurante que dice: “A mí no me des nada a mi ponme donde hay que verás…”, el camarero deja caer una risilla pillina ¿Cómo? En el fondo a todos nos da el volunto.

La estrategia politica más pícara que reza en el curriculum del PSOE la ideó Felipe González en 1984. El plan de empleo que nunca lo fue: El “Per”. También llamado ahora “limosna” por los descamisados del bastión socialistas que ven insuficiente el donativo que perciben por trabajar o no trabajar “(se ha presentado el tío del frac: la crisis)”. 28 años después la situación del cortijo socialista causa pavor con el 30% de andaluces que comparten los lunes al sol y la cola entre comunidades y países de La Unión Europea, lo cual ya es preocupante, si hablamos de una zona del planeta que incluye Bulgaria o Rumania.

Debido al entramado de sus articulaciones en las patas los cangrejos tienen limitados los impulsos hacia adelante y caminan para atrás o para al lado. Algo así ocurre también en Andalucía con los “politicos de izquierdas” ¿Será genético?. No se que pensarán. Yo opino que la política populista de bregar a favor de Andalucía ha sido tramposa y son responsables de que tengamos que acostumbrarnos, como el que se acostumbra a oír llover, al deterioro de excelencias y frases despectivas de demagogos políticos y tontos señoritos. El blanco fácil en un campo abierto. Ahí tuvimos al nacionalista catalán (sin serlo, el tontolaba es aragonés) Durán i Lleida pregonar el victimismo, cree que en Cataluña se trabaja para que jornaleros andaluces se distraigan en los bares.

A los señores que se dicen de “izquierdas”, de Osuna y la campiña, por ejemplo, les digo que si las declaraciones del citado oportunista electoral que duerme en el Hotel Ritz a cargo público me dolió en el alma, para que voy a contar las del “noble” señorito Cayetano Luis Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, “Duque de Salvatierra”. Ni comparación con un dolor de ciática. No las voy a repetir. ¿Sabrán los energúmenos estos que la ayuda que recibe un jornalero en paro al mes equivale al precio de una noche de ese hotel o al valor de la alfalfa de un caballo del parásito señorito? Esperaba una respuesta contundente de los señores “politicos de izquierdas” en defensa de la dignidad de los jornaleros en vez de un “quítame de ahí esas pajas” que es lo que me ha parecido. ¡Qué decepción! Tendré que esperar a otra ocasión para reivindicar la honradez de los jornaleros sin necesidad de pillarme los dedos. Ocurre que hasta me han provocado la duda de si el niñato de mierda se meó o no fuera del tiesto. “Al señorito no se molesta”.

Una mención especial para un tío de izquierda que desconoce la zurda: el “medio andaluz” Manuel Chaves. 19 años fomentando la gandulería y el acomodo con dinero gratis para que vivieran de la picaresca y la economía sumergida (“dame pan y dime tonto”) quienes hoy son carne de cañón expuesto a ser ridiculizado sin miramientos por la miserable política de tirar la piedra y esconder la mano como si nada tuvieran que ver ¡Maricón el último!

Para los políticos un problema calmado es un problema resuelto” Es una reflexión de Pérez Reverte que aplico a los señores de izquierdas en Andalucía” ¿Pero de verdad ustedes son socialístas de izquierdas?” “¡No me jodan!”

Antonio Moreno Pérez
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“Cuando las barbas de tu vecino…”

Queridos paisanos:

Así reza el viejo refrán, que hasta ahora parece que sigue siendo cierto.

Grecia, la madre de la cultura de occidente, ya está empezando a arder.

Tarde, pero está empezando a arder.

Son demasiadas vueltas de tuerca a un tornillo que no tiene más roscas que las que tiene.

Y se acabaron las vueltas y las roscas.

Para poder seguir dándole vueltas al tornillo, colocaron “democráticamente” a una zorra de guardián del gallinero, cuya lealtad a los zorros, combinada con un magnífico conocimiento técnico de las gallinas, les está permitiendo comer gallinas todavía y no sé por cuánto tiempo.

Pero el chantaje que el gobierno no ha tenido más remedio que tragar, no está dispuesto a tragárselo el conjunto de los ciudadanos, simplemente porque ya no pueden.

Y a los gladiadores les ha salido un Espartaco de 90 años, que ya luchó contra los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y ahora está dispuesto a hacerlo en la Tercera.

Y quien nada tiene, salvo la dignidad, nada tiene que perder.

Y ésta, no están dispuestos a perderla, todo lo más, la vida.

Supongo, o mejor estoy seguro, que si los griegos ricos junto a los patrones-amos del actual primer ministro y del ministro de economía quisieran, les bastaba con traer el dinero a su país… y santas pascuas.

Supongo, o mejor estoy seguro, que eso no va a ocurrir, y que a cambio tendrán prevista una reacción violenta por parte de la población y el modo de atajarla, siempre bajo la filosofía de: A río revuelto, ganancia de pescadores.

Pero siempre se escapa algo.

Esta confianza en sí mismos que tienen los amos, es comparable a la que tenían los miembros (entonces no había miembras) del Antiguo Régimen, allá por 1789, antes de que les aplicaran el invento del Dr. Guillotin.

Ya por entonces, existían las voces disidentes de los Enciclopedistas.

Igualmente ahora, existen las de los economistas y filósofos no asalariados, que cada vez son más, y que claman por la regeneración, refundación o simplemente cambio drástico de un Sistema Económico, que se ha demostrado a sí mismo y sin necesidad de comunistas para echarles la culpa, manifiestamente ineficaz por manifiestamente injusto.

De hecho, a todas estas gentes, les está salvando el culo un extraño híbrido entre comunismo y capitalismo: el Celeste Imperio, que tiene en común con ellas, otro “ismo”: el parasitismo.

Pues bien, la situación de Grecia, no puede ser más parecida a la de España.

Vean si no:

1) Un ministro de economía y una política económica y laboral, a las órdenes de los que crearon la crisis, orientada a engordar bancos y depredar pobres.

2) Una política fiscal absolutamente injusta.

3) Un fraude fiscal instituido.

4) Un parlamento que no representa a la población, basado en una ley electoral que no se cambia porque no conviene a los partidos mayoritarios ni a los nacionalistas.

5) Un poder judicial politizado.

6) Unos partidos mayoritarios con suficiente corrupción como para llenar varias prisiones.

7) Una administración hipertrofiada para crear estómagos agradecidos y votos cautivos.

8) Unos medios de propaganda e intoxicación de masas en forma de tele basura y fútbol, que junto a planes de Educación-Enseñanza desastrosos, han estupidizado el país a corto y medio plazo, y que se llaman a si mismos “medios de información”.

9) Unos sindicatos subvencionados, es decir, comprados.

 

Los desequilibrios económicos están siendo tales como los de hace muchas décadas.

Los logros sociales adquiridos durante el siglo XX, han sido segados en los últimos 20 años.

Mientras la banca obtiene los mayores beneficios de su historia a base de especulación, en nuestro país hay 12 millones de personas con criterios de pobreza.

En España, quien realmente reina en estos momentos, no es la dinastía Borbón, es la injusticia.

La pregunta que debemos hacerle a quienes detentan el poder es si van a poner remedio a la situación ahora, o van a esperar a que la cosa se incendie de verdad.

Grecia ya ha avisado.

Cuando los traidores a Viriato (de los que uno era paisano nuestro), fueron a cobrarle a los romanos, además de puñaladas, recibieron la siguiente respuesta:

¡Roma no paga traidores!

Pues los “mercados” SÍ…. ¡y bien!

 

José María Sierra

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Osuna y la Edad Media

Una buena metáfora el mercadillo medieval que Osuna alberga en su plaza principal. ¿De verdad hemos evolucionado tanto? Yo creo que existen muchas similitudes entre Edad Media y Osuna.

No tenemos un rey avaro y cruel, pero sí unos políticos que se subieron el sueldo un 40% de media cuando llegaron al poder.

No tenemos un clero tan presente, pero sí que está muy presente la mano de la Iglesia en muchos proyectos, incluyo a hermandades, algunos sacerdotes locales e incluso a entidades sin ánimo de lucro, como Cáritas a la cual miran muchos hogares de Osuna rogando que les concedan un puesto de trabajo.

Osuna si tiene una nobleza muy destacada. Una clase media con rentas del patrimonio descomunales si la comparamos con la renta del ciudadano medio. Aquí igual que entonces, no se innovaba mucho. El que tiene dinero gana casi sin moverlo, el que no tiene pierde más ante cualquier crisis (epidemia, plagas, sequías, etc.).

En esa época, el campo era la principal fuente de riqueza. Hoy, en Osuna, muchos trabajan en el campo, pero miran al cielo y a la UE y la temen más que a las plagas que solían destrozar la economía de sus poblados.

La vivienda pertenecía a los nobles, que cedían su disfrute a cambio del trabajo en sus tierras. Hoy en día, son propiedad de los bancos, impidiendo por su alto coste, dejar abierta cualquier inversión posterior razonable a sus propietarios.

En aquella época la mujer no era más que un ser útil para procrear y poco más. Hoy en día en Osuna la mujer en su inmensa mayoría tiene sueldo, trabajo y derechos por detrás del hombre. Salvo en empresas públicas, su papel es secundario y precario.

En Osuna, como en Andalucía  llevamos con el mismo sistema 30 años. ¿No es suficiente para descubrir que el sistema no funciona? ¿No debe empezar un cambio (Renacimiento) para poder continuar creciendo?

En aquella época, su población era analfabeta e inculta en su inmensa mayoría. Hoy en día a tenor de los datos electorales y la forma de ver las cosas, no creo que haya mucha mejoría.

Osuna y la Edad Media. Más unidas y parecidas de lo que desde la A-92 se pudiera uno imaginar.

Ricardo Dadabría

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Cuatro. Razones para apagar la tele.

Sí, queridos paisanos, tesis doctorales en sociología y en psicología.
Es lo que de provecho se podría obtener (aparte del dinero que saquen los poco escrupulosos productores) del programa de TV de la cadena CUATRO, titulado ¿Quién quiere casarse con mi hijo?
Técnicamente: Perfecto. Éticamente: Nauseabundo.
Desde el punto de vista sociológico, han escogido unas muestras del zoo humano, perfectamente definidas y diferenciadas.
A saber:
Una pareja de miembros -miembro y “miembra”- de la”Muy Noble y Muy Antigua Sociedad del Tuvo” (mi padre tuvo, mi marido tuvo, mi abuelo tuvo…), caricatura de Pitita Ridruejo con niño cincuentón y aspecto de vendedor de Sofico y que además, dice ser abogado ¿¿??
Otra, integrada por nene adolescente tardío y aspecto de border-line o falto de un hervor, y mami directora,  sobreprotectora y depredadora en nombre del tierno infante, que afirma de éste que además de informático es virgen,  sin especificar por qué sitio.
Otra, compuesta por madre e hijo gay (sólo el hijo dice ser gay), donde el noble pueblo árabe o berebere -no se sabe bien-, parece ser la única división de opiniones, entre madre e hijo.
Otra, formada por un aparentemente prudente y guapo joven, tipo Ricky Martin,  y madre manipuladora y dominantona, que más parece que sea ella la candidata a la boda, y la cual da la impresión de que hay que echarle la comida como a los leones: ¡Desde lejos!
Completan el circo el hombre de los músculos, y los tatuajes, un corpulento inmaduro, con pinta de tener poca autoestima, la cual sustituye por un constante pavoneo verbal y gestual de su cuerpecito serrano, que fue lo que desarrolló en lugar del cerebro, y que dice ser químico y estriper a tiempo parcial.
La mamá, por supuesto, es semejante a las otras, razón por la cual fue seleccionada cuidadosamente.
Todos los grupos tienen tres elementos comunes, que a mí se me ocurran:
1) Los nenes son PARTENOGENÉTICOS (perdón por la “palabrota”), es decir, han sido concebidos sin la concurrencia de uno de los dos progéneres (el padre), es  decir, son sólo hijos de su madre.
2) Aún tienen funcionante el Cordón Umbilical, a través del cual reciben órdenes, protección y nutrientes maternos, en una exhibición mercantil-industrial del Complejo de Edipo, donde lo único que falta por ver, es la consumación de dicho complejo, si es que en algún caso no se ha producido,
3) Todos tienen en común un mismo Animus Depredandi, sólo comparable al que tienen las candidatas a ¿fieles? esposas.Se trata de un Timo de la Estampita televisado, donde todos quieren engañar a todos y que junto al relato de las propias historias, nos muestran lo mejorcito de la zoología nacional e importada.

En el lado de enfrente, que no opuesto, vemos el escaparate del mercado de la carne, también nacional y de importación.
 Se trata de una”subasta a la baja”, donde los precios cada vez son menores y en la que vemos moverse a los subasteros, gentuza que suele estar a la sombra de instituciones, en este caso una cadena de TV.

Y ahora me pregunto yo:
¿Dónde están las feministas, el Instituto de la Mujer y tantas asociaciones que claman o dicen que claman, por la dignidad de la mujer?
¿O es que para esto no hay subvenciones?
¿Donde está el Ministerio de Igualdad?: ¿Igual da?
Igual las eliminadas del programa se constituyen en “Asociación de Víctimas de Telecuatro” y piden una subvención.
Igual hasta se la dan.
¿Es esta la escala de valores que vamos a transmitir a nuestros adolescentes y jóvenes?
¿Son estas las conductas que vamos a inculcar a nuestros adolescentes y jóvenes?
¿Dónde está el Defensor del Espectador?
En unos momentos en que nos estamos planteando reformas substanciales de la educación de nuestra juventud, ante el evidente fracaso de planes anteriores, es necesaria una regeneración ética y moral, por encima y al margen de ideologías y adoctrinamientos.
Es necesario y urgente acabar con las conductas libertinas y con la incitación a las mismas, para que nuestros hijos sean libres y no esclavos en un mundo, donde las elites produzcan esos programas y ellos, primeramente sean concursantes o atentos espectadores, y más tarde, carne de cañón.
En manos de nuestros poderes públicos está el cortar de raíz este tipo de programas intoxicantes.
Tiempos hubo en que este tema era tratado de otro modo.
Aunque en ambos casos fuera de forma falsa, y por tanto injusta, valga decir que tanto a Sócrates como a nuestro paisano Séneca, se les acusó entre otras cosas, de corromper a la juventud.
El final de ambos, ya lo conocen todos, excepto los jóvenes que no saben ni quien era Sócrates, ni quien era Séneca,  “ni si se habían puesto malos”.

José Mª Sierra

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La Madrugá del PSOE

El pasado fin de semana el Partido Socialista celebró en Sevilla, un Congreso para designar quién sería el nuevo Secretario General del partido; en la contienda se batieron el cobre la niña bonita de ZP, Carme Chacón (autoproclamada como Carmen de Andalucía), contra el viejo Rubalcaba, el mismo de los 110 escaños. Finalmente, el viejo se comió a la joven entre mimito y mimito en una madrugá donde hubo puñaladas a “tutiplen”, dejando al Socialismo con más cortes que el trapo de un afilador. El debate ideológico se vendió, pero allí no hubo debate alguno, solo se trataba de quién se quedaba el cortijo.

Rubalcaba que simboliza lo peor del Felipismo y lo peor del Zapaterismo se ventiló a Carme que es ideológicamente si me apuran, ZP pero con peluca; para después en un falso guiño de cohesión interna, poner al Chaconista Griñán como Presidente del partido, sabedor que sólo les queda el reino de Taifa Andaluz para evitar la debacle, y hay que tocar a rebato.

A pesar de todo por más que quieran apoyar al entristecido Griñán, nadie puede evitar que le persiga su pésima gestión en Andalucía, cuyo fatal resultado puede encontrar metáfora en el siguiente relato: resulta que un hombre mientras cenaba en un restaurante se le descompuso el vientre, apurado fue al baño y dio de cuerpo, mas tuvo la mala fortuna que cuando se limpió las posaderas, se le quedó entre los dedos un poco de heces que al atusarse el bigote le dejó una brizna de la referida sustancia, de modo que cuando volvió a sentarse en el restaurante todo le olía a excremento, cuando salió, el taxi olía igual, su piso olía a lo mismo, asustado abrió la ventana y dando una fuerte inspiración, se dijo aliviado para sus adentros contestando el misterio que le desconcertaba, -¡¡¡¡¡¡Es la Junta!!!!!!-.

Somos muchos los que nos hemos dado cuenta del pestilente hedor que emana de la Junta del PSOE, y no aceptamos el adoctrinamiento ideológico del Régimen que pretende imponer a la sociedad que el PSOE y Andalucía es una misma cosa. Somos ya legión, unos por convicción y otros despertados por tanta pestilencia, los que sabemos que Andalucía es mucho más que PSOE y que debe ser de todos los Andaluces.

En nuestra tierra las ollas están dejando de pitar, esto es tan cierto como que cuando abrimos un yogurt lamemos la tapa, pero eso a Griñán en estos momentos poco le importa, tan sólo le quita el sueño, cómo mantener el feudo y consolidar una vez más el Régimen; por lo que a tal fin, se tira últimamente horas y horas pensando tamaña empresa desde sus aposentos en el Palacio de San Telmo sentado en su sillón que costó 5.800 €, donde las hemorroides son delito. Un asesor le preguntó, -Presidente, ¿damos el visto bueno en el Parlamento Andaluz para crear una comisión de investigación en el asunto de los EREs falsos?-, a lo que contestó de inmediato – tú te has “fumao” un brote verde ¿verdad?-.
El pasado 15 de enero un cliente me dijo -¿sabe cuánto me queda para pasar el mes?, 15€-; aquella contestación aun me hiela el alma.
 

Javier Recio

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Dos ostias bien guardadas

Os lo juro. Si llega a estar en la puerta del colegio a la espera de recoger al niño de su alma, las dos ostias se las hubiera llevado de pleno. Plás, plás.  ¡Por Dios! ¡Por Dios! ¡Por Dios! Y todo cristo gritando —maestras, madres, hermanos y hermanas mayores—  y llama a los municipales que el monitor de teatro se ha vuelto majara. Pero las dos ostias a mi primo ya no se las quitaban ni con agua bendita. Y aquí paz, y después gloria. O lo que venga.

La cuestión es que aquí mi primo es uno de los que a finales de los 90 le dijo a la parienta que no te preocupes que yo controlo, pero, como bien nos cuentan los entendidos, antes de llover, chispea. Y a la parienta— bien entradita en carnes—, más  que chispear lo que le cayó fue un aguacero de los que duran nueve meses. Y después, para toda la vida. Pero como os digo, esto fue a finales de los 90, a juzgar por la edad que tiene ahora el zagual que trajeron al mundo. Pero aquí mi primo el yo controlo no las pasó canutas, como es lo normal en estos casos. Normal a no ser que tu padre te diga que no te preocupes, que yo  hablo con tal o cual político del ramo o de la rama y en dos días estás en tal o cual despacho trabajando de nueve a dos y de lunes a viernes por y para el pueblo. Es decir: en el ayuntamiento. Tocándote las pelotas y picando (cobrando) horas extras de esas que se echan por las tardes en los ayuntamientos y que el fulano o la fulana se las pasa del servicio a la mesa y de la mesa a la charlita en la puerta con los compadres o compadras. Y al final de mes te quiero ver, Maribel. (Que no todos y todas son iguales, por supuesto. Hay gente que curra) Pero aquí mi primo, no. Si mi primo el yo controlo no las pasó como pavo en navidad, es porque se lo montó por su cuenta. Y no era para menos. Después de un año y algunos días en la construcción marbellí llevando mezcla y ladrillos de un lado para otro, se vio con la suficiente preparación para decir yo me basto y me sobro. Soy maestro albañil. O maestro ferretero, lo mismo dá. Y aquí mi primo se compró una furgona. Le puso el nombre a la empresa; creo que Construcciones Prematuro (apellido de la familia por parte de padre e inscrito en los dos laterales de la dicha furgona). Y se puso a dar vueltas por el pueblo. Carrera arriba y Arco de la Pastora abajo y párate en el Bibemdun (o como se diga) y echamos un café. Y pasó un año y otro. Y el zagalillo p´arriba y aquí mi primo colocando ladrillos a destajo y la parienta que se saca el carnet de conducir (pagado a tuti plen, no como otras criaturas que, para pagarse el puto carnet, tenían que hacerlo poquito a poco, como se va pudiendo). Ay que joderse.

Y de tanto chupar, pues reventó. Me refiero a los ladrillos. Pero mi abuelo Rafael decía un viejo refrán que se me ha quedado grabado en la memoria: “El pobre se acostumbra pronto a ser rico, pero que el rico se acostumbre a ser pobre, eso ya es más complicao”.  Y cuánta razón tenía el viejo. Y cuánto me han ayudado en la vida esos viejos refranes. Pero la otra tarde me acordé de otro consejo de los que me daba mi abuelo Rafael: “Antes de que te dé él a ti, endíñale tú a él”. Y con esa idea salí detrás del zagalillo jurándome que, si mi primo estaba en la puerta y me ponía por embustero una vez más, se las endiñaba. Y es que, desde primeros de octubre pasado, tengo a su zagal como alumno en las clases de teatro que imparto aquí, la capital del reino. Lo apuntó la madre, porque según ella el teatro desarrolla la sensibilidad, y, entre la que ya —según ella— su hijo lleva consigo por gracia de Dios, y la que pueda desarrollar en las clases, pues bueno, que saldrá un artista. Y el zagal, os lo juro por mi colección galdosiana de los Episodios Nacionales, tiene de sensibilidad —al menos dramática— lo que yo de legionario en Ceuta. Pero apuntado está. O estaba. A la segunda semana de empezar las clases tuve que hablar con el padre (mi primo el yo controlo) porque el vocabulario del nene (el zagalillo) no era el más adecuado, y mucho menos en un centro educativo. ¡Pero que cómo que mi hijo!.. ¡Pero que cómo que tales palabras!..  ¡Pero que mi niño!.. Y así hemos estado desde octubre. Cada tres o cuatro días hablando con el padre en la puerta del colegio sobre la actitud del nene en clase. Y el padre que no. Que no y que no y que no. Que mi niño eso no lo dice que mi niño eso no lo hace. Y yo cada día observándolo con más detenimiento. Su BMW  aparcado en doble fila. Su móvil al cinto y bien a la vista. Sus buenos zapatos. Su buena chaqueta. Su amor a la patria en forma de pulsera en la muñeca derecha.

Pero el viernes pasado, respiré. Llegué al colegio y la directora me comunicó que había una baja en la lista de alumnos. Miré la lista y vi tachado el nombre del zagal. Y como os digo, respiré. Aunque, por poco tiempo. Entro en clase y comienzo a poner orden. Alguien me llama desde la puerta. Miro hacia atrás. Y allí lo tengo una vez más, pero esta vez despidiéndose. Álvaro, profe, adiós gilipoyas. Y con su brazo levantado y sus dedos índice y meñique sobresaliendo de los demás, me dijo adiós. Encima de gilipoyas, cornudo. Salí detrás de él y (os lo juro una vez más) si llega estar en la puerta el padre y me lo vuelve a negar, se las hubiera endiñao. Sin previo aviso. Pero no estaba. Me guardo las ostias y pongo el incidente en conocimiento de la directora. Entro al servicio. Me refresco un poco la cara y, al mirarme en el espejo y ver las gotas bajándome por el rostro, no pude evitar una sonrisa. Son los mismos, me digo. Quinientos kilómetros de separación. Otro acento. Quizás incluso otras costumbres, pero de poca importancia. Pero son los mismos. O mejor dicho: es el mismo. Aquí mi primo el yo controlo, con su coche o furgona dando vueltas la Carrera adelante y el Arco de la Pastora abajo pensando que, el dinero, viste al hombre. Madrid u Osuna, poco importa. Me seco el rostro y vuelvo a clase. Los alumnos me esperan. A trabajar.

Álvaro Jiménez Angulo

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