Paisajes

El 14 de febrero de 1766 nació Thomas Malthus, célebre economista y demógrafo. Fue, quizá, la primera persona que vio la que se le venía encima al planeta por el aumento imparable de la población. Algunas de sus teorías, expuestas desde el observatorio privilegiado que constituía Gran Bretaña durante la naciente Revolución Industrial, son aún de uso común para demostrar la necesidad existente de disminuir, ya de forma drástica, la explotación de los recursos naturales del planeta y de acabar con la destrucción de bosques primarios.

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Aulas

Cuando era estudiante de filología, allá por los años ochenta, iba a clase a la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, edificio de inacabables pasillos con capacidad para albergar tres facultades universitarias. Allí, subiendo y bajando escaleras monumentales y abriendo y cerrando pesadas puertas, pasé años maravillosos, de aprendizaje continuo.

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Sobre ‘descubriciones’

Esta semana ha salido a la luz una de esas joyas que merodean por el divertido territorio tiktokero. En el vídeo aparecen Judith y Javi, una pareja de hermanos, amigos o novios de los que acostumbran a pulular por estos lares; caras de plástico, sonrisas del chino y filtros bronceadores. Judith, que es la que hace las veces de portavoz y lleva la voz cantante, explica aparentemente ilusionada la “descubrición” del joven Javi, que se limita a sonreír orgulloso mientras mueve su tupé.

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Desde mi calle – Empacho

Lo primero que me dijo Gaelia cuando la vi en este enero, es que estaba empachada. Me pareció curioso que usara esa palabra un poco caduca y le pregunté de dónde la había sacado. La he oído estos días, me respondió. El periodista Iñaki Gabilondo ha dejado su columna de opinión diaria en la Cadena Ser, porque está empachado. Y es que es así como nos sentimos muchos.

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Alianzas

Siempre ha habido guerras y fronteras, ilusiones de dominio. Hace años, quizá cuarenta, tuve la fortuna de leer Cabrera, una novela del madrileño Jesús Fernández Santos. En ella, narrado en primera persona y con un aire inspirado directamente en la novela picaresca, se novelaba el drama vivido por los soldados franceses apresados tras la Batalla de Bailén. Si no recuerdo mal la historia, fueron conducidos a las costas gaditanas y encerrados en pontones —barcos viejos anclados a vista de costa— durante una larga temporada, con los problemas sanitarios que suponen el hacinamiento, la mala alimentación y la falta de higiene y de ejercicio físico.

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