Montaña rusa de emociones en un final inesperado para el “máster” Antonio Cuevas

La Casona de Calderón

Un nuevo pique de la pareja sevillana con Iratxe, que no se quedaron callados ante las pullas de su rival, el emocionante reencuentro con sus familiares, el varapalo de la prueba por equipos y un desenlace inimaginable. Antonio experimentó, de principio a fin, un continuo sube y baja emocional en su último día como participante de “Masters de la reforma”.

Los concursantes fueron pasando por caja uno a uno para recibir el momento más emotivo y gratificante del programa, la visita de un familiar tras meses sin verse. Nuestro vecino Antonio recibió la visita de su madre, Guadalupe, que, para sorpresa de nadie, llevaba un tupper. Esa inherente preocupación por la alimentación de sus hijos que va unida a las madres. El de Osuna, pillado en un momento de tensión, se vino abajo -como casi todos- y protagonizó una escena preciosa. Aquí el resumen:

Más tarde, en la prueba por equipos, los azules no fueron capaces de completar su trabajo a pesar de que, como comentó Antonio, “con la compenetración que tenemos con esta pareja -Naomi y Álex-, pensaba que podíamos haber sacado un resultado más positivo”. Finalmente, fueron Albert e Iván los que entraron directamente en la final. Aquí el resumen:

Llegados a la prueba de eliminación, el jurado, que ya había salvado a Naomi y Álex, valoró y tomó la decisión de eliminar a Antonio y Elisa. Una nueva bajada emocional que duró lo mismo que Tomás Alía en comenzar a hablar. El arquitecto y diseñador español ofreció a Antonio un puesto en su estudio, ubicado en Madrid, para desarrollar su carrera profesional. El de Osuna, aunque no levantó los pies del suelo, subió a las nubes a la velocidad de la luz en un viaje del que aún no debe de haberse recuperado.

 

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