Miguel Caballo trae a Osuna el «I Encuentro Juveniles del Espuny»

  • En la foto, de izquierda a derecha: Lili, Ángel, Sánchez, Algarra, Campos, Ostos, Rafael y Pala, arriba. Espada, Carlos, Caballito, Moyo y Torres, abajo.

Hoy El Pespunte trae la enésima iniciativa de Miguel Caballo, que se ofreció gustoso para hablar del evento que está organizando y que tendrá lugar el próximo día 15 de agosto en el Hotel Palacio del Marqués. Recién llegados a su tienda para deshilvanar el tema, Miguel nos recibe inmerso en su faena, rodeado de papeles y demás apuntes propios de quien tiene amarrado hasta el último detalle. El «I Encuentro Juveniles del Espuny», cita que nace de su constante inquietud unida a la añoranza de una fortísima amistad juvenil, reunirá a un grupo de amigos que, con su afición al fútbol como excusa, forjaron una relación de las que perduran en el tiempo. Después de aquellos años, centrados en la primera mitad de los setenta, la vida fue paulatinamente haciendo su trabajo y separó los caminos de aquel grupo de muchachos, pero aún hoy, 45 años más tarde, se recuerdan y acuden a la llamada de Miguel.

 

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«Aquella época para nosotros no fue sólo fútbol, éramos un grupo de amigos. Salíamos los domingos o incluso en Navidad, cuando tuvimos que recorrer las casas de cada uno de nosotros para tomarnos algo juntos», las palabras de Miguel desprenden un grato sentimiento de unión a aquel grupo. Y cómo no iba a hacerlo, si entonces tocaba compartir desde las botas de fútbol hasta el jabón de la ducha, el peine, o hacer turnos para enjabonarse unos mientras se enjuagaban otros. Vivencias que nutren el alma y fraguan hermandad.

  •  1974, de izquierda a derecha, Crujeras y Villegas, sobre los demás. Cárdenas, Cadenas, Luis, Lobo, Ángel y Caballito, de pie. Porras y Pazos, en medio. Zamora, Ostos, desconocido, Pérez, Cardeñosa, Daniel, abajo.

Remontándonos al año 70, Miguel rememora: «Los sábados por la tarde nos reuníamos para las charlas del párroco Don José Cabrera en la Iglesia de la Victoria, y ese mismo año este párroco hizo un equipo llamado Club de la Victoria con el que fuimos a disputar las Olimpiadas de la Amistad a Morón de la Frontera. Íbamos con banderas, un himno aprendido…y en aquel torneo llegamos a la final, qué curiosidad que en aquella cita fuera Páez, posterior portero del Sevilla FC, quien decidiera el partido parando 5 penaltis en la tanda. Fue espectacular, y Antonio Lebrón marcó el penalti de la victoria. Después se formó el primer equipo juvenil, y aquellos fueron los inicios de los que vamos a juntarnos».

En el ’71, llevados de la mano por Curro Tusset, aquel equipo de chavales entrenados por Manolo Herrera que acaba de desbancar al -prácticamente imbatible- instituto Rodríguez Marín en la tradicional competición entre colegios, formó el primer equipo juvenil del Osuna Bote Club. De todos los colegios fueron saliendo jugadores ilusionados hacia el equipo juvenil, «Carlos Pérez de la SAFA, entre otros, algunos también de Fátima, del colegio Rodríguez Marín, y del instituto, como Eduardo Ferrón, Antonio Calderón, el guardameta Páez, Miguel Martínez, que estaban más hechos», recuerda Miguel.

Llegados desde Barcelona, Madrid, Córdoba, Sevilla, Málaga, multitud de puntos de la geografía española y alguno desde el extranjero, sobre 35 juveniles de los años 1971-72 hasta el 1974-75, que son los que compondrán esencialmente la reunión, se reencontrarán en Osuna en lo que se avecina como una emocionante velada llena de sorpresas. Guardando con recelo muchos detalles para no arrebatarle un ápice de impacto, sí cabe decir que Fernando Cano, amigo de Miguel, se ha involucrado con sus medios en la preparación del acto.

Miguel Caballo, que ya publicó El origen del fútbol en Osuna en abril de 2017, tiene en preparación su secuela -sobre el fútbol de la posguerra- y una publicación de otro calado que está practicamente terminada: «Osuna en fotografías, con unas 450 fotos de Osuna, la mitad inéditas, y algunas incluso con más de 100 años. Irá organizado por temas y me está quedando precioso», nos asegura Miguel. «En otoño también me gustaría montar una exposición para el Ayuntamiento sobre las primeras elecciones municipales en Osuna. Este año se cumplen 40 años de las elecciones del ’79 y tengo un material extenso que muestra como se vivieron esos 4 años, qué se hizo y qué no. A ver si puede ser y me da tiempo, porque lo disfruto muchísimo».

Este investigador autodidacta, que regenta un comercio en la calle Carrera, no entiende de perezas y sobresfuerzos cuando se trata de Osuna. Todo por y para su pueblo en una labor que le rellena hasta el último hueco del día pero que acoge con total pasión. Miguel profesa una devoción sin parangón a la intrahistoria del pueblo que le vio nacer y del que atesora un archivo único y de valor incalculable. Libre de fatigas, emprende variedad de proyectos, siempre con alguno bajo la manga, en la que los máximos beneficiados son el pueblo y sus habitantes.

  •  1974, de izquierda a derecha, Miguel Caballo, Abad, Villegas, Cristóbal, Ostos, Ángel, arriba. Daniel, Lobo, Rafael Suizo, Pazos y Zamora, abajo.

Fotos: Archivo de Miguel Caballo.

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