Los zombis dieron vida a la Carrera en una original iniciativa celebrada en Osuna

Durante la noche del sábado y la madrugada del domingo Osuna acogió la celebración de la iniciativa ‘Apocalipsis Zombi’. Se trata de una actividad de ficción apocalíptica donde el casco urbano de nuestro pueblo se convirtió en el escenario de esta iniciativa.

Durante la noche del sábado la calle Carrera acogió un número importante de curiosos que no quisieron perderse la posibilidad de conocer in situ en qué consistía esta iniciativa y pudieron disfrutar de una Carrera con más ursaonenses de lo habitual paseando y asistiendo a este original espectáculo y dando vida a la calle principal de Osuna que muchos anhelan como el centro de esparcimiento y el divertimento de los ursaonenses.

En algunos momentos, la Carrera se convirtió en un hervidero de ursaonenses que -aun no compartiendo el tema zombi- quisieron vivir de cerca esta interesnate actividad.

A continuación reproducimos la narración de cómo transcurrió esta noche apocalíptica, por parte de uno de los participantes en la misma.

Acorralados en el parque San Arcadio, así empezó todo.

Muchos nervios y mucha indecisión. Algunos empezaban a maquinar sus pequeños planes, otros esperaban más información. De pronto, llegaron los militares y el Coronel Enrique tomaba el mando e iba dando las primeras instrucciones de la noche. “Todo está bajo control” fueron sus primeras palabras, nos explicaron el método de evacuación y pronto surgió el caos.

Entre la espada y la pared nos vimos rodeados de zombis. Los militares nos escoltaron hasta el mirador de El Coto, un camino parcialmente tranquilo hasta que llegamos allí.

De nuevo el Coronel Enrique nos daba nueva información, la zona no va a ser evacuada pero hay datos fiables de que existe un laboratorio secreto en el pueblo donde posiblemente haya una cura.

Mientras nos separábamos por equipos apareció un personaje que lo cambaría todo, Vladimir, un líder de una especie de milicia que dio muerte al Coronel Enrique y nos dijeron que sabían que 3 objetos eran necesarios para obtener el antídoto. En medio de una estampida mi grupo se separó y alrededor de 10 anduvimos solos desde El Coto hasta la plaza de Cervantes donde encontramos a nuestros compañeros y a los militares que supuestamente iban a guiarnos durante el recorrido.

Llegamos al parque y nos disponíamos a llegar al que era el primer punto de la misión, la terraza Bribón, varios nos adelantamos del grupo y vimos a varios zombis esperándonos justo en la parte de atrás de la plaza de toros, ahí empezó el caos. Mi grupo se quedó atrás, yo seguí corriendo hacia la terraza Bribón por la carretera de Lantejuela sin dejar de encontrarme hordas de zombis por el camino, corrí y corrí hasta llegar al cementerio, donde aprovechando un hueco en la pared, esperé a encontrarme con el resto de mis compañeros, los que quedaban.

Juntos de nuevo volvíamos hacia la terraza bribón. Con los nervios y las pulsaciones a 140 empezaron las discusiones, la mayoría del grupo quería llegar al punto por el camino más corto y directo, 3 más y yo nos separamos del grupo y avanzamos más cautelosamente hasta llegar al punto, la pista nos la daba una científica, nos decía que solo sabía que en la plaza de toros o en Motola, encontraríamos algo que nos serviría de gran ayuda, de nuevo mi grupo, guiados por unos militares que eran más traidores que líderes, querían llegar por el camino más recto, justo por donde yo me había encontrado a 60 zombis. Nos separamos de ellos de nuevo, no los volveríamos a ver.

Decidimos pasar, dando un pequeño rodeo, por la plaza de toros, al instante escuchamos gritos de alguien que nos hacía saber que era una trampa, corrimos para ponernos a salvo y decidimos ir hacia Motola.

Callejeando por las callejuelas, encontramos a otro grupo que andaba bastante perdido, nos dieron información bastante valiosa, la siguiente pista la tenía un vagabundo al que conocían como “El polilla” que a cambio de algo de comida o bebida, te daba una de las pistas más importantes.

Dimos un grandísimo rodeo para volver a subir hacia la universidad que era donde se encontraba este personaje, el rodeo lo tuvimos que dar porque nos informaron de que toda la zona de La carrera y Plaza España estaba infestada de zombis. En la iglesia del Carmen encontramos de nuevo a uno de nuestros líderes que nos acompañará hasta la universidad. El rodeo nos llevó a subir por toda la calle Antequera y Caldenegros. Llegamos a la universidad y decidimos flanquearla y llegar por la parte trasera, por supuesto, la universidad estaba fuertemente protegida por los zombis.

Cubiertos por la oscuridad, decidimos esperar y observar lo que ocurría, veíamos a cientos de zombis andando por las calles de alrededor de la universidad. Nuestro líder, haciendo caso omiso a nuestros consejos decidió acercarse a la universidad y convenció a 2 de nuestro grupo. La próxima vez que los vimos, ya eran zombis.

Sin oportunidad de llegar a la universidad por ese flanco, decidimos llegar por el contrario. Acertamos. Conseguimos encontrar a “El Polilla” que a cambio de comida nos dio información valiosísima, una tarjeta y un número que resultaron ser las coordenadas del laboratorio y que deberíamos encontrar una llave en el coto, esto último fue una pista falsa.

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Estábamos descansando y bebiendo agua dentro de la universidad cuando de pronto, llegaron 2 zombis runners. Corrimos de vuelta al punto de encuentro que previamente habíamos acordado por si pasaba lo que pasó y nos dimos cuenta que habían capturado a 2 chicas que se habían unido al grupo en el camino hacia la universidad. Justo después de esto, encontramos a uno del primer grupo que se unió a nosotros ya hasta el final.

Otro gran rodeo y otra caminata para llegar al coto y no encontrar nada. Nos llegaba información de que los pocos supervivientes que quedaban, llegaban escoltados por militares y rodeados de zombis, se dirigían dirección al matadero. El objetivo estaba claro, tendríamos que llegar al matadero antes que los supervivientes, pero nos encontrábamos en el coto y ellos ya irían por el parque. Atajamos con la ventaja que nos daba ser de Osuna y conocernos bien el terreno y llegamos justo a tiempo, los supervivientes estaban en el laboratorio y participamos en la que sería la última prueba de peso, entramos en una habitación del laboratorio y nos encontramos a un científico que sujetaba un pequeño frasco, el antídoto. Nos lo entregaría a cambio de un disco OM, uno de los supervivientes había conseguido ese disco y se lo entregó. Segundos después del intercambio, el científico saca una pistola y dice haberse arrepentido de entregarnos el antídoto y que tenemos 5 segundos para abandonar la habitación, todos corrimos y oímos un disparo en nuestra espalda.

La siguiente información era que deberíamos volver a subir hacia la iglesia de la Merced, eran las 5 de la madrugada, todos fundidos y sin moral alguna nos disponíamos a subir, sospechando de todas las esquinas. Llegábamos a la Merced cuando de pronto, un grupo de supervivientes corrían cuesta abajo, Luis de Molina. ¡¡RUNNEEEEEER!! gritaban, bajamos hacia el Ayuntamiento donde nos esperaban algunos militares con un científico. El científico nos decía que le hacían falta dos botes como los que teníamos pero que tendríamos que regresar al laboratorio, en el matadero, para generar el antídoto. Ya por fin regresamos hacia el laboratorio los pocos supervivientes que quedábamos, llegamos y nos guiaron hacia dentro del polideportivo pero, de nuevo, era una trampa, rodeados de zombis corrimos y corrimos hasta que de pronto se vio en el horizonte una columna de humo y muchas linternas, eran los militares en la puerta del laboratorio donde estaba preparándose el antídoto. Por fin, estábamos salvados.

En resumen, me quedo con la grandísima experiencia que se vive, no lo crees, pero cuando estás jugando, te metes muchísimo en el papel y corres por tu vida como si de verdad estuviera en riesgo. El punto flaco, un poco el descontrol, es evidente que se les fue de las manos, hubo momentos en que nos decían que se había acabado el juego, llegaban informaciones de todos lados y cada una con una versión diferente y sobre todo y lo que más estropeó el juego, es que los zombis NO PODÍAN CORRER y por supuesto, lo hacían, poniéndonos las cosas a los supervivientes muchísimo más difícil, hubo momentos en los que me veía huyendo de 60 personas corriendo hacia mí… Supongo que en un Apocalipsis Zombi, debe reinar el caos. Repetiría.

José Manuel Dominguez, alias “Bubu” Superviviente del grupo Negro B.

Foto 1: Sara Casanova

Foto 3: María Martín García








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