Los silencios de Quintero

Los adoquines en Sevilla, los vasos chocándose camino de la mesa, la freidora de la abuela, los labios despegándose, lo que se dice al oído, las miradas cómplices. El zigzagueo del humo saliendo del pitillo, la ceniza derrumbándose en el cenicero, el hielo consumiéndose en el vaso. La saliva, la página terminada, la esquinita marcada. La punta del boli danzando sobre el folio, las gafas cayéndose en la mesilla, el crujir de unos pies por el pasillo.

El grillo, la cremallera de la chaqueta, las manos que se saludan. La pelota contra la pared, los zapatos sobre los peldaños, las llaves en la mano de la gente que conoces. Las puertas que se cierran, las olas del mar, las malditas ruedas de las maletas por el empedrado de nuestro casco histórico. La Giralda de puntillas, los golpes al cazo del café en Casa Ruiz, la cera cayendo en el asfalto.

El click de una lámpara conocida, el pitido de la cajera pasando los productos, las monedas cayendo sobre el metal, la tiza estrujándose en la pizarra, la cerveza deslizándose por la barra. La marcha del coche, los cascos de los caballos, el metal de los churros. El abrazo, la vergüenza, la timidez, la prudencia. Las palomas picoteando, una fuente cualquiera, un bar con parroquianos. Las persianas, la ducha, el giro del pomo, los cajones. Los sudores, el placer, el suspiro, el gemido.

El tiempo, invencible e inevitable, amigo mudo de palmada en la espalda. La vida, novia primera y última, amor apasionado y decadente, llama amenazada por el viento. La vida. Solo unos pocos saben pasearla por sitios distintos, desnudarla en callejones por los que nadie deambula, joderla hasta que acabe enamorada de ti. El silencio, el día a día, el ruido sordo y reservado, el marginado. Solo una persona supo respetarlo, darle su sitio, entenderlo. Jesús Quintero fue el primer ser humano en ser educado con el silencio. Con él nació la pausa, supo hablar sin palabras, parar el tiempo, darle a la vida un ritmo propio. No sé si ustedes lo habrán notado, pero hoy el silencio se ha callado. No ha sabido que decir. Se ha terminado la entrevista que aquí tenía con El Loco.

 

Santi Gigliotti
Twitter: @santigigliotti
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