Las Abejas

La Casona de Calderón

La observación a simple vista y en periodo corto de tiempo, nos muestra un medio físico y biológico estable e inmutable. Pero si elevamos el tono de la observación veremos que se producen cambios que antes no habíamos percibido.

Es sabido que los seres vivos interaccionan entre sí produciendo modificaciones en los ecosistemas, y al hombre se le asigna un papel principal en las mismas. Al menos eso es lo que se dice.

Verdadero o falso, se está evidenciando que la acción del hombre incide en la cadena trófica produciendo, como consecuencia, una sensible disminución en el número de individuos en ciertas especies, como es el caso de la abeja, que va a ser protagonista en este comentario.

La abeja tiene una influencia innegable en el medioambiente. Es un agente polinizador de primer orden debido a su deambular de flor en flor repartiendo polen, caso indispensable para la reproducción de plantas dispensadoras de nutrientes para animales y para el hombre.

Un informe de la FAO estima que “hay 100 especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos en todo el mundo y 71 de ellos se polinizan con las abejas”.

La reducción en número de este insecto es calificada como preocupante y se achaca al uso de ciertos pesticidas y fertilizantes en la agricultura. Hasta el punto que la UE prohíbe el uso de algunos de ellos considerados responsables de esta merma.

He sabido que la Universidad de Córdoba, junto con el INIA, investiga el efecto que determinados pesticidas tienen sobre la vida de las abajas.

Una cosa lleva a otra y de ésta a parodiar – perdón por la osadía- a Samaniego:

Acercóse a un colmenar

Ramón, osao y curioso.

De allí salió, por goloso,

picoteao y a la ehpantá. 

El trillado sendero del recuerdo me lleva ahora a un manchón de arboleda y monte en Cantalejos, en la traspuesta de Las Viñas (paraje situado en las proximidades de Osuna).En él se situaban unas colmenas de abejas a las que los niños teníamos prohibido acercarnos por mor de posibles picaduras. Pero Ramón, fascinado por el misterioso lugar, se aventuró a desvelar el enigma y puso pie en el manchón. La comunidad de himenópteros debió sentirse amenazada, salió en su propia defensa y, en la espantada, aguijoneó masivamente a Ramón, que volvió con la cara tumefacta y transido de dolor.

Hoy estos casos se tratan con antihistamínicos, pero en la época se aplicaba el remedio del barro, tildado de ineficaz por los entendidos,y, entonces, era la naturaleza quien, por sí sola, zurcía el desgarrón.

Tal como afirma la FAO, una gran cantidad de plantas, entre ellas las frutales, son polinizadas por las abejas, de manera que la desapariciónde este insectodejaría vacuos los gineceos y  yermos los campos, poniendo en un brete los tradicionales recursos alimenticios. Es cierto que el hombre es capaz de encontrar soluciones a cualquier problema, pero los hábitos nutricionales actuales desaparecerían con las abejas.

En la medida que nos corresponda, obliguémonos, pues, a la conservación de esta tan necesaria especie para la preservación de una parte significativa de nuestro sustento.

Salida de la colmena

la Reina volando va

y los zánganos, ociosos,

coyunta con ella han.

Gozosa celebración,

grata fiesta, orgía nupcial.

Pero, ¡ay!, las artesanas

picando las flores van

recogiendo el dulce néctar

para miel elaborar.

Adherido entre sus patas

llevan polen al volar,

y posando en otras flores

ovarios logran preñar.

Así alimentan al mundo.

¡Qué mundo tan desigual!

 

Antonio Palop Serrano

 

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