Lameculos

Parejo y Cañero Intermedio fijo

Perseguir es ir siempre por detrás, siguiendo los pasos que otros van dejando, girando en las curvas en las que otros giran, viviendo como presente los recuerdos de lo que seguimos. Los policías viven persiguiendo el mal, analizando cada prueba, siguiendo el rastro, mezclando la astucia y la intuición para ser capaces de atrapar aquello que persiguen. Adelantar es dejar de perseguir para comenzar a ser el perseguido. Así va el juego en este pillapilla de la vida.

Las personas perseguimos, pero, al contrario que la Policía, lo hacemos por muchos otros motivos. Todo el mundo va detrás de algo, hasta el que no sabe lo que busca. El otro día pasé por una discoteca que tenía en su fachada una frase que rezaba: “Follow your dreams”. Y pensé, oye, ¿y por qué no? Los sueños y las fantasías no entienden de sitios ni de personas. Para uno, el sueño puede ser tomarse un cubalibre y perrear hasta el suelo en una sala llena de gente, mientras que para otro el sueño puede ser tener abierto su garito y que el ocio nocturno vuelva a su cauce normal.

Cada uno sueña lo que quiere y va detrás de lo que puede. Es una pena que lo de perseguir tus sueños esté tan manoseado por la industria mindfulness porque a muchas personas les está llevando a una grave confusión. Sinceramente prefiero una sentencia así en la puerta de una discoteca que colgada en una storie de Instagram. Gracias a muchos vendehúmos hay mucha gente pasada de peso y con las rodillas destrozadas pensando que puede perseguir a Usain Bolt y adelantarlo.

Luego, también hay personas que no van detrás de objetivos, sino que se dedican a hacer de sombra de otras personas, porque ese es su verdadero objetivo. Este tipo de gente se conoce como lameculos y/o palmeros. Los lameculos aplauden y luego tratan de imitar lo que han aplaudido. Son tipos a los que les gustaría ser aquello que vitorean, pero no se atreven, y eso es lo que les convierte en simples aspirantes a marca blanca. Elogiar algo una vez es lícito, repetirlo una segunda vez es de lameculos. El elogio debilita, y no solo a quién lo recibe si no también al que lo dice. Dorar la píldora a alguien de manera excesiva nos convierte en perdedores dispuestos a sumir que no están capacitados a hacer algo que merezca la pena que otros aplaudan.

El complejo es primo hermano del peloteo. Por eso, un requisito básico para perseguir algo en condiciones es la personalidad. La personalidad es la capacidad que tenemos de distinguirnos del personal, ser fiel a uno mismo es una de las cualidades más preciadas que tenemos, la lealtad hacia nuestro ombligo es parte de nuestro atractivo. Revelarse muchas veces consiste en ser uno mismo. Nuestras creencias son nuestra patria, nuestros errores lo que solidifican sus pilares. Prefiero morder el polvo que chupar culos. Es así de sencillo. Una persona segura de sí misma no solo es capaz de soñar en libertad si no que a la vez es capaz de enamorar y levantar pasiones.

Perseguir es ir siempre por detrás. Los asesinos a sueldo persiguen, los acosadores importunan, los pesados molestan. Nuestro presidente del gobierno con su afán de protagonismo y su complejo de inferioridad como gestor ha conseguido hacer el ridículo persiguiendo a Biden por los pasillos cual vendedor de enciclopedias. Y es que ese es el problema, que cuando una está tratando de seguirle la pista a alguien, desecha la oportunidad de crear su propio camino. Y probablemente, eso es lo que nos hace falta, un camino propio. Algo nuestro.

Santi Gigliotti
Twitter: @santigigliotti
Fotografía: Unsplash.

 

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