La profesionalización del ocio online: poker, video-blogs… una alternativa al alza

Parejo y Cañero Intermedio fijo

El mundo está cambiado a pasos agigantados. Nos damos cuenta, por ejemplo, cuando volvemos a ver películas de hace 15 años y recordamos que antes no existían redes sociales ni smartphones, apenas estaba comenzando la era digital. Internet no ofrecía el amplio abanico de ocio, cultura, servicios o mercadeo que tenemos hoy a nuestra disposición. En general, la introducción de estas tecnologías a nuestra vida cotidiana ha supuesto un giro drástico en nuestras costumbres, y también en nuestra perspectiva de las cosas.

Parece que la manera de relacionarnos, de comunicarnos, de interactuar con la información, de consumir productos y entretenimiento se han visto sensiblemente afectados por lo que internet puede ofrecernos, se trata de una ruptura de las fronteras y de los límites, y no sólo a la hora de recibir y consumir, sino también a la hora de ofrecer: escritores amateur llegando al otro lado del charco con sus novelas publicadas en Amazon Kindle o en AppleBooks, películas y series que se estrenan simultáneamente en decenas de países gracias a las plataformas de video en streaming, músicos que prueban suerte a través de YouTube o Spotify y que son descubiertos en cualquier lugar del mundo, son demostraciones de que algo ha cambiado, y quienes están dispuestos a abrirse al cambio podrán obtener muchos beneficios.

Estamos hablando de plataformas universales en las que cualquiera puede registrarse, pero no necesariamente hay que subirse a ese barco para aprovechar lo que internet puede ofrecernos. Reinventarse en estos momentos es lo que puede diferenciarnos de los demás y sortear la competencia para destacar y diseñarnos una profesión a medida. Por eso cada vez más personas emprenden por su cuenta dedicándose profesionalmente justo a lo que les gusta hacer, desde expertas en maquillaje creando video-tutoriales que aprovechan para patrocinar cosméticos de alta gama hasta jugadores de poker profesionales compitiendo en torneos de carácter internacional, o artistas que modifican muñecas creando piezas únicas y vendiéndolas a través de internet.

Por supuesto, las reglas no son las mismas para todos los casos. Aquel que pretenda vender sus productos, sea a nivel nacional o internacional, sabe que debe planificar con sumo detalle su estrategia, que pasará por una impecable difusión y viralización a través de las redes sociales. Esto lleva detrás un exhaustivo estudio de las opciones que nos brindan las mismas, y a veces incluso conllevará una inversión en productos premium. Por otra parte un jugador que desee hacerse un nombre en el mundo del poker online también será consciente de que debe practicar mucho antes de un torneo y que requiere mucha disciplina. Convertirse en jugador de poker profesional es una opción bastante alternativa, en el sentido de que requiere de una voluntad y una responsabilidad férreas para gestionar tanto el tiempo como los beneficios. En ese sentido, difiere del jugador profesional de deportes electrónicos o eSports, que se rigen más por normas similares a las de los deportistas de élite convencionales, entrando en el mercado de fichajes para pertenecer a equipos, por ejemplo, mientras que en el poker no siempre se pertenece a dichos equipos.

Parece que ocio y negocio llegan a veces a desdibujar sus fronteras, pero tal vez de lo que se trata es de hacer aquello que siempre se quiso hacer, de responder a la pregunta “qué quiero ser de mayor” cuando ya se es mayor. El empoderamiento está más presente que nunca, en un momento que ha llevado a ello por dos motivos: los recursos están al alcance de la mano gracias a las nuevas tecnologías. Tener recursos activa la creatividad, pero a la par de esto, la crisis económica y la subida de la tasa de paro de un tiempo a esta parte también ha hecho que muchas personas se hayan encontrado con exceso de tiempo libre, y el aburrimiento también ayuda a descubrir la inspiración que en otras ocasiones, por estrés o exceso de ocupaciones, no conseguíamos hallar.

Ciertamente, algunas de estas personas comenzaron sus emprendimientos como alternativa hasta que encontrasen un puesto de trabajo acorde con sus necesidades, y luego descubrieron que su plan eventual tenía una viabilidad duradera. Este tipo de profesionales, que cada vez engrosan más la lista, son los verdaderos agentes de un cambio social en el que las reglas del juego poco a poco están cambiando: horarios más flexibles, conciliación familiar, especialización o incluso todo lo contrario, diversificación de funciones para poder abarcar más áreas. El emprendimiento, no obstante, no es sólo comenzar a trabajar y rentabilizar nuestras habilidades, sino que comienza en el momento en que tomamos la iniciativa de cambiar algo, por ejemplo, de formarnos, incluso de manera autodidacta, y esta es otra opción que nos brinda el momento presente y los entornos digitales.

Pero sobre todo, si algo estamos descubriendo, es que disfrutar de nuestro medio de subsistencia es algo no tan alejado de la realidad como habíamos empezado a creer con el paso de los años, sino que depende del grado de implicación de cada uno y lo que esté dispuesto a arriesgar por la profesionalización de sus aficiones. El modelo parece que se está imponiendo poco a poco, y quienes de verdad tiene una planificación detrás, efectivamente están rentabilizando el ocio a través de internet.

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