José A. Barrera: “He pasado días muy tristes desde Osuna tras el cierre de las plantas de Nissan”

Este Ingeniero Industrial jubilado emigró a Barcelona y desarrolló parte de su vida profesional en esta multinacional

La Casona de Calderón

Cuando, hace muchos años, la multinacional del automóvil Nissan se hace con la propiedad de Motor Ibérica, los empleados recibimos la noticia con enorme alegría, era un balón de oxígeno que aseguraba, en primer lugar, nuestros puestos de trabajo, que no era poco en aquella época en la que, una de esas crisis cíclicas, nos tenía a todos muy preocupados, pues a pesar de que Motor Ibérica era una empresa puntera en España y fuera de España, la crisis estaba haciéndola tambalear.

Con Nissan, además de asegurar nuestros trabajos, empezamos y aprendimos todos muchísimo, empleados directos e indirectos, proveedores existentes y nuevos, nacionales e internacionales. Todos los que formaban parte de la industria del automóvil en España y en Europa, dieron un paso gigante, de los que se tardan años en dar, al participar, conocer y practicar de una excelente estructura y organización de empresa. La productividad, la eficiencia, palabras hoy casi prohibidas, la entendimos, conocimos y practicamos como lo que es “con el mismo trabajo trabajar mejor, con los mismos medios producir más, y con todo ello mejorar la calidad del trabajo y de las personas”, guste o no guste, ser competitivos. A partir de esto, Nissan apostó por Europa, por España, poniendo en marcha, por primera vez fuera de Japón, el proyecto completo de diseñar y fabricar un todoterreno para Europa, por los europeos, y para europeos. Instala un centro de diseño en Sunderland (que después pasaría a Cranfield) en UK desde donde se trabaja y coordina todo el proyecto que se fabricaría en Barcelona. El modelo Terrano fue todo un éxito y a él le siguieron otros muchos que garantizaron el trabajo, la mejora continua, humana, personal y técnica, y un buen salario durante muchos años.

Antes de acabar, quiero hacer una observación, “al parecer desconocida” para todos aquellos que “deben conocerla”. La globalización, muchísimo más buena que mala, como algunos “piensan”, entre otras cosas, hace que las multinacionales con plantas en todo el mundo, adjudiquen sus nuevos productos a las plantas cuya capacidad técnica, productiva y de seguridad que garantice su producción, es la mejor, o sea, las plantas deben competir en estos conceptos y la adjudicación se hace según estas garantías. Sin esto no hay nada asegurado.

Acabo diciendo que Nissan nos dio, nos facilitó, a mí y a muchísimos otros, las oportunidades y posibilidades para un desarrollo personal, humano y técnico excelentes, la de ser un buen profesional, que nos permitió, a nosotros y a nuestras familias altas cotas de bienestar. El cierre de las plantas de Barcelona me ha dolido como solo puede doler perder aquello por lo que trabajaste para que la sociedad tuviera no solo un buen sino un excelente futuro. Días muy tristes para mí y para mi familia, y claro esta para todos los que ahora se ven inmersos en esta situación.

Quiero hacer notar que yo me tuve que ir a Barcelona, como otros muchísimos, dejando aquí padres, hermanos, familia y amigos, que solo volveríamos a ver una o dos veces al año, porque nuestra tierra no nos daba las oportunidades y el trabajo que deseábamos y necesitábamos.

Sin ninguna duda, solo las personas, las entidades que forman, públicas o privadas que las gestionan, y sobre todo el buen conocimiento de cómo lo deben gestionar, es lo que hace que el barco llegue bien y a buen puerto.

José Antonio Barrera Valverde

 

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