Fidel González, director del CEIP Rodríguez Marín, ante el primer día de curso: “Las paredes del Colegio empiezan a rezumar alegría”

Se congratula del alboroto y la felicidad que contagian los pequeños

La Casona de Calderón

“El trabajo de un cura, el sueldo de un ministro, y las vacaciones de un maestro”.

Este artículo tiene la intención de desmontar la última parte de este conocido refrán, a la vez que rendir un homenaje sincero a todas aquellas personas que han desempeñado funciones directivas en los diferentes centros educativos durante los últimos seis meses.

De la incertidumbre y nervios ante un desconcertante Estado de alarma que encerró a todo el país en sus domicilios, los centros educativos tuvieron que adoptar fórmulas que hasta ahora no se habían llevado a cabo.

Cada docente intentó dar lo mejor de sí, recibiendo una gran respuesta por parte del alumnado y, por supuesto, de sus familias. El curso 19/20 finalizó y llegaron las más que ansiadas vacaciones.

Muchos docentes pertenecientes a los equipo directivos pasaron el mes de julio analizando las debilidades de la teleformación de su centro y comenzaron a pensar en el curso 20/21 ante una incertidumbre inusitada.

Llegó agosto y empezaron a adelantarse a unas medidas que no llegaron a ser claras hasta el mes de septiembre.

Ayer miércoles, 9 de septiembre, pudimos hablar con el director del CEIP Rodríguez Marín, de Osuna, Fidel González. Se trataba del día previo a la apertura del centro y con su centro ocupando titulares de la prensa ante un caso positivo por Covid-19 y varios docentes más teniendo que guardar cuarentena. Nos encontramos a un Fidel tenso, serio, con mucha carga de trabajo y un alto nivel de estrés, pero siempre disponible y atento para con el equipo de El Pespunte.

Quedó, a pesar de todo, en atendernos en la mañana de hoy, jueves 10 de septiembre, en cuanto entrasen en sus aulas cientos y cientos de niños. Y nos hemos topado con un hombre henchido de emoción. ¿Una mañana ilusionante?, le hemos preguntado. “Ilusionante no, lo siguiente”.

En un alarde de sinceridad, Fidel González ha visto, en la entrada de los niños con sus mascarillas al centro con las miradas desorbitadas viendo a sus maestros, “el mejor regalo que hemos tenido en los seis meses en los que el centro ha estado cerrado”.

Ha tenido palabras el director para la comprensión de las familias: “hemos visto una predisposición y hemos recibido palabras de aliento y de ánimo que a nosotros nos ha llegado al alma”. Se enorgullecía de haber podido cumplir a rajatabla todas las medidas higiénico-sanitarias, como por ejemplo, un distanciamiento al que ha ayudado el corte del tráfico en los aledaños del colegio.

A media mañana, nos confesaba Fidel González que “estamos en un momento de satisfacción enorme y es una alegría compartida porque ya, por fin, el colegio comienza a funcionar con los verdaderos protagonistas, que son los niños”.

El director de uno de los centros educativos con más alumnos de Andalucía aporta un grano enorme de ilusión ante este desconcertante inicio de curso porque “las paredes del Colegio Rodríguez Marín empiezan a rezumar alegría”, ya que cuentan “con ese alboroto y esa felicidad contagiante de los pequeños”.

Álvaro Reina

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