Feijóo no sabe inglés

Prefiero querer que creer, soñar que dormir, intentar que conseguir. No me gustan los dibujos que se hacen uniendo puntos, nunca entendí cómo a la gente le gustaba que le hiciese un colgado con un sombrerito de artista por la calle una lámina con su cara deformada. No aspiro a pintar nada, mi objetivo es colorear para daltónicos. En el colegio aprobaba Lengua, suspendía Plástica. Así la llamábamos nosotros, en el boletín de las notas aparecía como “Arts and Craft”, un anglicismo que le daba más empaque, que la convertía en una asignatura más importante a los ojos de los progenitores. Por lo visto no era lo mismo catear Plástica que catear “Arts and Craft”. Dónde va a parar, suena mucho más trágico lo segundo.

Feijóo no sabe inglés, le ha pillado el adelanto electoral a puntito de empezar a dar clases. Qué cosas. Como a ti, que te ha pillado el verano con la ropa del gimnasio lavándose, que te han cogido los exámenes empalmando los cigarros en la puerta de la biblioteca, que la última cerveza te ha empujado a pedirte el JB con Coca Cola, que has estado postergando el montar esa mierda que pediste por Amazon. Hay cosas que están ahí, en el horizonte, y que nos gustan que estén ahí, en un futuro próximo que se alarga. Siempre tenemos la mano en los pomos de las puertas que no cruzaremos. Vivimos con la esperanza entreabierta, sangrando por la rendija del mañana.

A todos nos puede pillar el toro, hasta a los antitaurinos. De hecho, es deporte nacional. Caminar en círculos sobre lo que tenemos que hacer, estudiarlo con la distancia bohemia de los que parece que están meditando como entrar bien al ritmo que requiere la canción o como dar el primer bocado a la hamburguesa que chorrea yema de huevo y se le salen por los bordes queso fundido. Pero todo queda ahí, y cuando el tiempo se echa encima, ponemos los brazos en jarra, adoptamos cara de circunstancia y decimos al que pase por nuestro lado mientras negamos con la cabeza: “Me ha pillado el toro”. Querías cruzar la puerta grande y ahora estás viendo cómo colarte por la de la enfermería. Todos hemos llegado tarde a lo crucial, hemos sido puntuales en lo nimio. No hagamos un mundo de lo que le pasa a todo el mundo. Los deberes del fin de semana se hacían el domingo por la noche, la cartulina se nos venía a la cabeza ya en la cama. Siempre es bueno voltear las prioridades, hace que la vida parezca estar perpetuamente recién amanecida.

Feijóo no sabe inglés y el PSOE le hace un vídeo riéndose. Debemos tener a los más preparados, de acuerdo, pero estar preparados es también ser, no digo ya humilde y respetuoso, sino lo suficientemente inteligente para no meterte con quien no sabe inglés, como gran parte de la población española de esa edad. Gente a la que le ha pillado el toro muchas veces y que no le hace ni puñetera gracia que venga nadie a chotearse de la cornada. Me acuerdo cuando se hicieron famosos los vídeos de un gurú que defendía que el inglés se enseña mal. Lo mismo tenía razón, o lo mismo no. Igual la profesora que había contratado Feijóo es de las que lo enseñan bien. Puede que las clases las diesen en la Plaza Mayor con una relaxing cup of café con leche o puede que acabasen con una caña y un bocata de calamares. Nadie lo sabe. Hay propósitos que siempre acaban en un “after. Ya lo decía el Señor Miyagi: “después de después”.

Santi Gigliotti
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