ENTREVISTA | Antonio Palop: “De la ilusión, esperanza y confianza nació la energía para superar serias dificultades en mis tiempos de Osuna”

La Casona de Calderón

Antonio Palop Serrano (El Saucejo, 1929), como casi todo docente, ha sido un nómada que ha ido dejando su estela por Osuna (Escuelas del Ave María, El Almorrón, calle Hornillos), El Pedroso (Escuela Graduada), Isla Cristina (La Ermita y Miramar), Huelva (Juan Ramón Jiménez, 12 de Octubre)…

Apareció hace dos años en El Pespunte y nos trajo recuerdos de su niñez por El Saucejo y las Viñas de Osuna, volviendo a situar en el escenario a Pepe Romero o enseñándonos los cuadros que posee de Cristóbal Martín. Hasta nos llevó de viaje a Filipinas de la mano de un tío suyo.

El bridge, el golf, la bicicleta, el ajedrez o la guitarra son algunos de los entretenimientos con los que ha disfrutado nuestro colaborador durante dos años. La realización de audiovisuales y la escritura, siempre desde el respeto, también han ocupado gran parte de su tiempo libre.

 

Osuna, El Saucejo, Las Viñas… ¿Qué significan a día de hoy para ti estos lugares?

No sabes cuánto. Mi infancia transcurrió entre el pueblo y el campo.  De El Saucejo procede toda mi familia a la que siempre he adorado y su recuerdo pervivirá hasta el fin.

En una de las viñas, la de Cantalejo, pasé mi primera niñez.  El conjunto de ellas fue como el paraíso, el espacio donde me inicié en las relaciones humanas en mis contactos con otros chiquillos y donde, en nuestras correrías por ese hermoso paraje, nos atracábamos de diferentes especies de frutas. Hoy es un recuerdo que caló hondo.

Familia, colegios de la calle Hornillo y de  El Carmen, instituto Rodríguez Marín, formación personal, un amplio campo relacional con muchos, entrañables e inolvidables amigos, y mucho cariño, eso encierra para mí el significado de Osuna.

Intuyo que los puntos suspensivos en tu pregunta dejan un lugar para Huelva y añado que mi estancia aquí dura ya dos tercios de mi vida, y esos son muchos años que han generado raíces,  relaciones humanas, familia y hábitos locales que han cambiado en cierta medida y completado mi personalidad, a la vez que  me han infundido amor a esta (valga la paradoja) tierra marinera.

 

En algunos artículos hablas de algunas profesores que te marcaron, ¿quiénes fueron y por qué?

Dentro de cada profesor hay una persona y te aseguro que, con una sola excepción, en todos destacaba su amable trato e interés por los alumnos. Pido disculpas a los demás, pero, por resumir, citaré sólo tres: D. Francisco Olid Maysounave, muy atento y comprensivo; D. Alfredo Malo Zarco,  gran vocación profesional y gran maestro y D. Julio Corta Gochicoa, muy esforzado y entregado a su misión.

 

¿Significa lo mismo profesor que maestro?

Villar Palasí, ministro de educación  en los años 80, creó la ley de la EGB (enseñanza general básica). Distinguió los conceptos de profesor y maestro. Todos fuimos profesores, pero el término maestro se reservaba para la excelencia.

 

Imagino que en tu carrera profesional habrás encontrado docentes de todo tipo. ¿Cómo te definirías tú como profesor/maestro?

Sólo puedo decirte que he intentado progresar en ser mejor persona y ser un buen maestro, pero uno no puede juzgarse a sí mismo siendo juez y parte. Son los alumnos quienes tienen la respuesta para esa pregunta.

 

Por tus escritos, pareces tener un carácter optimista. ¿Siempre lo has sido?

A veces las apariencias engañan, pero sí, siempre he mirado al futuro con ilusión, esperanza y confianza, y  de estas virtudes nació la energía para superar serias dificultades en mis tiempos de Osuna.

 

El arte, Antonio. ¿Es necesario el arte o podemos vivir sin él?

Uno puede prescindir de muchas cosas, pero sin el arte la vida sería muy aburrida.

Por ser las más frecuentadas, destaco dos: la literatura y la música. De ésta, prefiero la clásica. De la moderna elijo la melódica instrumental y, desde luego, rechazo toda interpretación en la que la  ruidosa batería ahoga la melodía.

 

Cristóbal Martín o Pepe Romero son algunos de los artistas coetáneos tuyos a los que has rendido homenaje en este medio.

No puedo presumir de aptitud para las artes, que la tengo en cota cero. Pero admiro la genialidad de sus creadores. Y por lo que concierne a Cristóbal y Pepe, sus obras se valoran por sí mismas, pero he querido, en la medida que me ha sido posible, impulsar su proyección social.

 

Tienes escritas tus memorias en Mis recuerdos. ¿Saldrán alguna vez a la luz? ¿Te gustaría verlas publicadas?

Una vez más tengo que agradecerte tu invitación a publicar en El Pespunte, pues de ella he obtenido el provecho de mantener mi mente entretenida y activa, conteniendo o retrasando su deterioro, según afirman los psicólogos, pero publicar unas páginas, que ya cumplieron su cometido y que a nadie interesa leer… no, no tengo la menor intención de hacerlo, ni siquiera intentarlo. He mandado a imprimir varios ejemplares para la familia y en su intimidad debe permanecer. En cualquier caso mi respuesta es no, rotundamente NO.

 

¿Cómo estás viviendo esta pandemia? ¿Qué piensas de todo lo que estamos viviendo?

A nosotros, por suerte y hasta este momento, el virus nos está respetando, y las restricciones en la movilidad no nos están afectando. Todo bien.

La pandemia ha puesto de manifiesto la división de la sociedad en tres grandes grupos:

Uno compuesto por profesionales, especialmente sanitarios,  que se están dejando la piel en su lucha para contener a ese pequeño monstruo que llaman coronavirus.

Un segundo con una actitud ejemplar que está sacrificando sus intereses y limitando su libertad para detener o moderar los contagios.

Y un tercero que con su insolente,  insolidaria e irresponsable conducta, ha contribuido a expandir la pandemia.

 

¿Qué te gustaría encontrarte en tu próxima visita a Osuna?

Las circunstancias me lo están poniendo muy difícil, pero sí, un almuerzo con la familia, un paseo por la Carrera con antiguos amigos, tú, tu padre y el café.

 

Álvaro Reina

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