Y No Pasará Nada

Artículo de opinión de Alberto Fernández Núñez | 8 de noviembre de 2020

Uno, y con permiso del Santísimo Cristo de la Misericordia, que es de Viernes Santo por la tarde, sabe lo que es quedarse en Semana Santa encerrado. Y siempre, cuando se anuncia que se suspende la salida procesional por motivos de climatología adversa, nos consolamos diciéndonos que es porque Dios y su Santísima Madre así lo quieren y que hay que tener salud para el año que viene. Y no pasa nada.

Y es que no pasa nada ni pasará nada. Ya lo dijo el gran Paco Robles en una entrevista esta semana: la Semana Santa estuvo, está y estará independientemente de si se sacan pasos a la calle o no. Y si no se sale en un año, dos o tres (esperemos que no), no pasará nada. En la historia de este país ya han habido Semanas Santa en blanco por motivos que nada tienen que ver con lo atmosférico, como guerras y epidemias.

Por eso, hoy en día, con estos tiempos de incertidumbre, que no se sabe qué ocurrirá de una semana para otra, no tiene sentido discutir o sentar cátedra sobre aforamientos de calles, pasos o parihuelas, nazarenos o hermanos de chaqueta, a 5 meses vista. Está bien como pasatiempos, pero nunca como decisiones finales, ya que sólo Dios sabe cómo estaremos para esas fechas.

Lo importante ahora es, desde la propia individualidad, intentar hacer lo mejor para con nuestro círculo más cercano, y así contribuir a la colectividad.

Para ello se tienen que cumplir las (cambiantes) normas, adaptarnos, apretar los dientes y empujar desde nuestra trabajadera de la vida para ayudar a que estos tiempos sean un poco más llevaderos para nuestros compañeros de cuadrilla: padres, hijos, amigos, médicos, enfermeros…

De esta forma, y teniendo Fe y confianza en Dios y su Santísima Madre, podremos seguir adelante. La vacuna o vacunas llegarán. Hay que dejar que los expertos (los de verdad, no los ministros ni otros personajes públicos que se centran en debates absurdos como si el castellano debe ser o no lengua oficial del Estado) trabajen. Seguramente cuando llegue, la vida no será igual que antes, pero seguro que será mejor que ahora. Además, hay que pensar que, dentro de lo malo, podíamos estar peor. Así que, si no se sale el año que viene, no pasará nada: La Semana Santa estuvo, está y estará.

Alberto Fernández Núñez

Comenta con Facebook

Noticias Relacionadas