¿Por qué nos da miedo cambiar? (y III)

Escucha “¿Por qué nos da miedo cambiar? (III)” en Spreaker.

Hoy me gustaría compartir contigo tres parábolas inspiradas en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola. Ellas hablan de nuestras resistencias al cambio. San Ignacio afirma que, cuando alguien quiere cambiar, el “enemigo” sigue tres pautas. Cuando dice el “enemigo” se refiere al diablo, aunque nosotros ya sabemos que es en realidad nuestro cerebro reptiliano quien sacude nuestra voluntad de cambio para prevenirnos. De cualquier forma, tanto el diablo como el cocodrilo son enemigos del cambio como crecimiento positivo. Por eso, la palabra “enemigo” nos va a venir como anillo al dedo.

El perrillo ladrador

Cuando tomas la decisión de cambiar algo importante en tu vida, el enemigo se comporta como un perrillo ladrador. Es decir, se hace fuerte aunque sea flaco, de modo que si le echas cara el perrillo huye, pero si te acobardas se crece. Lo mismo ocurre con el miedo al cambio. Es un perrillo que ladra mucho pero no muerde. Plántale cara y verás cómo huye acobardado. Y la manera de plantarle cara es “haciendo oppósito per diametrum”, dirá san Ignacio. Es decir, haciendo justo lo contrario a lo que te dice tu miedo. ¿De verdad quieres cambiar para seguir creciendo? Pues entonces, si te da miedo hablar en público, preséntate voluntario para salir a la pizarra.

El don Juan Tenorio

El miedo es un seductor que necesita de tu secreto para no ser descubierto. Porque si es descubierto, entonces se ven con claridad sus verdaderas intenciones… y su insignificancia. Sin embargo, en lo oculto te seduce y te persuade hasta que caes en sus redes. Piénsalo. En tu vida, todo lo que de verdad necesitas sanar te da vergüenza o pánico ponerlo al descubierto. Sin embargo, cuando tienes la valentía de decir “soy alcohólico, necesito ayuda” o “te he mentido, lo siento”, en ese momento enciendes la luz de la alcoba y el don Juan se tira por la ventana llevándose sus malas artes. Ese día eres otro para siempre.

El capitán de la tropa

Por último, el miedo al cambio se comporta también como un capitán que quiere asaltar un castillo con su tropa. El capitán monta a caballo y rodea el castillo para ver dónde la muralla es más débil, o más baja, o tiene menos vigilancia, de manera que es por ahí por donde plantea la batalla. Pues bien, tu miedo es un estratega formidable. Cuando quieras cambiar algo ten en cuenta que él sabe perfectamente de qué pie cojeas, dónde te duele, cuándo bajas la guardia… y por ahí te planta cara. Si de verdad quieres ganar esta batalla, adelántate al enemigo, refuerza tus debilidades y pon más vigilancia en tus puntos flacos. Nadie va a regalarte esta victoria, así que ¡ve a por ella!

Me sentiría muy feliz si alguno de estos tres artículos te han podido ayudar.

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