«Maruja», hasta siempre

A ti: rociera, cofrade y romera

Querida abuela:

Es Octubre, estamos montadas en el autobús de camino al Rocío para acompañar al Simpecao de nuestra Hermandad del Rocío de Osuna una vez más. Son muchos años ya acompañándote como nieta y acompañando a la Virgen, como bien me has enseñado desde pequeña.

¡Qué bonito está mi Simpecao, qué bonito el pastorcillo Divino, qué bonitas las flores!, pero qué bonito cuando sé que todo lo has hecho con tus manos, camarera de nuestra Hermandad. Solo tú sabes cómo lucir a nuestra Virgen y ello está reflejado en la forma en que la miras, mirada única y mirada donde se muestra tu verdadero amor hacia Ella.

Y por fin llegamos a la Aldea,  allí una vez más, entro en la ermita agarrada de tu mano pero siempre teniendo la oración como punto principal. Como no podía ser de otra forma, siempre haciéndolo juntas: Tú, y tu forma de llevarme y guiarme al corazón de la Virgen. Llegamos a casa, pero la Virgen nunca se olvida ya que siempre estás presente el tercer Domingo de cada mes en los cantillos del Carmen.

¿Y ahora qué? Como siempre tan polifacética, además de rociera eres una incansable cofrade y ya tienes entre tus manos el boletín de la Hermandad de la Misericordia: imagen a la cual prestas una íntima y especial devoción.  

Hoy te veo presente, como cada año en los bancos de la Colegiata participando en los cultos de tu Hermandad de la Misericordia, aportando ese granito que siempre deja huella. Pero también, acompañas a nuestro padre Jesús Nazareno cada día de su Quinario. Y es que, no es solo eso, también  te veo detrás de Él portando la cruz, siguiendo sus pasos y como no, yo siguiendo los tuyos. No hay mejor herencia que tener el privilegio de portar tu bendita túnica morada durante mis comienzos en la Hermandad y sobre todo, tener esta inmensa devoción gracias a ti.

No se me olvida verte siempre presente detrás de la carreta del Simpecao de Ntra Sra de Consolación, haciendo ver a todo el que te conoce la alegría que tanto te caracteriza, las ganas de ayudar, de hacer feliz al que te rodea, ya sea gastando una broma o cantando por sevillanas. Pero siempre con tu flor en la cabeza, tus trajes y las castañuelas en la mano, haciéndolas sonar todo el mes de mayo.

Pero de mayo que te digo, si no hay palabras para definirlo: tú y Rocío, Rocío y tú.

Y por si todavía faltaba algo: Carmen. No hay mejor persona que tú para elegir mi nombre: mes de Julio y sigues de la mano de la Virgen.

Y hoy, aquí sigues presente: en mi vida y en la de todo tu pueblo. Gracias por tu incansable constancia y trabajo a beneficio de las Hermandades de Osuna. Gracias por ser un ejemplo de persona rociera, cofrade y romera.

Que tu huella siga siempre presente en mi caminar.

Carmen Ortíz Díaz 

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