Luis Rebolo: “3 Reglas para incorporar nuevos hábitos”

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El británico Cliff Arnalls, profesor de la Universidad de Cardiff, elaboró una fórmula matemática para averiguar cuál es el peor día del año. En dicha ecuación se contemplan factores como la meteorología, el salario, las deudas o el tiempo transcurrido tras el último intento de superar un mal hábito. El resultado fue una fecha: el 24 de enero es el peor día del año.

Esta fórmula casa bien con la teoría de los 21 días. El doctor Maxwell Maltz observaba en su libro The New Psycho-Cybernetics (1960) cómo los pacientes a los que amputaban una extremidad tardaban 21 días en dejar de sentir la “sensación fantasma”. De esta forma, se comprobó que el cerebro tarda aproximadamente 21 días en adaptarse al cambio.

¿Qué ocurre el día 24 de enero? Que si no has formulado bien tus objetivos para el 2018, el 24 de enero dejarás el gimnasio y cogerás de nuevo el pitillo. Por eso voy a compartir contigo mi Método CAM, que son 3 reglas altamente efectivas para diseñar objetivos e incorporar nuevos hábitos:

  • Concreto: Establece sólo un objetivo concreto. Si pones 2 o 3 no cumplirás ninguno. Di justamente qué quieres lograr y analiza si es algo que realmente aporta valor a tu vida. Aclara también el por qué y el cómo vas a lograrlo. El porqué, porque debe tener sentido para ti. El cómo, para saber exactamente a qué te estás comprometiendo. Para eso te sugiero la Regla del 1%, que consiste en no hacer giros dramáticos, sino cambios minúsculos… pero mantenidos en el tiempo. Por ejemplo, si al día lees tan sólo 10 páginas de un libro, en un año habrás leído 18 libros de 200 páginas, y en 10 años 180 libros.

 

  • Apasionante: Los objetivos que te propongas deben ser apasionantes. Está comprobado que una persona introduce un giro en su vida por dos motivos: por miedo o por placer. Es decir, porque teme perder o porque sale ganando. Ambas cosas ayudan a que ese cambio merezca la pena. Pero sobre todo, procura formularlo en positivo. Por ejemplo, no digas “quiero perder peso”. Eso no estimula a nadie. Di mejor, “quiero estar en forma”, “quiero gustarme cuando me mire al espejo”. Esto motiva mucho más y, cuando vengan ganas de no seguir esforzándote, te mantendrá en tu propósito.

 

  • Medible: Lo que no se puede medir no se puede mejorar. Es así de simple. Establece tu propio mecanismo de seguimiento y anota cada día tus avances y retrocesos. Si el objetivo es mejorar tu rendimiento académico, puedes controlar tus avances si cumples tus horas de estudio, si tus notas aumentan, si realizas actividades voluntarias, etc.

Son tres reglas muy sencillas. Cúmplelas y no tendremos que oír el 24 de enero cómo te lamentas por lo rápido que siempre tiras la toalla. Recuerda: depende de ti… y tú puedes. ¡Feliz Año Nuevo!

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