La personalidad jurídica civil de las Hermandades y Cofradías. La importancia del representante legal

Durante las últimas décadas hemos asistido a un importante crecimiento del número de asociaciones que, canalizan sus valores, ideas e ilusiones en favor de la sociedad, ocupándose  de resolver, o al menos intentarlo, múltiples problemas de la vida social, circunstancia que ha provocado que a las asociaciones se les conozca ya como el tercer sector, el de las actividades sociales, para diferenciarlo de los dos sectores tradicionales (público y privado). Además del crecimiento producido (tanto en el número de entidades como en la diversidad y amplitud de los fines sociales abarcados) hay que resaltar el incremento experimentado en el número de cofradías y hermandades durante las últimas décadas, las cuales además de ser un vehículo asociativo mueven una ingente cantidad de recursos lo que conlleva un aumento de la complejidad en su gestión.

Partiendo de la premisa de que toda Hermandad o Cofradía busca la excelencia en su gestión; hay que señalar que para alcanzarla es necesario poseer unos fundamentos que abarquen aspectos de diversa índole como son: Contabilidad y Finanzas, Comunicación Institucional, Fiscalidad, Derecho, Gobierno de Organizaciones y algunas áreas más de conocimiento. Podrá parecer costoso, pero ahí está la esencia, sino terminaremos creando una entidad basada en el artificio en lo exterior y sin nada en el interior.

Desde un punto de vista práctico, una de las peculiaridades más significativas que tienen nuestras Hermandades y Cofradías es la relativa a su doble personalidad jurídica. Este tipo de entidades reciben la personalidad jurídica eclesiástica al ser erigidas por su autoridad dentro de la Iglesia, como así está regulado en el Código de Derecho Canónico y demás Decretos y Normas Diocesanas que les resulte aplicable. Sin embargo, su personalidad no se agota en este ámbito. Al ser organizaciones que desarrollan su actividad en el ámbito civil deben adquirir una personalidad jurídica que les permita insertarse eficazmente en la sociedad sin que exista confrontación entre el ámbito eclesiástico y el civil.

El artículo 5 de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa señala que las Hermandades y Cofradías adquieren la personalidad jurídica civil mediante su inscripción en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. En dicha inscripción, el organismo público hará constar su denominación, la fecha y número de inscripción, el domicilio social y el nombre del representante legal. Una vez inscrita la entidad adquirirá la personalidad jurídica civil, que le permite actuar en el tráfico jurídico.

Uno de los cambios más significativos en lo referente a la personalidad jurídica civil de nuestras Hermandades tuvo lugar el 1 de agosto del pasado 2015 cuando se publicó el RD 594/2015, de 3 de julio, por el que se regulaba el Registro de Entidades Religiosas. La entrada en vigor de esta normativa modificó drásticamente la forma de actuar de las Hermandades y Cofradías con el Registro de su competencia.

Algunos de los aspectos regulados en la norma son los protocolos de actuación en la inscripción de las asociaciones públicas de fieles, de las federaciones de asociaciones o la conocida declaración de funcionamiento. Sin embargo, una de las actuaciones que afecta en mayor grado a nuestras entidades es el referente a la actualización de los datos de la persona que ostenta la representación de la entidad, generalmente el Hermano Mayor o Presidente de la misma. Hasta la entrada en vigor de este Real Decreto este procedimiento apenas era realizado por nuestras Hermandades y Cofradías, sin embargo a partir del 1 de noviembre del ejercicio 2015 es obligatorio actualizar los datos del representante legal ante cualquier cambio acaecido en el órgano de gobierno así como en aquellos casos en los que no apareciera en el registro el representante legal actual de la organización.

Son varios los motivos por los que esta actuación es de vital importancia para las Hermandades y Cofradías. Para llevar a cabo cualquier procedimiento en el ámbito civil se exige el cotejo del  representante legal de la entidad. Existen una serie de actos que a pesar de no ser habituales en el día a día de la entidad pueden verse afectados por la no realización de este acto.

Imaginemos que nuestra Hermandad o Cofradía es parte heredera de una herencia. En este caso, si queremos manifestar nuestra voluntad de heredar será necesario que quien manifieste el mencionado deseo sea quién aparezca como representante legal de la entidad en el Registro correspondiente. En este caso, si el actual representante legal de la entidad no aparece como tal en el Registro de Entidades Religiosas, el notario o albacea deberá denegar dicha aceptación sino queda acreditada la representación.

Por otra parte, los mecanismos de control ejercidos por el Banco de España a las entidades financieras son cada vez más exigentes, por lo tanto es lógico que éstas soliciten la representación legal de toda aquella persona que aparezca como autorizada en estos productos financieros. Existen ya casos de entidades en las que la no actualización de los representantes legales de la entidad ha desembocado en bloqueos de cuentas bancarias.

Otra de las consecuencias puede originarse en el ámbito fiscal. El acogimiento a la Ley 49/2002, régimen fiscal de entidades sin ánimo de lucro e incentivos fiscales al mecenazgo, conlleva enormes ventajas de carácter fiscal a nuestras entidades. Sin embargo, uno de los requisitos para su acogimiento es la inscripción adecuado de la entidad en el Registro correspondiente. Por lo tanto, si el Registro exige la actualización del representante legal, a pesar de encontrarnos con un mero formalismo, la Administración Tributaria puede denegar  su acogimiento.

Como se puede observar, debemos ser conscientes de que una  Cofradía es una entidad con personalidad jurídica propia, desde el momento de su constitución y, que además de tener sus propios derechos también va a poseer sus propias obligaciones, destacando las de carácter civil. Actualmente, estamos bajo la lupa de las instituciones públicas por lo que debemos estar a la altura de las circunstancias para poner en relieve el impacto real que las asociaciones públicas de fieles tienen en la sociedad.

Francisco Pineda
Contabilidad Cofrade
(http://contabilidadcofrade.com/)

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