La lluvia también quiso ver de cerca a Jesús y a su Madre Servita

Que no lo toque ni un clavel, que no lo roce ni el aire, que no se desgasten sus pupilas, que no se contonee el alba de la mañana en su moreno pelo. La madrugá de Osuna, bendita y añorada madrugá, este año desdichada.

No llegó a amanecer cuando ambas Juntas de Gobiernos de las dos Hermandades que en la madrugá procesionan por Osuna, se reunían en Cabildo extraordinario de salida, decidiendo, ambas, no subir a la Insigne Iglesia Colegial, ya que manejaban unos índices de probabilidad de lluvia altos, consistentes, como para correr el peligro de que, en el peor de los casos, se tuvieran que volver.

Tomaron la opción B, acortar el recorrido por C/ Carrera, Plaza Mayor y continuar el tradicional por Sevilla, Cristo y San Pedro, pero el día no estaba y, como se dice popularmente, “cuando no está de la mano de Dios, no está”, pues eso, el día no estaba. Pedían la venia la Hermandad de Jesús Nazareno a las 7:30 h., sí, 2 horas y media antes de lo establecido, de lo estipulado y anunciado en todos los medios, algo también a debatir en futuras tertulias al cambiar considerablemente el horario de una venia por Carrera Oficial y a tempranas horas del día, pillando al pueblo de Osuna de improviso. Fruto de este cambio repentino, se produjo la imagen que nadie quería – adjuntamos imagen: https://twitter.com/elcuartelilloEP/status/979587485960495105 – el momento de pedir la venia y que la Plaza Mayor estuviera completamente desolada.

A medida que iba llegando a la Plaza Mayor la imagen de Jesús Nazareno, con cierta calma a pesar de la alta probabilidad de lluvia, el pueblo sí se iba aglomerando en las vallas que delimitan el paso por Carrera Oficial, aunque siendo de esperar, menos que otros años atrás. La Virgen de los Dolores se encontraba ya saliendo, a sones de “La Madrugá” por la Asoc. Cultural Banda de Música “Villa de Osuna”, también con cierta calma en su andar.

No iba a tardar mucho el día en torcerse por completo, por desgracia, ya que cuando la imagen de Jesús estaba parada en el palquillo de autoridades y Evaristo Cuevas había cantado una saeta, cuando se oía otra saeta – una voz magistral de una mujer que este medio desconoce su nombre – comenzaron a llegar las primeras alarmas de lluvia a los móviles de los allí presentes. Un cielo encapotado se acercaba y no auguraba buenas temperaturas, todo lo contrario, agua se acechaba y en cantidad, de hecho, comenzó a chispear en el momento que antes os comentábamos.

En ese mismo instante el paso de Jesús Nazareno se levantó, al cielo, y comenzó a andar, por derecho, “a medio paso mudá” como nos comentó su capataz, Elías, en un programa de radio que lo tuvimos como invitado, pero el paso cambió por completo a mudá cuando el agua comenzaba a arreciar con más fuerza. La Hermandad tomó la mejor decisión, dar la vuelta a la Plaza Mayor, imagen histórica, aunque no hubiésemos deseado que fuera este el motivo, y entonar la Carrera hacia atrás, por donde se había venido – los nazarenos con cirios e insignias ya estaban metidos, por completo, en la calle Sevilla –. El cuerpo de nazarenos de la Virgen de los Dolores permaneció quieto y abrieron su cortejo, de forma elegante y magistral para dejar pasar a la imagen de Jesús.

En cuanto a la Virgen, poco conocemos de lo sucedido, pues el equipo de este medio cofrade apenas pudo acceder al lugar. Lo que si conocemos fue que la imagen mariana Servita se encontraba en la Plaza Rodríguez Marín, cuando el agua comenzó a arriar con fuerza. En ese mismo instante dos costaleros se subieron al paso de la Virgen y cubrieron el manto, liso, con un plástico, para evitar que la cantidad de agua que caía pudiera afectar a la imagen y al manto. Un proceso rápido y eficaz que permitió la vuelta con más “tranquilidad”, pero con celeridad, ya que cuando Jesús se encontraba enfilando la C/ Carrera, se oía al fondo el himno nacional por parte de la Banda de Música Villa de Osuna, señal inequívoca de que la imagen ya había pasado el dintel y se encontraba en su iglesia, a salvo y refugio del agua.

Los costaleros de Jesús, acompañados por la AM María Santísima de la Encarnación de Osuna tocando a tambor, pudiendo haber metido alguna que otra marcha para mayor facilidad del costalero bajo el paso, en dos chicotás se postraron ante la iglesia de la Victoria para devolver a Jesús a su casa, siendo la entrada más limpia que la salida, en la que hubo un percance con la parte superior de la cruz al quedarse enganchada con el dintel.

Ambas Hermandades lo intentaron, se fue valiente ante la probabilidad de agua, pero la poca probabilidad, máximo 40%, también quiso visitar a Jesús y a su Madre Servita, y ante eso, nada humano se puede hacer, sólo rezar porque el año sea lo más fructífero y recordar que las imágenes se encuentran todo el año en sus capillas esperándonos.

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