La Esperanza no se perdió, pero el agua lo desperdició

image-14Pasó un Martes Santo más, un martes que amaneció nublado, con el suelo mojado y con una incertidumbre meteorológica un tanto peculiar, continuando así hasta la tarde-noche, pero mientras tanto, se notaba en el ambiente cómo la Hdad. de la Vera-Cruz luchaba por intentar sacar su Cofradía a la calle, prueba de ello fue las tres ocasiones en las que la Junta de Gobierno de la Hermandad pidió prórroga para poder salir.

Así fue, en el tercer intento fue la vencida. Pasaban 45 minutos de las ocho de la tarde, media hora más de la estipulada para salir -20:15 h- cuando la Junta de Gobierno hizo oficial que la Hdad. de la Vera-Cruz salía a la calle. Mientras, en la Plaza de San Agustín, no cabía ni un alfiler, era tal la cantidad de personas que incluso los mayores de la zona decían que nunca, y en mayúsculas, habían visto aquella plaza así de llena de personas.

Se abrieron las puertas de San Agustín y salía el cortejo: Cruz de Guía, insignias, paso del Cristo Cautivo acompañado por la Banda de la Redención de Córdoba, insignias del Cristo, paso del Cristo de la Vera-Cruz, acompañado por la Banda de Música “Villa de Osuna” y nazarenos de la Virgen de la Esperanza. Justo en ese momento, cuando el palio estaba ya en el dintel de la puerta y con tan solo media hora en la calle, comenzó a caer con más fuerza gotas de lluvia sobre Osuna, unas gotas que hicieron acto de presencia durante diez minutos en los que la cofradía se mantuvo perfecta y con pie firme continuando hacia adelante. Pero tras recibir un aviso de que había altas probabilidades de que hubiese una lluvia más intensa por unos minutos la Junta reflexionó y se vieron obligados a volver de nuevo hasta la iglesia de San Agustín.

La Cruz de Guía se encontraba ya en Tía Mariquita, el paso del Cristo Cautivo en la Panadería “El Polvillo” y el Cristo de la Vera-Cruz en el Ambulatorio.

Entre aplausos rompían las personas que se aglomeraban en la puerta para ovacionar la decisión de volverse de la Hermandad. Una Hermandad que mantuvo las puertas abiertas de la iglesia mientras los saeteros cantaban delante de los Titulares estas preciosas oraciones como son las saetas.

De esta forma tan valiente por la Hermandad de salir a la calle con los partes meteorológicos favorables, pero no del todo, y acertada decisión de volverse cuando apretaba la lluvia, aunque escampó mientras volvían y no volvió a llover, culminó un Martes Santo triste en el mundo por los atentados de Bruselas.

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