JACARANDAS, por Eloy Reina

Tiene la Plaza Mayor
un morado nazareno
que es digno de admiración.

Un reguero de oraciones
que el Viernes Santo dejó
la ausencia justificada
de nuestra gran devoción.

Aunque de adoquín y piedra,
la jacaranda llenó
la plaza con su belleza
en un milagro de amor.

Cuánta bulla en esas flores,
cuánto silencio y color,
vigilia de un Corpus Christi
del divino Redentor.

Eloy Reina

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